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Economía Actividad económica
archivo · Foto: Ignacio Dotti

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Foto: Ignacio Dotti

La economía uruguaya se contrajo durante el segundo trimestre, golpeada por la sequía

Más allá del agro, la actividad mantuvo cierto dinamismo, dado que el resto de los sectores habría crecido en torno al 1,3% interanual.

El dato

En el segundo trimestre de 2026 el producto interno bruto (PIB) se contrajo 0,5% interanual y 0,8% frente al primer trimestre en términos desestacionalizados, según los datos de Cuentas Nacionales publicados por el Banco Central del Uruguay (BCU). La caída desestacionalizada resultó algo más pronunciada que la anticipada por el indicador mensual de actividad económica (IMAE), que había marcado un descenso de 0,6% en el promedio de abril-junio.

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En la misma publicación, el BCU corrigió a la baja el crecimiento desestacionalizado del primer trimestre, que pasó de 0,8% a 0,7%. Con ello, la caída del segundo trimestre más que compensa la expansión previa, y el nivel de actividad se ubica levemente por debajo del de fines de 2025. En la comparación interanual, en cambio, la revisión fue alcista y marcó un crecimiento una décima mayor (de 0,9% a 1,0%). Con el nuevo dato, y la revisión del viejo, la economía se habría expandido 0,3% interanual durante los primeros seis meses del año.

Por su parte, al analizar la evolución del PIB en términos de tendencia-ciclo, es decir, excluyendo –además de los factores estacionales– los eventos puntuales y no recurrentes, como pueden ser las paradas técnicas de las plantas, los conflictos laborales o los shocks climáticos acotados, la actividad se mantuvo prácticamente estable con respecto al trimestre anterior (0,0%). Esta medida ofrece una lectura del ritmo subyacente al que se mueve la economía, aunque sus registros más recientes suelen revisarse a medida que se incorporan nuevos datos.

En esta última medición, la variación de este componente se ubicó por encima de la medida desestacionalizada (-0,8%), lo que sugiere que parte de la caída del trimestre respondió a factores transitorios. No obstante, esta forma de analizar el dato (es decir, en términos de la tendencia-ciclo) tampoco muestra dinamismo, dado que en los trimestres previos registra variaciones cercanas a 0%. En otras palabras, esto configura un estancamiento del ritmo subyacente de la actividad desde mediados del año pasado.

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¿Qué hay detrás de la caída en la actividad del segundo trimestre?

El PIB puede analizarse desde dos ópticas complementarias que por construcción arrojan el mismo resultado. Desde el enfoque de la producción (oferta), el PIB surge de la suma del valor agregado generado por cada sector de actividad (agro, industria, comercio, servicios, entre otros), a la que se añaden los impuestos netos de subvenciones sobre los productos. Desde el enfoque del gasto (demanda), el mismo PIB se obtiene como la suma del consumo de los hogares y del gobierno, la inversión y las exportaciones menos las importaciones.

Como novedad, en esta edición el BCU publicó las series por sector de actividad en términos desestacionalizados, lo que permite ver más en detalle el origen de la contracción de 0,8% frente al primer trimestre del año. La caída estuvo liderada por el sector agropecuario, pesca y minería (-13%) y, en menor medida, por la industria manufacturera (-1,4%) y por el sector que nuclea salud, educación, actividades inmobiliarias y otros servicios (-0,7%). En sentido contrario, crecieron la construcción (2,0%), las actividades profesionales y de arrendamiento (1,2%) y la administración pública (1,0%), aunque su dinamismo no alcanzó para compensar la retracción del resto.

En la comparación interanual, por su parte, el sector agropecuario, pesca y minería se contrajo 22,2%, con una incidencia de -1,7 puntos porcentuales sobre el PIB. El resultado se explica principalmente por el bajo rendimiento de los cultivos de verano, en particular de la soja, afectados por la sequía y por la comparación con una zafra 2024-2025 de rendimientos históricamente altos. No obstante, la actividad pecuaria también incidió a la baja por la menor faena de ganado, parcialmente compensada por una mayor remisión de leche a plantas industriales.

Entre los restantes sectores, solo dos registraron caídas interanuales: transporte y almacenamiento, información y comunicaciones, y salud, educación, actividades inmobiliarias y otros servicios (-0,2% en ambos casos). El resto se expandió, aunque con aportes dispares al crecimiento. Para dimensionar esto, es útil analizar la incidencia, que mide cuántos puntos porcentuales (p.p.) aporta cada sector a la variación agregada del PIB, combinando su tasa de crecimiento con el peso que tiene en la estructura productiva.

Con este criterio, tres sectores concentran los principales aportes positivos. Comercio, alojamiento y suministro de comidas y bebidas lideró con un crecimiento de 2,8% y una incidencia de 0,3 p.p., impulsado por la venta de bienes de consumo importados. Le siguió la industria manufacturera, que avanzó 1,9% (0,2 p.p.), impulsada por la mayor producción de pulpa de celulosa, favorecida por una base de comparación baja (dada la parada de mantenimiento del año pasado). Por último, aparece la construcción, que creció 4,2% y aportó dos puntos a la variación total del PIB. De esta manera, si se excluye el sector agropecuario, fuertemente afectado por la sequía, el resto de la economía habría crecido en torno a 1,3% interanual en el segundo trimestre.

Desde la óptica del gasto, la contracción del PIB respondió al comportamiento de la demanda externa neta, que tuvo una incidencia negativa -3,2 p.p. Por un lado, las exportaciones de bienes y servicios cayeron 3,9% (-1,2 p.p.). Dentro de esta órbita, se redujeron las colocaciones de soja, afectadas por la sequía, así como las de carne y vehículos automotores. En los servicios, en cambio, crecieron las exportaciones de turismo, asociadas a la mayor llegada de visitantes desde Brasil. Las importaciones, por su parte, aumentaron 7,8% (-2,0 p.p.), principalmente por las compras de maquinaria y equipos vinculados a los proyectos de inversión y, en menor medida, de bienes de consumo.

La demanda interna, en contraste, mostró un desempeño favorable, aunque insuficiente para compensar la caída de la demanda externa. El gasto de consumo final creció 2,4% (1,8 p.p.), sostenido tanto por los hogares (+2,6%) como por el gobierno (+1,5%). La resiliencia del consumo privado se produjo en un contexto de mejora de los ingresos, dado que en el segundo trimestre el salario real creció 1,4% interanual y el ingreso medio de los hogares aumentó 3,6% en términos reales.

Por otro lado, la formación bruta de capital fijo (que es el nombre que tiene la inversión dentro de las cuentas nacionales) creció 9,5% interanual (con una incidencia de 1,4 p.p). Con esto se revierte la caída de 1,3% registrada en el primer trimestre. El dinamismo respondió a una mayor inversión en maquinaria y equipo importado y en obras de construcción, vinculadas principalmente a la instalación de un centro de datos, al desarrollo de una planta de la industria forestal y a obras de infraestructura. Entre estos proyectos se destaca el centro de datos de Google en el Parque de las Ciencias (Canelones), con una inversión total prevista cercana a los 850 millones de dólares, cuyas obras explican también buena parte del crecimiento de la construcción de edificios no residenciales por el lado de la oferta. Con ello, la inversión en activos fijos se ubicó en torno a 16% del PIB en el acumulado de 12 meses, lo que interrumpe un período de retroceso prolongado.

Implicancias del dato y perspectivas de la actividad económica

El dato del segundo trimestre confirma lo que anticipaban el IMAE y otros indicadores de actividad: la recuperación de comienzos de año no se sostuvo y la economía volvió a contraerse. La composición del resultado, sin embargo, matiza esta lectura, dado que la caída se concentró en el agro, afectado por un shock climático de naturaleza transitoria, mientras que la demanda interna continuó mostrando señales favorables: el consumo de los hogares se mantuvo firme en un contexto de mejora de los ingresos reales y la inversión en activos fijos creció luego de varios trimestres en caída.

Aun así, sería apresurado atribuir el bajo desempeño exclusivamente a la sequía. Como muestran las variaciones en tendencia-ciclo, el ritmo subyacente de la actividad se encuentra prácticamente estancado desde antes de que el shock climático impactara sobre la producción.

De esta manera, la economía llega a la segunda mitad del año con un punto de partida débil, dado que el crecimiento acumulado es de apenas 0,3% interanual. Una normalización de la producción agropecuaria y la continuidad del dinamismo de la demanda interna permitirían retomar el crecimiento en el segundo semestre, pero aun en ese escenario se espera un crecimiento anual inferior al de años previos.

Este escenario, además, enfrenta riesgos. En el frente externo, el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha atravesado sucesivas fases de escalada y distensión, y en las últimas semanas volvió a intensificarse, lo que presionó al alza el precio del petróleo y los costos logísticos a nivel global. En lo que va de setiembre, el barril de Brent promedia 103,9 dólares, 21,2% por encima del cierre de agosto y 54,8% más que un año atrás. Si bien algunos commodities de exportación también registraron un repunte reciente de precios, el sector agropecuario local atraviesa un año particularmente exigente, lo que limita su capacidad de aprovechar esa mejora.

En el frente climático, el alivio del fin de la sequía podría verse compensado por el exceso de lluvias. Las previsiones indican que el episodio de El Niño en curso sería de magnitud relevante, con precipitaciones superiores a lo normal en el norte del país en los próximos meses y efectos que podrían extenderse hasta 2027. Como señalamos en una nota reciente, sus impactos sobre el sector agrícola son heterogéneos, pero la intensidad proyectada del fenómeno sugiere un posible efecto neto negativo para la economía en su conjunto. En este contexto, la recuperación de la actividad en el segundo semestre, aunque probable, puede verse afectada.