A lo largo de la historia, distintos actores sociales han construido y reforzado los roles de “buenos y malos” en sus respectivas sociedades, y ello no es muy distinto en la actualidad. A partir de esa conexión entre pasado y presente, Diego Pérez, profesor de Historia de los segundos años del turno de la mañana en el liceo 50 de Casabó, generó un proyecto en el que los estudiantes indagaron sobre la forma en que su barrio es percibido por quienes no viven en él. Según explicó el educador a la diaria, dicha conexión se despertó en él a partir de su trabajo en la zona, ya que, al igual que pasa con algunos de sus colegas, cuando cuentan que trabajan en Casabó en sus entornos familiares y sociales es frecuente escuchar respuestas con frases como “tené cuidado”, “andá temprano” o “no lleves nada de valor”.

Una mañana de noviembre, los estudiantes de uno de los segundos que participaron en el proyecto recibieron a la diaria y explicaron cómo fue el proceso. Según recordaron, la idea fue del profesor, pero la tomaron enseguida porque les gustó poder “mostrar otra imagen de Casabó”, barrio en el que vive la totalidad de los adolescentes. Como un primer ejercicio, googlearon el nombre del barrio y se toparon con que los resultados de la búsqueda correspondían principalmente a noticias negativas que vinculaban al barrio con robos o narcotráfico. En segundo lugar, se propusieron hablar con vecinos de la zona acerca de su percepción sobre el lugar; concretamente, los consultaron sobre cómo ven a Casabó en el futuro y sobre cambios que introducirían en el barrio.

En ese momento, trabajaron sobre la redacción de las respuestas obtenidas y más adelante organizaron algunas recorridas para continuar con la indagatoria. Parte de ese trabajo se transformó en un corto audiovisual realizado en conjunto con el Centro Educativo Comunitario de UTU que queda al lado del liceo, con el apoyo del proyecto Centros Educativos Promotores de Derechos del Ministerio de Desarrollo Social y el Centro de Fotografía (CDF) de Montevideo. Los jóvenes contaron que muchos de los vecinos consultados tenían una visión diferente a la que encontraron en los medios. “La mayoría creía que venía progresando en el barrio”, indicaron, aunque también se encontraron con quienes tenían una mirada negativa sobre el lugar en el que viven. Una diferencia generacional que identificaron fue que, mientras las personas adultas pedían mejorar la seguridad, los más jóvenes reclamaban actividades recreativas y culturales.

Para adelante

Pérez adelantó que la idea es continuar con el proyecto en 2019, con sus participantes ya cursando tercer año. Sin embargo, no será para hacer lo mismo que el año pasado sino para que siga creciendo. Por ejemplo, dijo que tiene la idea de que en el barrio se instale una fotogalería y de que los estudiantes construyan la historia de Casabó, o al menos una mirada del barrio a partir de su experiencia y la de sus familias. Para continuar con el trabajo, en el liceo han recibido “varias propuestas” de organizaciones de la sociedad civil para profundizar por el lado del periodismo y la fotografía.

En foco

La siguiente fase del trabajo fue la realización de una muestra de fotos tomadas por los propios estudiantes, que fue la actividad que más disfrutaron los adolescentes. Para hacerlo se dividieron en grupos y cada uno se encargó de registrar algunos de los lugares más destacados del barrio. Por ejemplo, uno de los equipos fue a la playa, otros recorrieron plazas y el parque Siete Hectáreas. “Hubo mucha variedad en las fotos porque cada cual tenía su pensamiento acerca de lo que quería mostrar sobre el barrio”, destacaron los estudiantes. Pero además, un grupo se concentró específicamente en fotografiar los atardeceres que se pueden ver desde distintos puntos de esta zona, que queda sobre la costa oeste de Montevideo. Según afirmaron los jóvenes, desde Casabó se pueden apreciar “los mejores atardeceres” de la capital porque “queda todo el cielo naranja”.

Foto: Franco Tito, Gonzalo Nanchez, Maicol Hernández

Foto: Franco Tito, Gonzalo Nanchez, Maicol Hernández

Además, los estudiantes pudieron descubrir otras bondades de Casabó, como el hecho de que se puede ver a niños jugando en la calle, algo que no se aprecia en otros barrios. Los jóvenes también destacaron que otra virtud de la zona es la tranquilidad, ya que casi no se sienten ruidos de autos y pueden escucharse con facilidad los sonidos de la naturaleza. Por su parte, los adolescentes agregaron que en Casabó hay mucha “unión y solidaridad”. Según reflexionó uno de los estudiantes, esos aspectos no resultan tan conocidos por el resto de la población porque son los informativos de los medios de comunicación los que “construyen la fama del barrio”. “Lo hacen porque si hay barrios malos, también hay barrios buenos. Se generan buenos y malos”, continuó.

Pérez señaló que esta temática “constituye una emergente en el barrio”, que también involucra a las familias de sus estudiantes. “Cuando alguien sale del barrio y dice que es de Casabó se presenta como un fuerte estigma y señalamiento, se lo asocia a cuestiones delictivas”, dijo. En ese sentido, contó que el desarrollo del proyecto también fue muy “conmovedor” para las familias de los jóvenes y los vecinos porque el barrio se valoró de una manera diferente a la que están acostumbrados a ver en los medios. “Se ve otra realidad; no es que con esto queramos ocultar los problemas, pero si sólo nos quedamos con lo negativo y a la pobreza económica que hay en el barrio le agregamos el señalamiento social, parecería que no hay futuro para estos gurises. Lo que buscamos fue mostrar una realidad del barrio que es la que uno ve cuando se baja del ómnibus y empieza a caminar”, relató el profesor.

Con pares

El proceso de trabajo con las imágenes incluyó el contacto con estudiantes de Formación Profesional Básica (FPB) de Audiovisual de la UTU de Paso de la Arena, que seleccionaron las 15 fotos que reflejaran de mejor forma la identidad del barrio. Además, se generó un encuentro entre los adolescentes de ambas instituciones educativas en el que los de Paso de la Arena mostraron a los de Casabó algunas de sus producciones. Según contó Pérez, en el FPB de Audiovisual, a cargo del profesor Leonardo Nahum, también trabajan con un enfoque de derechos humanos y con la identidad barrial, lo que favoreció el vínculo.

El proyecto, llamado Casabó por Casabó, terminó de tomar forma cuando se realizó una muestra de fotos con las mejores imágenes tomadas por los liceales. Con apoyo del CDF, la mañana del 8 de noviembre se montó la muestra en el liceo, donde también se exhibió el corto audiovisual. Ese mismo día recibieron la visita de canales de televisión y radios y su proyecto también fue difundido en prensa escrita. Ello no sólo sirvió para superar las expectativas de sus participantes, sino también para cumplir con uno de los objetivos del proyecto: mostrar otra cara del barrio. “Ahora googleamos ‘Casabó’ y aparece una noticia sobre nuestro proyecto”, contaron. Al respecto, Pérez señaló que si bien el objetivo inicial “no era salir en todos los medios de comunicación sino contribuir a cambiar la imagen del barrio”, ello se logró “con creces”.

Además, el profesor contó que en esos días “el barrio se conmovió” y que los vecinos llamaban al liceo o saludaban a los protagonistas por la calle. “Cuando vino un canal de televisión un señor nos felicitó a todos y dijo que le encantaba lo que estábamos haciendo. En la radio la gente nos mandaba mensajes. En nuestras casas también nos decían que estaba bueno hacer este proyecto”, relataron los estudiantes.

Oídos abiertos

El profesor de Historia destacó que este tipo de proyectos “surgen del deseo de hacer”. “Los profes le dedicamos a esto un montón de horas que no nos pagan, pero lo hacemos por vocación”, explicó en relación a esta forma de trabajo. “Los docentes tenemos que escuchar un poco más qué es lo importante para los gurises. En ese diálogo, que se basa en la confianza, te van a transmitir un montón de información que es más valiosa para comprender el futuro que las convicciones que nosotros les podemos dar. Tenemos que estar muy atentos a eso, porque es desde ahí que se construye. Si no, terminamos con clases que son bastante cerradas, espesas; cuesta llegar a fin de año. Nosotros llegamos a fin de año con el grupo casi entero, con muy poca desvinculación, con ganas, con ánimo, con el deseo del año que viene hacer tercero y seguir con el proyecto”, valoró.

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