Después de que el PIT-CNT definiera realizar un paro de mujeres el próximo 8 de marzo y de que los sindicatos de la educación comenzaron a definir cómo lo implementarán, el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) abordó el tema.

Según explicó a la diaria Juan Gabito, integrante de ese órgano, en particular se consideraron distintas “previsiones” que puede tomar para asegurar que “el servicio esté abierto para todos los usuarios”, lo que implica “compatibilizarlo con el derecho sindical de huelga”.

En particular, sostuvo que en primaria, donde la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) ya definió un paro de 24 horas tanto de varones como de mujeres, “en principio las escuelas tienen que estar abiertas y el servicio de alimentación tiene que estar disponible”. Al respecto, apuntó que se volverá a poner en marcha el sistema de escuelas referentes para que los niños que concurran a escuelas que estén cerradas puedan retirar los alimentos.

Además del paro de la FUM, la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria definió que el paro del 8 de marzo sea sólo de mujeres y disidencias sexuales. Por su parte, la Asociación de Funcionarios de UTU definió que el paro sea sólo de mujeres, igual que el Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza Privada.

Gabito apuntó contra la medida y sostuvo que generará distorsiones en el cronograma de la ANEP previsto para el comienzo de clases, que inician el lunes. Como es escalonado, con un inicio progresivo en la semana según el grado, el paro del miércoles supondrá que se retrase el comienzo de cursos de quienes comienzan ese día.

Por su parte, consideró que la medida es “contradictoria”, ya que termina afectando a la educación pública, pese a que los sindicatos digan que luchan por su defensa. En suma, dijo que un segundo nivel de afectación se da hacia los sectores más pobres de la sociedad, que son los más perjudicados por la medida. Finalmente, señaló que se da una contradicción porque el paro es en defensa de los derechos de las mujeres, pero “se está privando” del derecho a la educación a cerca de 350.000 niñas y adolescentes mujeres, que son la mitad de la matrícula de la ANEP. Además, sostuvo que las madres de los estudiantes también se ven “recargadas” ese día en sus tareas de cuidados, especialmente, las que son jefas de hogar.