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Educación Educación media
Feria educativa de UTU. Foto: Nadia Iula (archivo, octubre de 2026) · Foto: Nadia Iula

Feria educativa de UTU. Foto: Nadia Iula (archivo, octubre de 2026)

Foto: Nadia Iula

UTU llevará a más centros nuevo plan de ciclo básico sin repetición que implica “una forma diferente de organizar el conocimiento”

Tras una evaluación positiva de su primer año piloto, el plan de Educación Media Básica Tecnológica llegará en 2027 a los 55 centros de la DGETP que tienen tiempo extendido.

El plan de Educación Media Básica Tecnológica (EMBT) es la propuesta que diseñó la Dirección General de Educación Técnico Profesional (DGETP) como alternativa al de Educación Básica Integrada (EBI), emanado de la transformación curricular integral (TCI) que aplicó el gobierno anterior. No obstante, en el marco del proceso de revisión de la TCI que se llevó adelante en todos los subsistemas de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), la DGETP definió comenzar la implementación del nuevo plan en forma piloto.

El plan de EMBT se aplicó este año en 13 centros educativos de distintos puntos del país que cuentan con propuestas de tiempo extendido, ya sean Centros Educativos Asociados (CEA) o Centros María Espínola. De esa forma, de acuerdo con datos del monitor educativo de la DGETP, la propuesta llegó a 677 adolescentes.

Algunas de las novedades de la propuesta, que comprende séptimo, octavo y noveno grado, son un espacio tecnológico dentro de la currícula y también la integración de asignaturas para que los profesores trabajen en duplas. De esa forma, la DGETP apuntó a darle más sentido a los aprendizajes de los estudiantes y que no tengan que esperar al bachillerato para tener contacto con la formación técnica y tecnológica, que es el diferencial de la UTU.

En diálogo con la diaria, Fernando Ubal y Karina González, titulares de la Dirección Técnica de Gestión Académica y del Programa de Educación Media de la DGETP, respectivamente, contaron que el piloto se aplicó en centros tanto de la capital como de otros siete departamentos.

Según detallaron, se empezó por centros con extensión del tiempo pedagógico porque cuentan con una mayor flexibilidad en su estructura de funcionamiento. Al respecto, Ubal recordó que los CEA se crearon en 2016 y se ubican en el mismo predio o al lado de una escuela primaria, de forma de favorecer la continuidad educativa. Además, mencionó que en el gobierno anterior muchos CEA se convirtieron en Centros María Espínola, modalidad a la que pasaron también otras escuelas técnicas.

En cuanto a la estructura del plan, está pensado para que en cada grado del ciclo básico se realice un énfasis temático: en séptimo es en comunicación y creación, en octavo es en bienestar y convivencia y en noveno en ciencia y tecnología en contexto. Eso tiene directa relación con la temática del taller integrador en cada uno de los grados: en séptimo es de Audiovisual, en octavo de Deporte y Recreación y en noveno de Tecnología. Según destacaron los jerarcas, esto permite que los adolescentes vayan pasando por distintas áreas, lo que les permite explorar sus intereses, con un direccionamiento a las disciplinas tecnológicas.

Este año el plan de EMBT se aplicó únicamente en grupos de séptimo y el año que viene lo hará también en octavo, para en 2028 llegar a noveno. Por tanto, únicamente se realizaron talleres integradores de Audiovisual, en los que confluyen asignaturas que tienen que ver con comunicación, según el grado. Semanas atrás, UTU organizó una muestra en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) en la que participaron docentes y algunos estudiantes de los 13 centros en los que se aplicó el plan para presentar los proyectos en los que estuvieron trabajando durante todo el año.

Ubal y González comentaron que otra novedad para 2027 será que su aplicación se extenderá a la totalidad de centros de UTU que tienen extensión del tiempo pedagógico, por lo que la EMBT estará en 55 centros educativos: 15 CEA, 37 María Espínola y dos con otras propuestas. Esta extensión tiene que ver con la evaluación que se realizó del plan. Según comentaron los jerarcas de UTU, más allá de que hay cuestiones por ajustar, la valoración de distintos actores vinculados al plan fue positiva.

De las propuestas generalistas a “una forma diferente de organizar el conocimiento”

Ubal contó que se realizaron distintas visitas y consultas con docentes, estudiantes y familias como parte del proceso de evaluación de la propuesta. Al respecto, relató que tanto en las visitas realizadas a los centros educativos como en la muestra audiovisual realizada en el LATU se pudo apreciar que, a través del taller integrador, los estudiantes “empiezan a trabajar los distintos contenidos de las unidades curriculares con otra significación y otro sentido”.

El director de Gestión Académica de la DGETP hizo referencia a estudios del Instituto Nacional de Evaluación Educativa que desde hace años mencionan que la falta de sentido sobre lo que aprendían es una de las principales críticas que realizan los estudiantes de educación media y que, justamente, los espacios integradores apuntan a revertir esa realidad. “En estas propuestas donde los contenidos se organizan de una manera distinta, donde se puede trabajar desde un proyecto, desde un espacio que los integra y los hace ver como parte de otros conocimientos que se dan en la vida real, a los y las estudiantes les cambia también el sentido”, consideró.

Como ejemplo, mencionó una visita al CEA La Matutina, en Tacuarembó, donde, en uno de los grupos, el docente de Audiovisual formó una productora, organizó a los estudiantes en grupos, y de esa forma debían cumplir con distintos roles profesionales bien diferenciados. Además, trabajaron los contenidos de las asignaturas más tradicionales del ciclo básico a través de la producción de audiovisuales. Por tanto, Ubal destacó que se trabajan los contenidos que deben abordarse en la educación media básica, pero desde un proceso creativo realizado en grupo, uno de los fuertes de la educación técnica y tecnológica.

“Todos los procesos de educación media básica que se han generado [en Uruguay] en los últimos 30 o 40 años son del corte más generalista, donde la UTU siempre lo que hizo fue forzar, haciendo algunos aditivos desde la tecnología, pero siempre desde una perspectiva generalista a la que después le agregamos algunos aspectos más desde lo tecnológico. Esta es una primera propuesta de educación media básica inicial que está diseñada en una lógica que organiza el conocimiento de una manera diferente”, planteó el jerarca.

En esa línea, González contó que el diseño de la propuesta partió de la base de que la EBI, la propuesta diseñada en el marco de la TCI para la mayoría de los estudiantes de UTU, es similar al Ciclo Básico Tecnológico del Plan 2007. En ese sentido, analizó que ambos planes implican una “fragmentación del conocimiento en innumerables partes”, con hasta 14 asignaturas “inconexas”, lo que “es un problema para la mirada tecnológica”.

En ese marco, en 2025 desde la DGETP se generaron comisiones de trabajo para analizar las propuestas curriculares y pensar nuevos planes, en las que participaron la Asamblea Técnico Docente (ATD), la Asociación de funcionarios de UTU (Afutu), las inspecciones de asignatura y las regionales, y otros programas educativos de la institución. González aseguró que “el diagnóstico fue muy compartido por todos esos actores”.

Según complementó, sobre la mesa también estuvo la carga horaria de las distintas asignaturas y la búsqueda de no alterarla, por lo que, más allá del cambio en la forma de trabajo, la cantidad de horas semanales de cada materia se mantuvo sin cambios.

La evaluación del plan de EMBT

González destacó que la evaluación de la aplicación del programa en los 13 centros en los que se implementó este año se realizó a través de distintos mecanismos. Uno de ellos fue el de las recorridas en las escuelas técnicas, de las que no solo participó el equipo técnico de la DGETP, sino también la ATD y Afutu, dijo la responsable del Programa de Educación Media. “Vimos lo que estaba pasando en los territorios y la primera señal es que los gurises están entusiasmados. O sea que esto que estamos proponiendo les gusta”, agregó.

González habló de que en las comunidades educativas también apreciaron “una valoración muy positiva de las horas de coordinación” con las que cuentan los docentes en el marco del plan, que constituye otro de sus diferenciales. Dichas horas se pagan aparte y se destinan a que semanalmente los docentes de cada grupo intercambien sobre sus estudiantes y busquen formas de complementarse y trabajar en conjunto. Respecto a la necesidad de contar con esas horas, afirmó que se trata de “un aprendizaje” de la propuesta de Formación Profesional Básica (FPB) de la institución.

Además, a la hora de integrar los conocimientos de distintas materias, la EMBT supone el trabajo en duplas docentes. González detalló que la integración con los talleres se da con cuatro asignaturas que se organizan en una dupla, y los demás docentes trabajan de manera individual.

En las recorridas, por su parte, se generaron instancias de intercambio con los directores de los centros educativos y con educadores, una figura que se incorporó “con fuerza” en el nuevo plan, ya que llevan adelante una propuesta de participación juvenil que tiene una frecuencia semanal e incluye, entre otras, la temática de la educación sexual integral. Además, González contó que aplicaron cuestionarios de consulta que fueron respondidos por el 67% de los docentes que tienen horas en el plan, por 30 equipos de gestión y figuras de acompañamiento de la propuesta, y por 260 familias de los estudiantes.

La integrante del equipo de gestión de UTU mostró que 91% de las familias respondieron que el plan les pareció bueno o muy bueno y que no tenían ningún reparo, mientras que la aprobación en los equipos de gestión fue de 77%. En el caso de los docentes, 54% dijo estar de acuerdo con la EMBT, 30% expresó tener algún reparo y solo 10% dijo que no le gustó trabajar en el plan. Según sintetizó, los relevamientos muestran resultados ampliamente positivos del primer año de aplicación.

De forma de incorporar la mirada de los estudiantes, junto con Ceibal, UTU está organizando el Foro Virtual Tu Voz, donde podrán realizar aportes al respecto.

La EMBT plantea una “promoción con apoyos” en los tres grados de ciclo básico y una evaluación al final de noveno

Una de las principales tensiones, sobre todo con algunos docentes, se da por la forma de evaluación de los estudiantes: 43% marcó ese ítem como algo a ajustar. En ese sentido, González explicó que la propuesta plantea una “promoción con apoyos” que son definidos en función de las necesidades de cada estudiante y que recién al final de noveno grado se realiza una evaluación más tradicional para valorar si los adolescentes están en condiciones de pasar a bachillerato.

En cuanto a la principal diferencia con la EBI, que, excepto en casos de desvinculación, elimina la posibilidad de repetición entre el séptimo y el octavo grado, González indicó que la EMBT no propone la “promoción automática”. Según completó, en el proceso de diseño se pusieron a buscar evidencia respecto a los efectos de la repetición, un tema que en los últimos años se ha discutido largamente en Uruguay. Lo que encontraron fue “que la repetición no da muestras de ayudar en la recuperación de los saberes, pero lo que tampoco funciona es la promoción automática”. “Si lo promuevo y no lo voy compensando en forma simultánea, tampoco funciona”, resumió.

El camino de la “promoción con apoyos”, por tanto, implica que “los estudiantes tienen un espacio que se llama fortalecimiento de aprendizajes”. En un principio ese espacio “está muy volcado a lectura y escritura” y a medida que los adolescentes avanzan en el plan, corre su foco hacia “matemática y razonamiento”. Se trata de un espacio optativo, pero al que los estudiantes son derivados y tienen un trabajo personalizado, explicó.

“Cuando termina el tercer año se hace una evaluación y se ve si el estudiante está en condiciones de pasar a educación media superior”, contó González, y explicó que “los estudiantes van incorporando las cosas a diferentes ritmos”. “Hacer cortes tan pequeños –como el de un año– lo que hace es disociar al estudiante del grado, y eso tiene efectos muy negativos”, sostuvo. Entre ellos mencionó el impacto en la autoestima de los adolescentes y también en la socialización, ya que al repetir se separan de su grupo de pares.

Además, planteó que “está comprobado que quienes suelen repetir son los que tienen una familia con poca escolarización, los que vienen de los quintiles [de ingresos] 1 y 2 y los que tienen una experiencia previa de repetición”. Por eso, valoró que “es bastante ficticio asociar la repetición o no al mérito”, ya que en ese proceso “no cuenta tanto el esfuerzo individual, sino ese contexto que te determina”. Respecto a la opinión de los docentes del plan de EMBT, solo 15% entendió que es problemático que no haya repetición.

En caso de que el colectivo docente que evalúa al estudiante entienda que no está en condiciones de pasar a bachillerato, el adolescente tampoco repite noveno grado, sino que pasa a un “módulo anual de interciclo”, donde pasará un año en el que se le generará una propuesta para obtener los conocimientos y habilidades que no pudo lograr hasta ese momento. Además de contar con asignaturas asociadas a los conocimientos en los que les va peor a los adolescentes, como lengua, cálculo o ciencias, el módulo de interciclo también tendrá espacios de taller en áreas en las que a los adolescentes les va bien, como el deporte, en busca de una mayor motivación.

Si bien González dijo que la DGETP aún está valorando qué sucederá si los estudiantes no aprueban dicho módulo, adelantó que es probable que se los derive a una prueba de acreditación de la educación media básica, en el entendido de que “son estudiantes que ya habrían transitado cuatro años” en ese tramo.

Los jerarcas adelantaron que dicho módulo se implementará por primera vez en 2028, ya que también está pensado para los primeros egresados del nuevo plan de FPB, que consta de dos años y sigue estando pensado para adolescentes mayores a 14 años.

El plan de EMBT no cuenta con calificaciones numéricas, sino con descripciones fundadas

Otra de las novedades del plan es que no cuenta con una escala numérica de notas, sino que se opta por una descripción cualitativa en la que se valoran tanto las fortalezas como las debilidades de cada adolescente en materia de aprendizajes, en un sentido similar a lo que ocurre en primaria. Además, González contó que en el boletín también se incluyen acciones que el estudiante debe tomar como una suerte de compromiso para lograr una mejora. “Que te digan un número no te señala en qué sos bueno, en qué te cuesta y qué tenés que mejorar”, resumió.

De todas formas, las descripciones de desempeño se organizan a partir de cuatro categorías: una que marca que el estudiante adquiere aprendizajes de manera autónoma; otra en la que se marca que aprende, pero con acompañamiento ocasional; una tercera en la que avanza con acompañamiento permanente, es decir, que siempre necesita ayuda para ir aprendiendo; y la última, que sostiene que el adolescente requiere apoyo porque no está avanzando y aprendiendo.

A partir de un análisis de los segundos boletines de evaluación en el año, González compartió que solamente el 9% de los adolescentes del plan no está registrando aprendizaje, por lo que, sumando todas las demás categorías, más de 90% “está en un proceso en el que está logrando cosas”.

Los recursos para la expansión en 2027

Ubal detalló que la expansión de EMBT a más centros educativos no representa un costo extra para la ANEP en el caso de los Centros María Espínola, que cuentan con figuras que serán reconvertidas para costear las innovaciones que trae el plan, como el pago de horas de coordinación. En cambio, sí es necesario apelar a recursos extra para el caso de los CEA, que en el gobierno anterior “quedaron bastante precarios” a nivel de figuras de acompañamiento para los adolescentes, señaló.

Además, el jerarca hizo énfasis en que, como el nuevo plan cubre todos los temas que se requiere que los adolescentes aprendan en ciclo básico, es posible que se cambien de un plan de un año a otro sin que el avance en sus trayectorias se vea afectado.