En la edición de la diaria del 29 de enero se publicó un artículo en el que se informa que en marzo comenzará una Diplomatura de Infancia e Instituciones lanzada por el Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay (INAU) junto con la Universidad Atlántida de Argentina y la red Infeies.

A partir de la información que plantea el atrículo de prensa y de mis antecedentes de trabajo en INAU y en la Universidad de la República (Udelar), me permito compartir algunas reflexiones y preguntas para llamar la atención sobre algunos aspectos.

En primer lugar, corresponde celebrar el interés y la preocupación por abordar la formación “dirigida a educadores, técnicos y profesionales funcionarios del INAU que trabajen con niños, niñas y adolescentes y que deseen profundizar en su conocimiento sobre la tarea o que necesiten un espacio para compartir vivencias sobre sus experiencias de trabajo”. El trabajo cotidiano con los problemas sociales que le compete asumir al INAU y los que se le derivan requieren estudio permanente y una formación específica en el marco de una política institucional de largo alcance, garantizando la acumulación y sin perder o excluir antecedentes valiosos.

Me consta el interés y la preocupación de las personas con responsabilidades en el INAU, lo que es clave para poder hacer comentarios constructivos.

En este sentido, cabe preguntarse acerca de la política institucional, por lo menos para el actual período, donde esta diplomatura sería una parte que, se supone, juega un papel en un todo mayor. En el artículo se menciona que esta diplomatura es “una acción que el INAU pone en marcha en función de una planificación estratégica”; cuando la conozca, seguramente encuentre respuestas a las preguntas que me formulo. Asimismo, cabe preguntarse si para abrir “un espacio de sostén, de soporte y de acompañamiento” la respuesta más adecuada es una diplomatura y su correspondiente formato académico; y la siguiente pregunta que surge es qué va a pasar al año siguiente. ¿Y el resto de los funcionarios? ¿Cuál es la política de formación permanente? Años atrás la hubo.

Llama la atención que no haya una mención al Centro de Formación y Estudios (Cenfores) del INAU, creado a partir de la iniciativa de Adela Reta en la década del 70 y que ha desarrollado una larga y rica trayectoria. Durante años fue un “un espacio de sostén, de soporte y de acompañamiento” con aportes de funcionarios del INAU, referentes de diversas instituciones, principalmente de la Udelar. Se puede afirmar que la Udelar sigue investigando y formando a nivel de grado y posgrado profesionales en diferentes disciplinas, todas ellas imprescindibles para fortalecer las políticas, los programas y las prácticas educativas y sociales, con niños, niñas y adolescentes, preferentemente en situación de vulnerabilidad social.

Llama la atención que no se mencione, por lo menos en el artículo mencionado, la colaboración y articulación posible con la Maestría en Derechos de Infancia y Políticas Públicas de la Udelar, creada en 2004 a impulsos de Unicef, con la coordinación de un Comité Académico integrado por representantes de las facultades de Derecho, Ciencias Sociales, Medicina y Psicología, y en curso su actual cohorte 2025/2027.

¿Por qué apelar al aporte universitario privado y del exterior, pudiendo apelar a lo acumulado en nuestro país y concretamente en el INAU y en la Universidad? Esto ya lo tuvimos que ver en le período anterior, desde el MEC, pero llama la atención en este momento.

¿Cuál sería el “lugar” de Cenfores en la planificación estratégica? ¿Se ha previsto alguna articulación con la Udelar?

En el período 1995-2000 el INAU contrató en la Universidad Católica del Uruguay una maestría específicamente para técnicos de la institución. Seguramente hay informes y evaluaciones a tener en cuenta, así como indagar los eventuales impactos.

Entonces, ¿por qué apelar al aporte universitario privado y del exterior, pudiendo apelar a lo acumulado en nuestro país y concretamente en el INAU y en la universidad? Esto ya lo tuvimos que ver en el período anterior, desde el MEC, pero llama la atención en este momento.

La formación es fundamental para el trabajo en los campos educativos y sociales; una formación articulada en la investigación y que contribuya a la política institucional en el marco de diferentes políticas públicas. Pero la formación no es mágica, porque su impacto puede ser favorecido u obstaculizado por las condiciones de trabajo, los salarios, la selección para ingresar a trabajar, la coordinación y comunicación interna en los equipos y en la institución, el clima organizacional, los recursos físicos, materiales y tecnológicos y el contexto económico, social, cultural y político.

La formación y la investigación son imprescindibles para trabajar con los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, con todos los niños y niñas, pero también con la sociedad, instalando discusiones que contribuyan a reflexionar y cambiar, porque ellos tienen, y todos tenemos, derecho a una vida digna.

Jorge Camors es educador, exdirector del Cenfores (INAU), excoordinador académico de la Maestría en Derechos de Infancia y Políticas Públicas, docente de la Universidad de la República.