La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) firmaron un convenio que articula algunas de las políticas socioeducativas que llevan adelante ambas instituciones con el objetivo de “promover una atención integral” y “potenciar experiencias de extensión del tiempo educativo”.
Así lo explica una gacetilla distribuida por las autoridades de la ANEP antes de la ceremonia, que informa que como parte del convenio se propondrá al INAU una lista de estudiantes para su inclusión en alguna de sus propuestas socioeducativas, así como que quienes ya participen en ellas “asistan a otras actividades de ampliación del tiempo educativo vinculadas a ANEP”.
Por su parte, el INAU se hará cargo del “tránsito y traslado de los estudiantes” amparados por el acuerdo, e informará a ANEP sobre las aperturas y ampliaciones de cupo en sus diferentes modalidades socioeducativas.
El documento detalla que ambas partes estarán a cargo de la coordinación y el monitoreo con respecto al “funcionamiento de la extensión del tiempo educativo”, y que, a tales efectos, se conformarán comisiones de seguimiento integradas por referentes nacionales y departamentales.
Durante la firma de este martes por la tarde, el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, dijo que el convenio representa “un hito”, si bien es “una acción más” dentro de una serie de medidas adoptadas por ambas instituciones. Entre otras, enumeró la concreción de grupos de trabajo para universalizar la educación a los tres años, el reintegro de estudiantes que habían suspendido su nexo con el sistema educativo y la subsiguiente rematriculación de 3.000 estudiantes desvinculados. Dijo que se circunscriben a “un conjunto de cosas que están funcionando”, y destacó que permiten “universalizar derechos”.
El presidente de ANEP resaltó que la adopción de tales medidas es posible gracias al presupuesto quinquenal aprobado el año pasado, para el que el gobierno de Yamandú Orsi tuvo un cuenta “un conjunto de recursos incrementales para la infancia”, recordó. Aseveró que esto es lo que permite abarcar la extensión del tiempo educativo, “una cuestión” que tildó de “importante”.
Sin perjuicio de ello, Caggiani aclaró que el convenio se resume en la síntesis de “buenas prácticas y buenas experiencias de clubes de niños y centros juveniles con escuelas, liceos y UTU concretas”, por lo que no representa una novedad absoluta. En su lugar, reiteró que toma de “una experiencia que surge de la articulación en territorio” y que “pretende que varias decenas de miles de gurises estén en espacios donde puedan aprender cosas diferentes, puedan estar más tiempo cuidados y puedan permitirse un desarrollo comunitario”.
Por su parte, la presidenta de INAU, Claudia Romero, dijo que el acuerdo “se enmarca en los lineamientos estratégicos” de todas las instituciones que “articulan políticas públicas que tienen en su centro a las infancias y adolescencias y sus diferentes necesidades”.
Romero agregó que el acuerdo está pensado de manera que ambas instituciones actúen “en cercanía” a “proyectos territoriales y comunitarios”, y que busca permitir cierta “circulación”, la cual “se hace muy difícil” cuando las instituciones operan por separado. Es así que destacó que el acuerdo es la razón de ser de las autoridades actuales, en tanto tiene como objetivo que “las instituciones dejen de ser rígidas, sino que se flexibilicen a las necesidades de los gurises”, y se comprometió a trabajar para su correcta articulación.