Los inicios de clases son días de alegría, emoción y reencuentro, y también un momento en el que quedan expuestas las fortalezas y desafíos del sistema educativo uruguayo. Del lado de las virtudes está el compromiso de miles de docentes que en todo el país ponen todo de sí para que todo esté en las mejores condiciones y los centros educativos puedan dar la bienvenida a sus estudiantes.

Buena parte de los desafíos suelen repetirse año a año y están marcados por algunos mecanismos y tiempos institucionales por los que, en muchos casos, dificultan que la llegada de niños, niñas y adolescentes sea en condiciones óptimas. Si bien en los últimos años las autoridades de distintos partidos políticos han dejado clara su intención de ampliar el calendario escolar y, en ese marco, que las clases inicien el primer día hábil de marzo, algunos procesos administrativos no favorecen a que todas las escuelas, liceos y escuelas técnicas tengan todo pronto a esa altura.

Uno de ellos es que la gran mayoría de los contratos anuales que tiene la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) inician el 1º de marzo y culminan el 28 de febrero del año siguiente. Ello tiene importantes repercusiones en la educación media, ya que la mayoría de los profesores eligen sus horas año a año y, por tanto, quienes cambian de centro educativo de un año a otro recién pueden fijar sus horarios una vez que llegan al nuevo centro, en el que el resto de los profesores ya tienen día y hora para dar sus clases.

Ese fue uno de los motivos por los que la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes) solicitó a la ANEP que las clases en ese subsistema comenzaran una semana más tarde, pero el pedido fue desestimado. Las autoridades entienden que “hay que construir las condiciones” para que el inicio del año lectivo pueda ser el primer día hábil de marzo, como planteó el presidente de ANEP, Pablo Caggiani, el lunes en una escuela de Villa Española.

En diálogo con la diaria, Verónica Méndez, presidenta de la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES) de Montevideo, reafirmó que hubiera sido deseable que los liceos tuvieran más tiempo para terminar de preparar el inicio de cursos. En la capital, además, es donde más liceos funcionan y, por tanto, donde la elección de horas docentes está más retrasada. De todas formas, Méndez afirmó que las clases iniciaron con 88% de las horas elegidas en los liceos montevideanos, lo que acerca a la capital al promedio de 90% que había sido anunciado por las autoridades.

Ante algunos errores que se constataron en elecciones de horas de algunas asignaturas y con el objetivo de respetar los derechos de los docentes, en esos casos el acto eleccionario tuvo que reiniciarse. De todas formas, la presidenta de ADES Montevideo explicó que, en buena medida, las dificultades en Secundaria se explican por el inicio tardío de la elección de horas en el Consejo de Formación en Educación, que suele realizarla antes, ya que muchos profesores prefieren tomar horas en ese subsistema.

En esa línea, Méndez recordó que este año Fenapes y la Asociación de Trabajadores de Educación Secundaria se sumaron a las Comisiones Departamentales de Elecciones de Horas, lo que permitió que ambos sindicatos participaran en el proceso y tuvieran facilidades para fiscalizar la elección, que se realizó virtualmente. Por ello, defendió el trabajo realizado en ese espacio en conjunto con la Dirección General de Educación Secundaria (DGES), lo que incluso implicó el trabajo durante fines de semana.

Inscripciones tardías, infraestructura y la necesidad de más liceos de bachillerato

En la misma línea que se planteó desde Fenapes, Méndez afirmó que muchos estudiantes aún no tienen liceo asignado, lo que explicó por el tardío cierre del año lectivo anterior, con base en lo que definió como “consecuencias de la transformación curricular”. Según recordó, los espacios de acompañamiento terminaron el 13 de febrero y en muchos casos luego se realizaron distintas evaluaciones tribunalizadas, por lo que recién el 20 de febrero muchos alumnos tuvieron claro si promovían. Eso hizo que para ellos, igual que para muchos adolescentes que pidieron cambio de centro educativo, “los tiempos de inscripción fueran muy acotados”.

A nivel de infraestructura edilicia, otro de los temas que suelen estar sobre el tapete durante el inicio de clases, Méndez señaló que el caso más problemático fue el del liceo 8, que tuvo que ser mudado por problemas en la estructura del edificio generados por una obra en un predio lindero. De todas formas, planteó que hay otras situaciones generadas a causa de que en los cinco años anteriores “no hubo prácticamente obra nueva” y tampoco se mantuvieron adecuadamente los locales que gestiona la DGES.

Por ello, desde el sindicato reclaman la necesidad de construir liceos nuevos, sobre todo en bachillerato. Como ejemplo, Méndez planteó el caso de La Teja, barrio donde hay cuatro liceos de ciclo básico pero ninguno de bachillerato. Por lo tanto, los estudiantes de ese barrio tienen que trasladarse a otra zona de la ciudad para continuar sus estudios.

Otra consecuencia de la falta de locales es la existencia de algunos grupos superpoblados y, por ello, recientemente el núcleo sindical del liceo 61 se declaró en conflicto, ya que fue un problema presente en el centro durante el año pasado, y de cara a 2026 visualizaron que algunos grupos que comienzan el miércoles ya tenían más de 35 estudiantes en lista. Consultada al respecto, Méndez señaló que el lunes la situación fue abordada en una reunión bipartita entre Fenapes y la DGES y que las autoridades manifestaron su compromiso de crear nuevos grupos para evitar la superpoblación.

De todas formas, la presidenta de ADES Montevideo aseguró que la mayor limitante para la creación de grupos son los salones disponibles que hay en cada centro educativo. Como un elemento adicional, Méndez reiteró que muchas inscripciones aún están en proceso y, por ejemplo, hay decenas de estudiantes que están esperando que haya cupos disponibles en UTU que, de no encontrarlos, se anotarán en Secundaria.

Más allá de las dificultades que se van presentando, Méndez consideró que existe una “diferencia abismal” entre la receptividad de las actuales autoridades de Secundaria y las anteriores. Según ilustró, en la administración anterior “no querían ni siquiera dar el número de grupos” y ahora cuentan con esa información. Al respecto, aseguró que a esta altura del año hay 300 grupos más en todo el país con relación a 2025.