Quince años pasaron entre el momento en que vecinos, organizaciones barriales e instituciones estatales que operan en la cuenca de Casavalle plantearon la necesidad de contar con una UTU en la zona y que el centro educativo abrió sus puertas. En el primer encuentro sobre educación del Municipio D, organizado en 2012 en la antesala del segundo Congreso Nacional de Educación, la demanda tomó una vía más formal.

En ese momento, Sandra Nedov era la alcaldesa; ahora diputada por el Movimiento de Participación Popular, no oculta su alegría al ver que la demanda del territorio por fin se hizo realidad. Una muestra de eso fue el gesto de Mary, una vecina del barrio que escribió unas palabras para compartir con los estudiantes del nuevo centro educativo. Los invitó a “tomar el último timón” de lo que quieran ser en la vida y, sobre todo, a forjar sus propias decisiones. Además, como la comparsa de la que es parte no pudo participar en la inauguración porque pocos minutos después estaría en un evento en la plaza Casavalle, ubicada a pocos metros, Mary tocó el chico en representación del colectivo.

Pablo Caggiani, presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), afirmó en la inauguración que la escuela técnica de Casavalle es “una síntesis de lo que es Uruguay”. Argumentó que en la elaboración del centro participaron vecinos, organizaciones barriales y los tres niveles de gobierno, además de autoridades de la educación de administraciones de distinto signo político. Es que, más allá de que la idea viene de larga data, después de varios años de búsqueda de un terreno acorde y bien ubicado, la compra del terreno donde se construyó el nuevo local se concretó en 2024.

En diálogo con la diaria, Juan Pereyra, director general de la UTU en ese momento, recordó que la compra del terreno, ubicado al lado del cuartel de Bomberos de Casavalle, se gestionó con la Intendencia de Montevideo, que tiene una especie de “cuenta corriente” con la ANEP. El exjerarca dijo tener la “piel de gallina” al ver que el nuevo centro educativo se volvió realidad y que, además, cuenta con una muy buena infraestructura para el desarrollo de su proyecto educativo.

Las gestiones de Pereyra fueron clave para que el centro fuera una escuela técnica de bachillerato y no un centro María Espínola, que desarrolla propuestas correspondientes a ciclo básico o, como se le llama actualmente, Educación Básica Integrada. “Es fundamental que el bachillerato esté en esta zona y que posteriormente también vengan cursos de nivel terciario, como tiene UTU”, dijo Pereyra, en la misma línea de lo que había planteado hacía pocos minutos Caggiani en su discurso.

Precisamente, el actual presidente de la ANEP reconoció el mérito de la comunidad de Casavalle para la construcción del centro, ya que en todos estos años golpeó la puerta de distintos gobiernos para plantear su demanda. Recordó que hasta 2008 no había ningún liceo público y ninguna UTU en toda la cuenca de Casavalle; esto cambió con la llegada del liceo 69, que durante muchos años funcionó a contraturno en el local de un colegio católico y en 2023 inauguró su propio local.

Virginia Verderese, actual directora general de la UTU, explicó que el proceso de construcción buscó que fuera un local con buenas prestaciones y, al mismo tiempo, se pensó que lo edilicio fuera acompañado de un proyecto educativo acorde. En ese sentido, contó que la oferta educativa fue diseñada en conjunto con la comunidad y a partir de los intereses de los estudiantes, lo que determinó que se ofrezcan opciones de bachillerato en Gastronomía, Estética, Soporte Informático y Deporte.

Dijo que el nuevo centro educativo se plantea como un espacio de puertas abiertas a la comunidad y que, en ese sentido, se está trabajando con la inspección de la UTU para que los sábados la escuela técnica esté abierta y se realicen actividades en el barrio.

Además, el centro ofrecerá el programa Rumbo, destinado a adultos que no hayan culminado la educación media básica y que puedan acreditar, por intermedio de UTU, su actividad profesional. De esa forma, desde la institución se espera que pueda concretarse un diálogo intergeneracional y que, por ejemplo, concurran al centro adolescentes y sus adultos referentes con el mismo objetivo de culminar la educación media. En ese sentido, se espera que el trabajo en proyectos y en talleres sea una de las principales líneas pedagógicas de la nueva escuela técnica, que cuenta con capacidad para 400 estudiantes y ya tiene lista de espera, afirmó Caggiani.

Silvia Álvarez, la directora del nuevo centro educativo, dijo en la inauguración que espera que la escuela técnica sea un espacio de encuentro para la comunidad de Casavalle y que los vecinos, organizaciones e instituciones que operan en la zona sean parte del desarrollo personal y profesional de los estudiantes. Además, destacó el compromiso del equipo de funcionarios y docentes con los estudiantes y también que el rol de la comunidad será clave. Según ilustró, la educación “es el puente”, pero “la comunidad es el cimiento que lo sostiene”.

La escuela técnica de Casavalle en números

El local cuenta con una extensión de 1.540 metros cuadrados en un predio de 6.600 metros cuadrados. Las obras implicaron una inversión de más de 98.000.000 de pesos, es decir, casi dos millones y medio de dólares.

El local tiene 1.989 metros cuadrados de espacios exteriores, donde está el patio, una cancha polideportiva, gradas, espacios verdes, sendas de acceso y un estacionamiento. Dentro del edificio hay cuatro espacios para aulas, tres salones para talleres, tres laboratorios, una sala de informática, biblioteca, sala de profesores, adscripción, dirección, administración y una sala de lactancia.