Este año, el Día de las Trabajadoras Domésticas, que se conmemora cada 19 de agosto y que constituye un feriado pago y no laborable, llega acompañado de avances para el sector y también de fechas claves. Por un lado, hace poco más de un mes empezó a regir un nuevo sistema para el trabajo doméstico, que establece distintas categorías salariales según las tareas que desempeñen las trabajadoras, entre otros beneficios alcanzados el pasado 5 de diciembre entre representantes del Poder Ejecutivo, del sector empleador y del sector trabajador, en el marco de la undécima ronda de los Consejos de Salarios.
Por el otro, en noviembre se cumplirán dos décadas de la aprobación de la Ley 18.065 de Trabajo Doméstico, que reconoce y establece derechos laborales básicos como el límite de una jornada laboral de ocho horas diarias como máximo, al descanso intermedio, semanal y nocturno, a una indemnización por despido, a un subsidio por desempleo, cobertura por enfermedad, entre otros.
Si bien esta norma constituyó un hito en el reconocimiento y en la ampliación de los derechos laborales y de seguridad social de las trabajadoras domésticas en el país, persisten obstáculos en uno de los sectores más feminizados de la economía y con altos índices de informalidad: 99% de las personas empleadas en el trabajo doméstico son mujeres y 44,5% no están registradas en la seguridad social, según los datos que aparecen en el informe Trabajo doméstico remunerado en Uruguay. Avances y brechas en el acceso a la seguridad social, publicado por el Banco de Previsión Social (BPS) en agosto de 2025.
La presidenta del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD), Laura Rivero, dijo a la diaria que actualmente hay unas 55.000 trabajadoras domésticas afiliadas a la seguridad social y que, en línea con lo que mostraba el documento del BPS, se estima que unas 45.000 trabajan de manera informal. En el marco de su día, analizó los logros obtenidos en el último convenio colectivo, los desafíos que todavía enfrentan y los principales reclamos de la organización.
Nuevas categorías y nuevos beneficios
A partir del 1° de julio empezó a regir el acuerdo alcanzado en diciembre que hizo lugar a una de las demandas históricas de las trabajadoras domésticas al crear tres nuevas categorías para el sector doméstico: General, que abarca las tareas de limpieza, mantenimiento del hogar, lavado, planchado, mandados, atención de espacios comunes o exteriores, cuidado de mascotas y otras actividades asociadas a la organización doméstica; Cocina, que engloba a las trabajadoras que se encargan de forma principal de la preparación de alimentos para el hogar, incluyendo la elaboración de comidas, la manipulación de ingredientes y la planificación de menús; y Cuidados, que comprende a quienes tienen como tarea principal el cuidado directo y habitual de niñas, niños, adolescentes, personas mayores o personas en situación de dependencia.
Rivero consideró que la creación de estas categorías “es un reconocimiento a la lucha constante que ha tenido este sindicato desde hace más de 40 años”. En ese sentido, lo calificó como un “logro histórico” y un “avance” que las trabajadoras organizadas van “a seguir construyendo” y “a seguir mejorando en cada negociación”. “Nosotras antes entrábamos a un hogar y hacíamos todas las tareas por un mismo salario. Hoy, con las categorías, lo que hacemos es la diferencia de las tareas. Hoy sabemos que tenemos una responsabilidad diferente, una categoría por cada tarea que realizamos; si vamos a cuidar a una persona y si vamos a cocinar, sabemos que vamos a cobrar por la tarea de mayor responsabilidad y no solo vamos a cobrar un salario global por ambas categorías”, detalló.
De todas formas, recordó que “no son solo tres las categorías que hay en el servicio doméstico” y, por eso, aclaró que van a “seguir insistiendo con el tema”. “En realidad estas tres son las categorías básicas [General, Cocina y Cuidados], pero dentro de esas categorías hay subcategorías”, explicó la presidenta del SUTD. Como ejemplo dijo que, dentro de Cuidados, “tendríamos que distinguir entre cuidado de adultos, cuidado de niños –que serían las niñeras– y cuidado de personas con discapacidad”.
El nuevo convenio colectivo incorporó otros beneficios para el sector: tres días de licencia paga por cuidados ante la internación de familiares –en el convenio anterior habían conseguido dos días y ahora lograron sumar uno más–; tres horas anuales de licencia por salud mental; y un ajuste mensual del presentismo que permitirá prorratear el beneficio y evitar la pérdida total por una sola falta –como pasaba hasta ahora–.
Sobre los días de licencia por cuidados, Rivero dijo que “es súper importante porque la mayoría de las trabajadoras domésticas somos jefas de hogar, madres solas o tenemos a cargo a nuestros padres, y ahora por lo menos conseguimos tres días pagos en el año para estar junto a nuestros hijos y a nuestros padres en esos momentos especiales de internación”. “Siempre nos preguntamos quiénes cuidan a quienes cuidamos, y ahí está la respuesta”, valoró. Aun así, la dirigente sindical dijo que van “a seguir luchando” porque el beneficio aplica para hijos e hijas que sean niñas, niños y adolescentes, y “una no deja de ser madre cuando nuestros hijos dejan de ser menores de edad”, por lo que adelantó que en el próximo Consejo de Salarios pedirán que “ese beneficio sea para todos los hijos”.
También celebró el prorrateo del presentismo. “El presentismo es una partida extraordinaria que se paga con el aguinaldo, que cada seis meses, si teníamos cero faltas, a no ser las justificadas por enfermedad, se nos descontaba todo el presentismo y no nos parecía para nada justo. Logramos revertir esa situación y ahora, si por alguna razón tenemos que faltar un día en esos seis meses, se nos va a pagar igualmente el presentismo, así que eso es algo súper importante para nosotras”, puntualizó.
Respecto de la licencia por salud mental, fue más crítica: “Nosotras no pedíamos tres horas, pedíamos días por salud mental. En este Uruguay en el que tanto se habla de la salud mental, de cómo está la ciudadanía, de cómo terminamos los trabajadores con respecto a la salud mental, creímos que iba a ser un tema fundamental y que se iba a contemplar más”. “Como negociadoras no podemos decir que no a los beneficios que se nos dan, entonces tuvimos que aceptar las tres horas, pero lamentablemente es una vergüenza”, agregó.
La líder del sindicato dijo que “en el interior, cuando es un pueblo chiquito, quizás a alguna compañera le sirve, pero en Montevideo y en las ciudades más grandes”, donde las distancias son mayores, en tres horas “no llegás ni a palos” a ir la consulta con el psiquiatra y después “volver a trabajar para no perder el jornal”. “Es una vergüenza, pero son cosas que tenemos que seguir mejorando”, insistió.
Formalización, formación cuidados y posible reforma de la ley
Además de los reclamos vinculados a las categorías y al avance en otros beneficios en el marco de los próximos Consejos de Salarios, el SUTD tiene como prioridad “seguir avanzando en la formalización de la trabajadora doméstica”, puntualizó Rivero. En esa línea, invitó a sus colegas “a que se arrimen al sindicato, a que pierdan el miedo, a que se informen sobre sus derechos”. “Si nosotras no reclamamos la seguridad social que nos corresponde, no nos vamos a poder jubilar, no vamos a poder juntar los años, si nos pasa algo en el trabajo estamos totalmente desamparadas, lamentablemente después no vamos a tener para ir a reclamarle a nadie; es lamentable, pero es así, y los empleadores, obviamente, están felices de la vida porque no tienen que aportar nada a la seguridad social”, ahondó la dirigente.
A su vez, dijo que “falta muchísima inspección, principalmente en el interior del país, donde se trabaja muchísimas horas, más de las debidas, y [las trabajadoras] cobran muy por debajo del salario mínimo que está estipulado por ley, y nada de eso se ve”.
Por otra parte, señaló que “la formación y la certificación son un punto clave”, y puso el énfasis en los cuidados. En ese sentido, la dirigente dijo que “si bien el trabajo doméstico es reconocido en el mundo entero por la OIT [Organización Internacional del Trabajo] como uno de los sectores de cuidados”, en Uruguay las trabajadoras domésticas “siguen siendo ignoradas por el Sistema Nacional Integrado de Cuidados” (SNIS), en tanto, según dijo, cuando solicitan capacitación en cuidados a través del programa que tiene el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) para personas que cuidan, se les dice que no pueden acceder porque “corresponde a quienes forman parte del SNIS”. “Es importante que se reconozca a las trabajadoras domésticas en la mesa de discusión de los cuidados. Antes de que existiera el SNIS, nosotras ya cuidábamos; fuimos de los primeros sectores en cuidar a personas mayores, niños y personas con discapacidad”, apuntó.
Por último, Rivero aseguró que el sindicato continuará luchando por una “jubilación digna” y adelantó que “están trabajando” en una “posible reforma de la ley de trabajo doméstico”, centrada principalmente en la situación de las trabajadoras domésticas que están en régimen “sin retiro” –o “con cama”– que “están muy desamparadas”. En particular, especificó que si bien la norma establece 44 horas semanales de trabajo, “sabemos de primera mano que, cuando entramos a trabajar con cama, empezamos a las 6.00 y terminamos a la hora que el empleador se va a dormir, y después para demostrar las horas extras es prácticamente imposible”. La dirigente dijo que, una vez que la propuesta de reforma esté “pronta”, esperan que “los actores sociales y quienes tengan incidencia en el Parlamento la puedan apoyar”.
