Antel apuesta a ampliar la capacidad de cómputo de Uruguay con un nuevo data center, ubicado en Las Piedras, que permitirá procesar inteligencia artificial (IA) dentro del país y evitar que determinados “datos sensibles” salgan al exterior.
El presidente de Antel, Alejandro Paz, explicó, en diálogo con la diaria, que actualmente la IA se procesa en servidores de alta performance que están fuera del país, por lo que los datos utilizados por esas herramientas también pueden salir de Uruguay.
Entre esos datos, Paz mencionó los vinculados a la salud, la infancia, el gobierno y la información estratégica de las empresas. “Por eso es muy importante que Uruguay tenga capacidad para procesar IA y que todo lo que sean datos sensibles se procese en territorio nacional. Esa es la importancia de desarrollar cómputo propio y capacidades propias de inteligencia artificial”.
El nuevo data center estará operativo en 2029 y, según Paz, la idea es que pueda correr principalmente modelos abiertos, adaptados a las necesidades de Uruguay y de las empresas que los utilicen. También existe la posibilidad de que parte de Gemini, el modelo de IA de Google, pueda correr allí, a partir de la asociación que Antel mantiene con esa empresa.
Para el presidente de Antel, contar con infraestructura de cómputo dentro del país no responde únicamente a una cuestión de protección de datos. También permite reducir la latencia en aplicaciones que necesitan que el procesamiento y la respuesta se produzcan prácticamente en tiempo real. El objetivo es desarrollar capacidades propias para sectores como la salud, el agro, la educación, la industria y el Estado, planteó Paz.
Si tuviera que explicarle a un ciudadano que no sabe de tecnología por qué Uruguay necesita invertir en IA e infraestructura digital, ¿qué le diría que va a cambiar concretamente en su vida?
Hoy la mayoría de los trabajos están incorporando algún tipo de IA. La podemos pensar como una herramienta que ayuda a resolver determinados trabajos de forma más rápida o eficiente. Todos los trabajos y ocio, de alguna manera, están incorporando IA y, más temprano que tarde, todo el mundo va a terminar utilizando alguna herramienta, incluso cuando no lo sepa.
La IA se procesa en procesadores de alta performance que hoy están fuera del país. Entonces, cuando uno ingresa cualquier dato para que la IA lo procese, esa información está saliendo del país. Hay datos que no es importante que los pueda manejar otra empresa en cualquier lugar del mundo, pero hay otros que son muy sensibles.
¿Qué tipo de datos?
Todos los datos que tienen que ver con salud, infancia, datos del gobierno o información estratégica de las empresas. Por eso es muy importante que Uruguay tenga capacidad para procesar IA y que todo lo que sean datos sensibles se procese en territorio nacional.
Entonces, de alguna manera, lo que está haciendo Antel con estas inversiones en IA e infraestructura digital es evitar que, en un futuro próximo, los datos sensibles de Uruguay salgan del país. ¿Es así?
Sí, en lo que tiene que ver con IA, ese es un motivo. Otro motivo es que hay aplicaciones de inteligencia artificial que necesitan una baja latencia.
Supongamos que se está armando una planta de ensamblado automotriz y hay un robot que está manejando algo de la planta. Si ese robot está procesando una imagen mediante IA, es importante que entre lo que el robot procesa y la acción que realiza haya un retardo muy bajo.
Si se procesa eso en Uruguay, el retardo tiene algunos milisegundos. En cambio, si esos datos tienen que viajar hasta Texas, en Estados Unidos, entre la acción y la reacción hay un montón de tiempo. Eso hace que la aplicación sea ineficiente o directamente inaplicable. Entonces, hay un montón de aplicaciones que requieren una latencia muy baja y, por lo tanto, la manera de lograr ese requerimiento es procesar en Uruguay.
En ese sentido, ya terminó una licitación para comprar una parte de nuestras capacidades de IA para instalarla en la sala 4 y 3 del data center de Pando. Por otro lado, estamos desarrollando un nuevo data center que tiene una doble finalidad, porque la IA, a nadie le cabe duda, va a seguir creciendo.
El nuevo data center va a estar preparado en parte para IA, pero también sirve como crecimiento y redundancia geográfica (cuando se tiene dos centros de datos ubicados en lugares diferentes para respaldar la misma información y servicios) del data center de Pando.
¿Por qué es necesaria esa redundancia geográfica?
Hoy toda la tecnología se procesa en la nube, que es un conjunto de servidores. Es algo que no está en un servidor particular, sino en un grupo de servidores, que en general no se sabe dónde están. A medida que la nube va creciendo, los data centers también crecen, y la necesidad de centros de datos de Antel, de nuestros clientes y del resto del Estado también aumenta.
Tenemos un data center en Pando, que está certificado y tiene muy alta disponibilidad. Los servidores que están ahí adentro tienen condiciones especiales que hacen que tengan una disponibilidad de más del 99,99% del tiempo.
Pero no se puede tener todo en el mismo lugar. Si pasa una catástrofe, se cae un avión arriba del data center, por ejemplo, se pierde toda la capacidad de cómputo y todos los datos. Por lo cual hay que tener otro lugar donde, si pasa algo en un lado, se pueda tener funcionando en otro y se pueda recuperar la información.
Además de estos objetivos que mencionaba, ¿cuál es la diferencia entre los dos centros de datos?
La diferencia es que el segundo centro de datos nace cuando la IA ya es una realidad y una demanda. La gran diferencia entre un data center de nube y uno de IA es la densidad de energía que se pone a disposición en cada uno de los racks (estructuras metálicas donde se colocan los equipos informáticos de un data center).
Las tarjetas que procesan IA, las famosas GPU, consumen bastante más energía que un servidor común. Entonces, cuando hay un data center que no fue pensado para esta tecnología, no se puede utilizar los racks de manera intensiva como sí se puede hacer con la nube.
La energía también es uno de los temas que están muy vinculados al desarrollo de los data centers. Usted mencionó hace unos días que el futuro data center para IA iba a tener cero consumo de agua. ¿Qué significa exactamente eso y cuánta energía prevén que va a consumir este centro de datos?
Ahí tenemos que diferenciar dos tipos de data centers. Una cosa son los que están construyendo Amazon, Google, Facebook, Meta o la compañía de Elon Musk. Esos son data centers gigantes que consumen como mínimo 100 megavatios de energía para arriba. Esa es la potencia mínima para un data center de ese tipo.
Nosotros estamos hablando de otra escala de data center. El nuevo tendrá una disponibilidad de energía para tecnología de la información de cuatro megavatios. Estamos hablando de aproximadamente un 4% del tamaño de esos data centers que se están construyendo hoy en el mundo.
¿Por qué? Porque esto es para una cosa local: para Antel, para sus operaciones, para nuestros clientes y para el gobierno. Es una escala país. No vamos a entrenar modelos de IA; sí vamos a correrlos. Entonces, las necesidades son de una escala menor. En ese sentido, el consumo de energía de este nuevo data center no es algo que impacte significativamente en el sistema eléctrico. Por suerte, la UTE tiene una energía fiable y, además, entre 96% y 98% del tiempo es energía renovable. Por ese lado no es un problema el data center nuestro.
Paz: Uruguay puede ser un nodo regional de infraestructura digital
La empresa estatal busca ampliar su actividad en la región a partir de las ventajas de Uruguay en conectividad e infraestructura digital. Antel ya trabaja en el tránsito de internet para empresas y proveedores del sur de Brasil y Argentina, aprovechando las conexiones terrestres y los cables submarinos que vinculan al país con la región y Estados Unidos.
Según Paz, esta es una línea de negocio que Antel quiere potenciar, al tiempo que explora oportunidades en servicios móviles y consultoría. La apuesta es aprovechar la infraestructura y la experiencia de la empresa para generar nuevos ingresos en otros mercados.
Paz también consideró que Uruguay tiene condiciones para convertirse en un nodo regional de infraestructura digital, por su conectividad, disponibilidad de energía renovable y un marco que, según señaló, ofrece seguridad jurídica y reglas claras. “Como país fiable, creo que es atractivo; nosotros debemos explotar esa potencialidad que tenemos”, afirmó.
¿Qué sucede con el agua?
Con respecto al consumo de agua, hay distintos tipos de sistemas. El agua básicamente se usa para refrigerar los equipos, para que la temperatura en las salas sea adecuada y los equipos no se rompan.
Hay distintas maneras de enfriar un data center utilizando agua. La forma que eligió y diseñó Antel es un circuito de agua cerrado. El agua circula, pero no se está utilizando agua nueva permanentemente. Una vez que el circuito se llena con agua, pasa por la sala, toma el calor, va a los chillers (equipos que se utilizan para enfriar el agua). Por eso digo que el consumo es cero.
Ese circuito se llena una sola vez. Es el equivalente a llenar aproximadamente un cuarto de una piscina de un club. Nunca más se requiere agua nueva, salvo que haya una fuga o algún problema. En el funcionamiento normal, el consumo de agua del sistema de enfriamiento es cero. Además, en este nuevo data center estamos apostando a la sustentabilidad. La idea es certificarlo bajo LEED.
¿Qué otras medidas ambientales están previstas?
Vamos a reutilizar el agua de lluvia de los techos y el agua de condensación de los chillers de enfriamiento de los equipos. Toda esa agua va a pasar por un pequeño proceso de filtrado y será utilizada para saneamiento, para las cisternas y para el lavado de manos.
Vamos a tener lo que se llama recolección y utilización de aguas grises. Entonces, el consumo que va a tener el data center va a ser básicamente para consumo humano, para las personas que estén trabajando ahí. El personal de Antel, más los clientes que eventualmente vayan a trabajar a nuestro data center, serán unas 20 o 25 personas. Ese será básicamente el consumo de agua. Es un consumo extremadamente bajo, porque incluso el agua para saneamiento de esas 20 o 25 personas va a ser atendida por las aguas grises que se van a recolectar.
Entonces, en términos ambientales, ¿no debería existir preocupación?
No. El data center está muy cuidado en ese sentido. No es algo que nosotros compremos llave en mano: tiene mucho diseño del equipo de Antel, que está trabajando muy bien en este tema, con la experiencia que tenemos en el data center de Pando y con muchas mejoras.
El sistema de enfriamiento, por ejemplo, es en su mayor parte un sistema nuevo que trabaja con agua más caliente. Eso hace que durante la mayor parte del año no consuma energía para refrigeración y que solo lo haga cuando hace mucho calor. En abril, mayo, junio y julio, en general, no va a requerir consumo de energía para refrigeración. Desde el punto de vista energético, es muy eficiente.
Además, hubo en algún momento un estudio que decía que el data center de Pando había aumentado la huella de calor de la zona. Cuando terminás de leer bien el estudio, te das cuenta de que el problema es que se sacó verde: el pasto que había ahí se reemplazó por una construcción.
En este nuevo data center estamos teniendo más cuidado. Vamos a tener techos verdes, con vegetación, que van a disminuir la huella de calor. En las partes donde no se pueda poner vegetación vamos a tener paneles solares. En definitiva, todo el proyecto tiene muy en cuenta el cuidado del medioambiente. Va a tener vegetación nativa alrededor, por lo que, desde el punto de vista visual, no va a generar impacto.
Usted mencionó que este nuevo data center no se va a centrar en entrenar modelos de IA y que, a lo sumo, va a correr modelos. ¿Se sabe cuáles serían esos modelos?
La idea original es correr modelos abiertos. También puede ser que, como tenemos una muy buena asociación con Google, parte de Gemini pueda terminar corriendo ahí.
Este data center va a estar operativo en 2029. Los modelos de IA cambian cada pocos meses, por lo que hoy es imposible saber qué modelo de inteligencia artificial vamos a correr en 2029.
La idea es correr modelos abiertos, básicamente sintonizados, ajustados a la realidad de Uruguay y a las necesidades de cada una de las empresas que utilicen ese modelo. Ahí se abre una veta de trabajo muy interesante, tanto para los ingenieros de Antel como para la colaboración que tenemos con la Facultad de Ingeniería, que tiene bastante experiencia en el tema.
Si va a trabajar con imágenes, tendrá que ser eficiente. Si va a trabajar con documentos de un determinado tipo de lenguaje, por ejemplo, notarial o de una empresa en particular, tendrá la información necesaria para reducir al mínimo posible las alucinaciones.
¿Qué significa soberanía tecnológica en términos concretos?
Yo creo que Uruguay tiene talento como para desarrollar algunas capacidades propias. Ha venido trabajando muy bien en software y exportamos software. Creo que podemos desarrollar capacidades propias en algunas áreas de IA.
En todo, obviamente, la soberanía tecnológica absoluta para Uruguay es imposible. No lo puede hacer Europa, no lo puede hacer Alemania. Evidentemente, nosotros tampoco lo podemos hacer. Pero sí queremos hacer que, en las cosas de nicho en las que podemos destacarnos, crear y generar productos, tengamos las herramientas para que se pueda trabajar acá.
También hay un tema de precios. Cuando empezás a trabajar con IA, al principio los tokens para hacer procesamientos son baratos, pero después, a medida que empezás a utilizarlos en mayores cantidades, termina siendo caro. Entonces, tener capacidad de cómputo en Uruguay a un precio razonable es importante.
Por otro lado, cuando hacés procesamiento en el extranjero, quedás sujeto a las leyes y restricciones de esos países. Supongamos que el Institut Pasteur o el Clemente Estable estuviera investigando determinada molécula para el fin que sea y utilizara IA para desarrollarla. Si la inteligencia artificial corre acá, no debería tener restricciones para que el instituto pueda hacer esa investigación.
En cambio, si está afuera y la empresa considera que eso es algo que puede comprometerlos o competir con algo que están desarrollando ellos, no te van a dar la respuesta que esa investigación necesita. Entonces, en eso es muy claro que hay que tener soberanía.
Antel necesita incorporar 400 funcionarios porque perdió hasta un 40% de su personal
La falta de personal es uno de los principales desafíos que enfrenta Antel para sostener su ritmo de crecimiento. Según Paz, la empresa necesita incorporar alrededor de 400 personas y mantiene negociaciones con la OPP para hacerlo. En 2019, Antel tenía unos 7.400 funcionarios y actualmente cuenta con 4.700, según Paz.
La empresa también perdió parte de sus perfiles técnicos, que pasaron a compañías como Globant, Pedidos Ya y Mercado Libre.
A esto se suma el próximo retiro de trabajadores mayores de 55 y 60 años. Paz señaló que en los próximos cuatro, cinco o seis años muchos se jubilarán, por lo que Antel necesita asegurar el recambio. “Tenemos muchas más tareas, en un mundo mucho más complejo”, afirmó, y estimó que desde 2019 la empresa perdió entre 30% y 40% de su personal.
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