El director de la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado, Mario Layera, visitó el informativo de cierre de la diaria Radio este lunes y afirmó que la no participación de Uruguay en el Escudo de las Américas –al que no fue invitado formalmente– no implica cambios significativos en las formas de trabajo e investigación para el combate al narcotráfico, que el país lleva adelante junto con otros países de la región y Estados Unidos. “Creo que es un error utilizar este tema para definir situaciones políticas”, aseveró, y consideró que la problemática se resume en “política de Estado”. “Se debe entender que es necesario participar, colaborar, intervenir en todos los ámbitos”, afirmó.

La semana pasada, se realizó en Uruguay la segunda reunión de coordinación regional de la División Cono Sur de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. El encuentro reunió a representantes de órganos de inteligencia de diferentes países de la región. Tras su participación, Layera explicó que el encuentro se resumió en la continuación de labores de coordinación para “impulsar y actualizar el sistema de inteligencia y las acciones operativas contra el narcotráfico”.

La relación de nuestro país con la DEA transitó diferentes momentos luego de la inauguración de una oficina de la agencia en 2012 y su posterior cierre en 2019. No obstante, Layera dijo que la forma en el relacionamiento nunca se vio alterada, si bien “en el fragor político se interpretan de diferentes maneras las gestiones”. Valoró, además, que “la DEA siempre ha colaborado” y fue “un aporte fundamental” en el combate al narcotráfico. En esa línea, atribuyó el cierre de la oficina a cambios en “circunstancias de administración”, según explicaron desde la embajada estadounidense. “Nunca hubo un retiro, más allá de que muchas veces la gestión y el funcionamiento de una oficina permite mantener un contacto más fluido”, aseveró.

Layera consideró que la DEA escogió a Uruguay como sede de la última reunión para “refrendar el papel que había jugado” en el caso del narcotraficante Sebastián Marset. Dijo que esto dio “una imagen que también permitía fundamentar la coordinación y el intercambio de información en América del Sur”.

Respecto de por qué cree que Estados Unidos tenía interés en capturar al narcotraficante uruguayo cuando su organización abastecía mayormente al mercado de drogas europeo, el director advirtió que “las grandes organizaciones se conectan” y que, llegado cierto momento, “mantienen una influencia en todo el mundo”. “Para una agencia como la DEA es realmente importante [...] actuar sobre ellas”, subrayó.

Consultado sobre el creciente rol del fentanilo como droga sintética en la región, Layera dijo que este fue uno de los temas de la reunión con la DEA y reconoció que, por lo general, “las cosas suceden en diferentes países que tienen un mercado mayor y luego continúan en toda la región”. Con respecto al potencial uso ilícito de esta droga en nuestro país, recordó que el fentanilo tiene un uso medicinal legal y que esto podría constituir “la puerta de ingreso”, tal como “se ha observado en otros lugares”.