El ministro del Interior, Carlos Negro, se mostró abierto a discutir en torno a la utilidad de los allanamientos nocturnos en materia de seguridad pública, aunque reparó que es “una cuestión muy debatible” a la que asisten “las razones de un lado y de otra posición”.
El tema, sobre el que la población ya dirimió en las últimas elecciones nacionales a través de un plebiscito que no consiguió las adhesiones suficientes para su aprobación –tuvo solo 39% votos válidos–, retornó al debate político esta semana, luego de que el presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, planteara su implementación al presidente de la República, Yamandú Orsi, en una reunión. Esto suscitó una serie de manifestaciones de parte de actores del partido de gobierno, entre los que se encuentra el propio Orsi, que sostuvo este jueves que no se opone a “analizar nada que pueda contribuir”, ya que “los tiempos cambian” y “el crimen y el delito han cambiado”.
A esto se le suman las declaraciones de Negro, que, consultado al respecto en una rueda de prensa tras la apertura del pabellón del Ministerio del Interior (MI) en la 121ª Expo Prado, notó que los intercambios públicos sobre la implementación de la medida se caracterizan por ser algo que “vuelve de un modo recurrente, año tras año”.
El ministro recordó que la ciudadanía ya emitió su opinión sobre propuestas de ese estilo en tres oportunidades desde la década de 1980, y que fueron rechazadas en cada ocasión, aunque sostuvo que se encuentra abierto al diálogo de todos modos. “Bienvenido sea un nuevo debate sobre este tema. Si es de interés público [y] si es de interés político el debate, estaremos a la escucha y atentos a las propuestas que se puedan manejar”, aseveró.
Negro apuntó en primer lugar a “dar el debate” con respecto a la “pertinencia o no” de este, y dijo que solamente después de hacerlo y cuando el “cuerpo electoral” haya optado por “validar este tipo de diligencia”, cabe “ver cuáles serían las exigencias”.
En ese sentido, con base en experiencias y opiniones que tuvo cuando fue fiscal, Negro precisó que se necesita “hacer una correcta evaluación y ponderación de los riesgos y la efectividad que tiene una medida de estas características”. “Valorado que sea que los riesgos no superen la efectividad, podría tener una solución positiva; caso contrario, no. Lo que no tenemos es evidencia de que la balanza se incline necesariamente hacia una posición o hacia la otra”, sentenció.
