El monumento en homenaje a la declaración de Piriápolis como Capital Nacional de la Paella, por iniciativa del senador frenteamplista de Maldonado Eduardo Antonini, quedó inaugurado en Piriápolis este jueves. Fue realizado por más de 30 mujeres, de entre 40 y 82 años, del Grupo ReciclArte de Florida, y está ubicado en la Rambla de los Argentinos y Armenia, frente al Argentino Hotel.
La iniciativa surgió de la Asociación de Promoción Turística de Piriápolis (Aprotur) y contó con el apoyo del Municipio de Piriápolis. Media hora antes de descubrir el monumento, cubierto por una tela roja, turistas y residentes que pasaban a pie o en bicicleta se detenían frente a la escultura, intrigados por lo que escondía la tela y consultaban qué era. Más temprano llegaron turistas rusos, según contaron desde el Grupo ReciclArte.
Sobre las 17.00, al llegar el momento de la inauguración, 14 mujeres del grupo se formaron en fila detrás de la obra, con el Cerro San Antonio de fondo. Emocionadas y orgullosas acompañaron el descubrimiento de una escultura en la que habían trabajado de forma honoraria durante un mes. Para muchas de ellas, la creación de este monumento tuvo un significado especial, además del artístico: era la primera vez que viajaban a Piriápolis, que se alojaban en un hotel e incluso que conocían el mar.
Mientras la obra quedó al descubierto, decenas de personas aplaudieron y celebraron la incorporación de este nuevo monumento al paisaje del balneario, destinado a la comunidad piriapolense y a quienes lo visitan durante el año. Luego, con la vitalidad que las caracteriza, las mujeres rodearon el monumento en un trencito que despertó sonrisas entre los presentes, y se tomaron fotografías en el delantal diseñado para colocar sus rostros y convertirse por un instante en protagonistas de la escena. Frente al delantal, una paellera enmarcada por un mosaico en tonos azules, amarillos y blancos completa la composición, junto con la inscripción que distingue a Piriápolis como Capital Nacional de la Paella. En su interior, las piezas que conforman un mosaico recrean el arroz, los mariscos, la carne, el pollo, el cerdo, los vegetales, ingredientes clave de este plato típico español, y un rastrillo está dispuesto en forma vertical para revolver la paella.
Durante la inauguración, conducida por el presidente del Centro de Hoteles y Restaurantes de Piriápolis, Nelson Vicente, la directora del Grupo ReciclArte de Florida, Alejandra Pérez Álvarez, agradeció a quienes aportaron una tesela [pequeñas piezas de piedra, vidrio, cerámica], como el caso de cubanos que acercaron piedras. “El arte no tiene fronteras; no es de Florida ni de Piriápolis, es de todos”, afirmó. También destacó el esfuerzo de las integrantes: “Algunas son de pueblos fuera de la ciudad de Florida, que a veces no tienen ómnibus para llegar y vienen a dedo a realizar mosaicos en distintos puntos del país”.
Transformación de materiales descartados en arte
Una de las integrantes del grupo, Mariela Pérez, quien se incorporó desde junio, contó a la diaria que se dedican a realizar murales en mosaico a partir de materiales reciclados: “Se recicla todo el material que se encuentra: azulejos, vidrios, espejos, cerámica y frascos de perfumes”. Para conseguirlos, solicitan donaciones de la comunidad a través de sus redes sociales y también recuperan materiales descartados, de hecho, “varios azulejos azules fueron extraídos entre la ruta 12 y la ruta 6”.
Las piezas fueron cortadas a mano con pinzas especiales, casi todas tienen forma cuadrada, aunque otras presentan formas irregulares que “requieren de precisión y mucha fuerza”, y se disponen dentro de la paellera, representando el arroz característico del plato, que a medida que se va cocinando toma su tono dorado y crujiente, formando el socarrat que desprende un aroma tentador. Una vez cortadas, se colocaron sobre una malla y se pegaron una a una hasta completar la figura, y por último se aplicó la pastina sobre la superficie para unirlas y dar terminación al mosaico. Durante un mes, diseñaron la escultura en jornadas extensas, de 9.00 a 18.00, y para Pérez la técnica aplicada es “terapéutica”.
Por otra parte, Beatriz Cayaffa, integrante del grupo hace diez años y residente del pueblo La Cruz, fue una de las participantes más constantes en la elaboración del monumento: con la vitalidad que la caracteriza, a sus 82 años, no faltó ningún día. Al igual que otras, fue la primera vez que visitó Piriápolis y aseguró que siente “un orgullo muy grande” por formar parte del grupo, en el que encontró su refugio emocional tras la pérdida de su esposo e hija.
Homenaje a la tradición paellera y refuerzo de identidad local
El presidente de Aprotur, Luis Rodríguez, explicó a la diaria que la iniciativa surgió en el marco de la Fiesta de la Paella Gigante, característica de Piriápolis y que cada año marca el inicio de la temporada estival, e indicó que la idea original del grupo era hacer un mosaico, pero luego se convirtió en un monumento. También destacó que es un monumento interactivo y que fue instalado con una inclinación que permite apreciar el cerro San Antonio. Para él, “será el lugar donde más fotografías se van a sacar los turistas”. Además, valoró el esfuerzo, la dedicación y la unión de las mujeres.
El alcalde del Municipio de Piriápolis, René Graña, expresó a la diaria que “es un orgullo muy grande para el balneario”, y explicó que la ubicación del monumento fue definida en conjunto con el Grupo ReciclArte de Florida, Aprotur y el municipio, luego de recorrer la zona y considerar el valor patrimonial del entorno. El monumento está frente a la Rambla de los Argentinos, declarada Monumento Histórico Nacional, al igual que el Argentino Hotel y la Colonia Escolar 86 Emilio Oribe, ex Gran Hotel Piria.
En tanto, el director de Cultura y Turismo del Municipio de Piriápolis, Jorge Céspedes, resaltó a la diaria que representa “un reconocimiento a una experiencia gastronómica única” y un símbolo de “identificación colectiva” para los piriapolenses. Señaló que la técnica del mosaiquismo “logra darle vida a un proceso muy antiguo del Imperio Romano”, que consistía en crear imágenes y patrones geométricos o figurativos incrustando pequeñas piezas cúbicas de piedra, mármol, cerámica o vidrio sobre una base de mortero fresco.
