Con más agrupaciones que nunca, el Concurso de Murgas del Interior y el Concurso Departamental de Murgas convocan a miles de personas cada noche en el Teatro de Verano Cayetano Silva, en San Carlos. De las 11 agrupaciones que clasificaron para el certamen departamental, siete están disputando la liguilla y se sumaron a otras 14 agrupaciones del resto del país para competir en el Concurso del Interior, que finalizará este sábado 21. En esta instancia participan murgas de los departamentos de Río Negro, Treinta y Tres, Florida, Rocha, Tacuarembó, Canelones, Durazno, Soriano y Maldonado.

En ambos concursos los conjuntos son evaluados por un jurado que puntuará su rubro, dividido en cuatro subrubros, además de la visión global del espectáculo. Está integrado por el músico, compositor y arreglador coral Damián Dewailly, el letrista de murgas, guionista y productor Maximiliano Pérez, la artista visual, diseñadora escénica, investigadora y docente Cecilia Carriquiry y la actriz, comunicadora y escritora Emilia Díaz.

En diálogo con la diaria, Díaz dio sus impresiones sobre un carnaval que hasta ahora no conocía. “Estoy gozándomela toda” y “me siento agradecida y muy privilegiada” fueron sus primeras palabras al expresar que está feliz por asumir este rol por primera vez en los concursos de San Carlos y por la oportunidad de conocer más sobre la variedad de murgas, sus libretos y sentido escénico.

Destacó que “tienen frescura” y que ha visto “espectáculos creativos y cómo las distintas expresiones culturales que surgen están retratando un pueblo de voces”. Afirmó que le gusta mucho que los escritores sean oriundos del departamento de donde sale la murga.

En este sentido, subrayó que “la murga se transforma en una gran bañera que recorre distintos pensamientos, hábitos, críticas y sátiras”, y que logra “sintetizar en 45 minutos el suspiro de amor y dolor de un pueblo”. Además, expresó que siente “orgullo cultural” por la murga uruguaya, al percibir que “la memoria carnavalera perdura a lo largo del tiempo”.

Celebra que haya “cada vez más expresiones en distintos pueblos más lejanos, no solo por el producto, por el espectáculo en sí, sino también por el proceso creativo”. En esa línea, alentó a que ciudades y localidades tengan “un espacio para poder procesar sus dolores, sueños y críticas al poder hegemónico, ya sea masculino, político-partidario, patronal u otro”.

Conociendo otro carnaval

Díaz pasó su niñez y adolescencia en el departamento de Maldonado, por lo que podría pensarse que vivió de cerca los concursos de murgas en San Carlos; sin embargo, contó que sus padres “no son carnavaleros”. “De niña nunca fui a un tablado y tampoco conocía los corsos barriales”, confesó. Añadió que “solo veía carnaval por la televisión”, cuando la dejaban mirar, y que la primera murga que vio en vivo fue en 1997, a los 22 años. Por eso, no tiene “parámetros para comparar carnavales del interior de antes con los de ahora”.

Por otra parte, contó que desde mediados de enero reside en la casa de su familia en Maldonado para participar como jurado y luego retornará a Montevideo. Aunque este año no participa con ninguna murga en el Concurso Oficial de Carnaval en Montevideo y tampoco integró la ficha técnica, resaltó: “Cuantas más murgas veo, más quiero subirme al escenario, porque la murga es un amor incondicional e irracional”.

Mujeres ocupando diversos roles

Díaz participó en el Concurso Oficial de Carnaval en Montevideo con Curtidores de Hongos en 2001, con Queso Magro en 2017 y con la última murga ganadora, Doña Bastarda, en 2022 y 2024, como letrista y componente. Siempre mostró su compromiso con la lucha por la igualdad de género; incluso en 2022 recibió un reconocimiento por promover esta causa y una cultura libre de violencia con la canción “Fiesta igualitaria”, compuesta por ella e interpretada junto con Camila Sosa, la única mujer que integra Doña Bastarda este año.

Sobre esa base, dijo que le “llama mucho la atención” y le “alegra” que “todas las murgas que pasaron por el Teatro de Verano de San Carlos, excepto una, están integradas por mujeres” y que la mayoría tiene más de dos. “Están repartidas por cuerdas de primas y de segundos, y no están solo en sobreprimas”, observó.

También destacó que “por momentos hay una mujer que dirige, aunque no es la directora titular”, y que se abordan temas relacionados con “lo que nos pasa a nosotras, nuestras problemáticas y formas de mirar la política, nuestros anhelos y dolores”. Esto evidencia que “hay mujeres escribiendo, porque se refleja en espectáculos que tienen otra textura, otra poética y más profundidad y brillo”. Además, resaltó que en una murga, en ciertos momentos, aparece una cupletera: “Eso me gustó mucho, no es un rol que se suele ocupar””. En otra murga “la mitad del cuplé lo lleva una pareja de actores murguistas, una de ellas es mujer”.

Siente que “las mujeres estamos mayormente y mejor representadas en los espectáculos que vi acá que en otros carnavales en Montevideo”, aunque admitió que este año no ha podido ver mucho del concurso oficial de la capital. Cree que la presencia femenina responde, entre otros factores, a “la necesidad de los varones de abordar la desigualdad de género como una problemática que concierne a todos y todas y no solo a la mujer”.

Por otra parte, observó que están “iniciando las canciones finales, con pocos solos en el saludo y bastantes en la retirada”, lo cual le “conmueve mucho”, porque considera que es “una responsabilidad que salga linda la canción final, al ser el calentamiento para la retirada y para que no haya fisuras emocionales en el feedback con el público”. También valoró la participación femenina en la batería, tanto en bombo y platillos como en redoblante.

El ojo en la puesta en escena y el sentido que cobra

Basada en su trayectoria, en los concursos de San Carlos evalúa la puesta en escena, el movimiento y acción escénica y la comunicación. Valora la “enjundia”, término que forma parte del reglamento del concurso y que interpreta como “coherencia total, brillo, fluidez”.

Si un espectáculo tiene una “buena puesta en escena y un buen movimiento escénico es porque ha logrado que los murguistas interpreten, sientan y encarnen lo que están diciendo, según un diseño del puestista escénico, que utiliza todo el espacio y pensó en que sea una dramaturgia”, apuntó.

Pondera que haya “personas en movimiento consentido y cómo se maneja la utilería, si está integrada o no” al espectáculo, y lo que no pondera es “la utilería y escenografía sin sentido”. Considera que un espectáculo “debe tener un sentido escénico y una utilidad específica” y que hay murgas en las que “queda claro y se transmite un lenguaje de acción escénica, y eso es maravilloso”.

A su entender, el Concurso de Murgas de San Carlos “es una oportunidad para que los departamentos de Cultura de las intendencias –incluso de las de departamentos que no participan–, ediles y alcaldes estén sentados en la platea durante los 14 días, especialmente en la liguilla, porque además de crítica, se saca mucha información”. La murga es una herramienta para “conocer otras realidades y generar alianzas” entre las intendencias y el Ministerio de Educación y Cultura para “articular políticas regionales con las locales”.

Desde la capital hacia Maldonado

Agrupaciones que compiten en distintas categorías del carnaval de Montevideo recorren los múltiples tablados del departamento de Maldonado y se presentan en el escenario del Cayetano Silva de San Carlos. Ya han pasado Patos Cabreros, Momosapiens, Los Choby's, Los Rolin, Doña Bastarda, Sociedad Anónima y La Gran Muñeca. También estuvo Agarrate Catalina, que no sale este año. El sábado 21 estará Queso Magro, sobre las 0.45, y será la esperada Noche de Fallos. El domingo 22, desde las 21.00, se entregarán los premios del concurso departamental y del interior y actuará la murga Falta y Resto (Montevideo).