El arquitecto y docente del Centro Universitario Regional Este (CURE) Leonardo Altmann Macchio presentó en la Liga de Fomento de Punta del Este La construcción del boom. Turismo, territorio y escalas en Maldonado-Punta del Este (1974-1982), un libro que surgió como tesis de doctorado en estudios urbanos en la Universidad Nacional de General Sarmiento, en Argentina, recientemente editado por la Universidad de la República.
A lo largo de sus 144 páginas, el trabajo muestra la incidencia de Maldonado en la escala nacional y el rol de la urbanización turística en la reconfiguración de la estructura territorial del país, con el boom inmobiliario de los 70 como “punto de quiebre” en la historia de Punta del Este, porque “gravita a una escala que supera el fenómeno de la región este del país, de Montevideo y su estructural vínculo con Buenos Aires”, dijo Altmann a la diaria.
Lo define como un fenómeno “particular”, porque ,mientras el resto de Uruguay estaba “estancado demográficamente”, Maldonado tuvo un auge de la edificación “a una velocidad inusitada” y en menos de 60 años “pasó de ser una de las capitales menos pobladas a encabezar la lista de aglomerados urbanos fuera del área metropolitana de Montevideo”.
La transición se vincula con el pasaje de residencias unifamiliares y chalets a torres y bloques en propiedad horizontal. “Se construyeron 2,5 millones de metros cuadrados en ocho años: más de 60 torres y más de 100 edificios de propiedad horizontal de hasta cuatro pisos”, resaltó el autor.
En la ciudad de Maldonado, paralelamente, “se da un cambio grande de la centralidad cívica, que pasó de estar vinculada a la plaza San Fernando a articularse en torno a un nuevo eje, entre la explanada de la intendencia, el Campus Municipal y la terminal de ómnibus”, y más adelante con los edificios de la Junta Departamental y el CURE.
A su vez, incidió en la reconfiguración de la estructura territorial nacional con la llegada de migración interna de personas de todos los departamentos y la transformación de un lugar “cada vez más conectado a nivel del transporte con zonas importantes del territorio nacional, sin tener que pasar por la terminal de Tres Cruces”, aun con “un fuerte vínculo con Montevideo desde el punto de vista de la movilidad interurbana”.
Un fenómeno no lineal, con actores múltiples
La explosión inmobiliaria de los 70 y 80 no puede interpretarse únicamente como resultado de la posibilidad de inversión argentina, advierte el autor. De hecho, el libro revela cómo el régimen dictatorial uruguayo la propició mediante infraestructuras de conectividad con la región que “potenciaron el alcance del mercado argentino”, la apertura financiera de 1974 y, ese mismo año, la Ordenanza General de Construcciones de la Intendencia de Maldonado (IDM).
Así, la investigación muestra que la explosión inmobiliaria también tuvo que ver con las regulaciones estatales a nivel nacional y local, con actores del desarrollo inmobiliario en ambos planos, con el rol de técnicos en planificación y, todavía, en el contexto de la dictadura cívico-militar.
Esto visibiliza que el procedimiento hacia la urbanización turística fue “históricamente construido” y que la ordenanza es “fruto de un trabajo técnico que generó la IDM desde los años 60, cuando las primeras edificaciones en altura fueron mediante excepciones a la normativa”, destacó el urbanista.
Desafíos actuales con base en agendas emergentes
El autor espera que el libro pueda difundirse por fuera del circuito académico para que se conozca la historia urbana de Maldonado-Punta del Este, con énfasis en el punto de quiebre, con el fin de “entender las transformaciones de distintas escalas que estuvieron en juego y pensar a Maldonado con sus agendas actuales”.
Por ejemplo, mencionó el proyecto de ampliación de la ruta 9 y destacó que provea servicios e infraestructura “acordes a la cantidad de población que posee”.
También consideró que los desafíos actuales se centran en “cómo regular y gestionar las dinámicas de crecimiento urbano y poblacional y lograr que los actores institucionales y equipos técnicos puedan responder a esas transformaciones en tiempos adecuados”. Según el censo de 2023, el departamento alcanzó 212.951 habitantes y para 2045 se proyecta que aumente su población, a diferencia de la caída de 72.000 para el resto del país.
Para el urbanista, todo esto requiere una articulación de los tres niveles de gobierno, “especialmente en temas como la identificación de áreas protegidas, preservación del carácter público de la costa, la promoción de áreas de desarrollo turístico y ordenamiento territorial”.
A diferencia del período analizado, hoy estas decisiones se desarrollan en un contexto democrático, “con nuevas herramientas de regulación, emergentes de agendas ambientales y participación ciudadana, que en esa época no tenían la incidencia que tienen hoy”, valoró.
