Este lunes, luego del duro debate que tuvieron el domingo por la noche en San Pablo los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva, actual mandatario, y Flávio Bolsonaro, se difundieron dos nuevas encuestas de intención de voto para el balotaje del domingo 25.
Según el sondeo de la consultora Nexus a pedido del banco BTG, Flávio Bolsonaro cuenta con el 46,5% de la intención de voto, frente al 45,9% de Lula. La diferencia, de apenas 0,6%, es inferior al margen de error del estudio, que es de dos puntos. En cuanto a los votos válidos, Flávio obtiene el 50,3% de la intención de voto, frente al 49,7% de Lula.
También este lunes se conoció un nuevo sondeo de la empresa AtlasIntel. Si se consideran solo los votos válidos (excluyendo los votos en blanco, nulos e indecisos), el candidato del Partido Liberal (PL) obtiene el 51,1%, frente al 48,9% del líder del Partido de los Trabajadores (PT).
Esta es la segunda encuesta realizada por AtlasIntel tras la votación de la primera vuelta. En la primera, publicada el 9 de octubre, Flávio Bolsonaro contaba con el 52,8% de los votos válidos, frente al 47,2% de Lula, por lo que, en diez días, la diferencia se redujo de 5,6 a 2,2 puntos porcentuales.
Lo que dejó el debate
El intercambio de los candidatos del domingo en los estudios de la cadena Bandeirantes en San Pablo fue minimizado por las campañas de ambos contendientes, que evalúan realizar cambios en sus respectivas estrategias para el segundo y último debate que se realizará el viernes en la sede de la red Globo, en Río de Janeiro.
En el PL, se considera que Flávio pudo haberse excedido en su ofensiva contra Lula y haber mostrado arrogancia al arremeter contra el mandatario. De todas maneras, algunos de sus asesores afirman que esa postura agresiva era necesaria para superar la imagen que quedó tras el debate en el que participó el senador hace exactamente diez años, en 2016, cuando era candidato a la alcaldía de Río de Janeiro.
En aquel debate el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro se sintió mal y prácticamente se desmayó en la transmisión en vivo, lo que fue interpretado como un gesto de debilidad.
Además, desde el comando de campaña del candidato ultraderechista destacan que Flávio Bolsonaro sí logro desacomodar a Lula cuando en el inicio del debate sacó el tema de los presuntos casos de corrupción en los que está involucrado su hijo, Lulinha, lo que indujo al presidente, según ellos, a cometer errores en temas importantes.
De acuerdo con lo que informó Folha de São Paulo, entre los tropiezos de Lula están la asociación que hizo entre los habitantes de Río y los “malandros” (un término que puede tener varias lecturas y que puede haberse leído como despectivo hacia los cariocas), su comentario sobre el deseo de recibir “los votos del 100% de los presos” y su defensa de los permisos temporales de salida de prisión.
Según su comando, un aspecto negativo para Flávio fue la insistencia de Lula en preguntar sobre el dinero que el senador solicitó al banquero Daniel Vorcaro, del banco Master. Si el candidato del PT repite esta estrategia en el debate del viernes en la Globo, la idea es repetir la estrategia empleada el domingo, respondiendo de manera breve y señalando la implicación de aliados del presidente en el caso, el mayor fraude bancario de la historia del país.
Por otro lado, los asesores de Bolsonaro sostienen que debe mantener su postura en el escenario. En el debate del domingo, Flávio procuró situarse siempre en el mismo encuadre que Lula cuando el candidato del PT intervenía. Según sus aliados, el objetivo era neutralizar la posibilidad de que se recortaran fragmentos de video para las redes sociales del petista.
Por su parte, en el equipo de campaña de Lula se mostraron inicialmente preocupados por el resultado del debate, aunque posteriormente dieron cuenta que el intercambio tendría un escaso impacto en la captación de votos.
Los asesores del mandatario destacaron que Lula acertó al desafiar a su adversario a levantar su secreto bancario y el de sus comunicaciones privadas de su celular, mientras que el punto negativo para Flávio Bolsonaro fue no haber aceptado hacer lo propio con su propia información confidencial. El entorno del presidente considera que su desempeño mejoró tras la fase inicial de confrontación, cuando Bolsonaro se había mostrado más desafiante.
