El tramo final de la campaña electoral brasileña que terminará con los comicios del domingo entró en su fase más caliente, después de que este martes el presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmara que levantaría su secreto bancario, el de sus cinco hijos y el de la primera dama, Jânja da Silva, desafiando a su contrincante, Flávio Bolsonaro, a hacer lo mismo.
De hecho, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) condicionó la realización del segundo y último debate, pactado para la noche del viernes en los estudios de la cadena Globo, en Río de Janeiro, a que el postulante ultraderechista también acceda a que se levante su secreto bancario.
“Si él [Flávio Bolsonaro] presenta el documento que autoriza el levantamiento del secreto, habrá debate. Porque, de lo contrario, no puede participar en el debate, ya que el presidente de la República no puede debatir con un ladrón. Ese es el dato concreto”, dijo Lula durante una caminata entre las ciudades vecinas de Juazeiro, en el estado de Bahía, y Petrolina, ubicada en el estado de Pernambuco.
En la manifestación, Lula estuvo acompañado por el gobernador de Bahía, Jerônimo Rodrigues; de la líder del gobierno en el Senado, Teresa Leitão; del senador Humberto Costa y de otros dirigentes del PT y sectores aliados. Durante el acto, los manifestantes corearon en varias ocasiones: “Flávio, levanta el secreto”.
En las primeras horas del martes y de acuerdo con lo que había anunciado en la noche del lunes, los abogados del presidente presentaron peticiones ante el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Tribunal Superior Electoral (TSE) autorizando el levantamiento del secreto bancario, fiscal y telefónico tanto de él como de su familia, con la exigencia de que Flávio haga lo mismo. En el TSE, el caso tiene al ministro André Mendonça como ponente, un juez que fue designado durante el mandato de Jair Bolsonaro, con quien tiene una clara afinidad política.
La jugada de Lula es arriesgada, pero intenta poner fin a las acusaciones que se le hacen. De acuerdo con lo que consignó el portal UOL, el mandatario expresó que el levantamiento del secreto bancario y fiscal de los dos contendientes serviría para demostrar “quién es el ladrón”. “Quiero ver si tiene el coraje de levantar el secreto bancario y el secreto telefónico, tanto a nivel personal como empresarial. En este preciso instante, mis abogados están presentando esta solicitud y exigiendo que él haga lo mismo. Veremos si tiene el valor de exponer su vida secreta”, declaró Lula.
Paralelamente, mientras las encuestas dan un escenario muy reñido, aunque con una leve ventaja para Flávio Bolsonaro, quien se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre, el comando de campaña del postulante del Partido Liberal está inquieto por el avance acelerado de una nueva investigación confidencial en el ámbito del STF, que indaga sospechas de lavado de dinero y cuya ponencia ha sido asignada al magistrado Alexandre de Moraes, lo que generó un clima de tensión entre los aliados del candidato ante la posibilidad de nuevos acontecimientos judiciales, según informó la cadena CNN Brasil.
Para agregar más ingredientes al clima de polarización y nervios que están rodeando la parte final de la campaña, este martes el consejo de supervisión de la compañía Meta identificó “fallos recurrentes” en la moderación de contenido electoral en las plataformas de la empresa, como Facebook e Instagram. En un comunicado consignado por la revista Carta Capital, el organismo –que evalúa de forma independiente las decisiones de moderación– exigió mayor transparencia en la aplicación de las normas.
En Brasil, el consejo señaló fallos en la aplicación de restricciones a las cuentas publicitarias de la campaña de Lula. El caso suscitó interrogantes sobre la actuación de la empresa en la moderación de anuncios políticos durante el período electoral.
“Desde la eliminación de cuentas de activistas políticos durante protestas en Estados Unidos antes de las elecciones de mitad de mandato hasta las restricciones técnicas que afectaron las cuentas de un candidato a la presidencia en Brasil –lo que dio lugar a denuncias de interferencia electoral–, queda claro que Meta debe esforzarse más para garantizar que sus prácticas de aplicación de políticas durante las elecciones sean transparentes y coherentes”, expresó el consejo en un comunicado.
