El presidente de Israel, Isaac Herzog, encargó oficialmente en la noche del domingo a Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar, la formación de un gobierno, por lo que de acuerdo a la legislación vigente tiene un plazo de 28 días para constituir una coalición para estar al frente del Ejecutivo.
La decisión del presidente se produce después de que 67 legisladores respaldaran a Eisenkot, durante una ronda de consultas con los representantes de los partidos tras las elecciones del 27 de octubre , frente a los 46 que apoyaron a Netanyahu.
Al aceptar oficialmente el mandato, Eisenkot se comprometió a garantizar que su encargo “conduzca a la formación de un gobierno de emergencia nacional”, lo cual, según expresó, “requerirá medidas políticas creativas y poco convencionales”, informaron medios locales.
Eisenkot también advirtió que podría retractarse de algunas de las promesas realizadas durante su campaña, al igual que sus posibles socios de coalición. “Nadie podrá cumplir todas las promesas que ha hecho. Todos tendremos que hacer concesiones”, afirmó quien fue el comandante en jefe del ejército de Israel entre 2015 y 2019.
Además, Einsekot invitó a actuales integrantes del oficialismo a apoyarlo, siempre y cuando acepten su liderazgo y sus condiciones para formar un gobierno.
“Si los legisladores del Likud y del Sionismo Religioso creen realmente, tal como declararon ante el presidente, que este es un momento para la unidad, no encuentro ninguna razón por la que no deban dar un paso al frente y apoyar un gobierno encabezado por mí, basado en los principios que expuse”, explicó.
El líder del partido Yashar reiteró sus cuatro principios para integrar un gobierno bajo su liderazgo: reconocer a Israel como un Estado judío, democrático y liberal, fundamentado en la igualdad; comprometerse con los valores de la Declaración de Independencia de Israel; exigir a todos los ciudadanos el cumplimiento de un servicio militar, nacional o civil; y reconocer a la organización islamistas palestina Hamas como una organización terrorista cuyas capacidades militares y de gobierno en Gaza deben ser desmanteladas.
El diario Haaretz recordó que Eisenkot dijo que Israel “se enfrenta a una emergencia nacional”, ya que el país atraviesa “una crisis diplomática devastadora” e “incluso algunos de nuestros amigos más cercanos y aliados estratégicos sugieren que sus relaciones con nosotros deben ser reevaluadas”.
En medio de la profunda polarización en torno a la elevada participación de la ciudadanía árabe en las elecciones y la investigación del Shin Bet (Servicio de Seguridad Interior) sobre denuncias —a las que se sumó el Likud— de injerencia extranjera, Eisenkot afirmó que el país está “viviendo uno de los momentos de mayor vulnerabilidad a los que se ha enfrentado jamás la democracia israelí”, y advirtió que “una campaña para deslegitimar la democracia y una creciente desconfianza hacia las instituciones del Estado, alimentadas día tras día, nos han conducido a un punto extremadamente peligroso”.
Según él, el país corre el riesgo de “caer en situaciones sombrías, hacia un punto de no retorno del que nos resultará sumamente difícil, como sociedad y como país, recuperarnos”.
En su discurso, al anunciar el encargo de formar gobierno, Herzog señaló que las consultas que había llevado a cabo “nos recordaron a todos que cada ciudadano israelí tiene la misma voz, independientemente de su origen, sus opiniones o su estilo de vida”. Herzog agregó que “Israel necesita un gobierno estable y duradero. Es el momento de tender puentes y trabajar para conformar el mejor y más estable gobierno posible”.
Según el presidente, Israel “debe trabajar para construir un horizonte diplomático en la región y planificar el día después de la guerra, impulsar el plan de 20 puntos para Gaza —propuesto por el Consejo para la Paz y el presidente Trump—, así como avanzar en las negociaciones con el Líbano y nuestros otros vecinos”.
De acuerdo a la legislación israelí, el candidato designado para formar gobierno dispone de 28 días para constituir una coalición y presentarla ante el Parlamento. De ser necesario, el candidato puede solicitar una prórroga de dos semanas. Si finalmente el primer candidato no logra su objetivo, el presidente puede, después de una nueva ronda de consultas con representantes de todos los partidos con representación parlamentaria, conceder a un segundo candidato un plazo de 28 días para intentar formar gobierno.
Si este segundo candidato tampoco logra su objetivo, se abre un periodo de tres semanas durante el cual cualquier miembro del Parlamento puede solicitar al presidente el encargo de formar gobierno, siempre que cuente con el respaldo de al menos 61 legisladores. Dicho candidato dispondría entonces de 14 días para formar gobierno. Si al finalizar este nuevo plazo no se logró conformar un nuevo gobierno, se convocará a nuevas elecciones.
Durante su campaña y tras las elecciones, Eisenkot promovió la formación de un gobierno en minoría basado en los cuatro partidos judíos de la oposición —Yashar, Juntos, los Demócratas e Israel Beiteinu—, que suman 48 escaños, lo que lo obliga a depender de apoyos externos a la coalición para alcanzar la mayoría necesaria.
Un gobierno en minoría se constituye al obtener la mayoría de los votos emitidos en una moción de confianza en el Parlamento, contando con menos de 61 miembros en la coalición gobernante. Sin embargo, sus posibles socios siguen divididos sobre cómo lograr dicho respaldo.
Eisenkot tiene previsto reunirse este lunes con el líder de Yisrael Beiteinu, Avigdor Lieberman, como parte de sus gestiones para formar gobierno.
El domingo, Lieberman, un derechista laico, descartó nuevamente un gobierno en minoría que dependa de partidos árabes, pero sí mostró disposición a llegar a un compromiso respecto al servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, con el fin de atraer a los partidos de esta corriente religiosa a la coalición.
Otro asunto pendiente es la elección del nuevo presidente del Parlamento. Se espera que los aliados de Eisenkot alcancen un acuerdo al respecto antes de la ceremonia de toma de posesión de sus cargos, el martes. El partido Yashar, de Eisenkot, pretende designar a uno de sus propios representantes para el cargo de forma interina,hasta que se forme un nuevo gobierno.
Mientras tanto, el sábado el primer ministro Benjamín Netanyahu abogó por un “gobierno de unidad”, advirtiendo que sus oponentes planean formar un ejecutivo con “partidarios del terrorismo” que “buscan destruir el Estado de Israel y erigir un Estado palestino sobre sus ruinas”. Con ello, se refería, casi de manera exoplícita al apoyo que Eisenkot recibió de la Lista Árabe Unida y de la Lista Conjunta antes de obtener el mandato de Herzog.
En respuesta, El partido Yashar, de Eisenkot, calificó las declaraciones de Netanyahu de “discurso histérico”, agregando que el primer ministro solo emplea el término “unidad” cuando “se da cuenta de que sus días en el cargo están contados”.
Según Yashar, Netanyahu “siempre ha trabajado en contra de los gobiernos de unidad” tras haberlos formado, y nunca respetó los acuerdos alcanzados.
