El encuentro entre el presidente chino, Xi Jinping, y su par estadounidense, Donald Trump, los líderes de las dos potencias comerciales más importantes del mundo, centra la atención mediática por estas horas, ya que la cumbre de los mandatarios en Pekín, además de los numerosos encuentros paralelos que tendrán funcionarios y empresarios de ambos países, pueden eventualmente comenzar a delinear una nueva realidad en muchos aspectos.
La cuestión comercial y arancelaria, que marcó los primeros meses del nuevo mandato de Trump, estará en un lugar primordial en la agenda. No obstante, la realidad actual, marcada por la todavía inconclusa guerra contra Irán que Estados Unidos e Israel lanzaron a fines de febrero, será uno de los temas prioritarios en el mano a mano entre los presidentes y sus principales asesores.
Si bien Trump intentó minimizar el tema antes de partir hacia Pekín, adonde llegó en la noche del miércoles en el Lejano Oriente, la cuestión iraní es una de las más importantes de las que se tratarán.
“Tenemos muchas cosas que discutir. No diría que Irán es una de ellas, para serles sincero, porque tenemos a Irán muy controlado. O llegamos a un acuerdo o van a ser diezmados de una forma u otra”, expresó el martes el presidente estadounidense en su habitual tono desafiante, pero más allá de las palabras, los hechos son elocuentes.
China es uno de los principales compradores de petróleo de Irán, además de ser un socio estratégico de la nación persa.
El conflicto bélico desatado por Trump, fogoneado por Israel, ya generó gastos superiores a los 29.000 millones de dólares a Estados Unidos. Esto, sumado a la inflación, que está impactando directamente en los bolsillos de los ciudadanos, provocó una marcada caída en la aprobación del actual gobierno, tal como informó la cadena Bloomberg.
El dato es muy poco alentador para Trump y su partido, teniendo en cuenta que a comienzos de noviembre tendrán lugar las elecciones de medio término, en las que quedará conformado el Congreso para los dos últimos años de gobierno del republicano.
Una salida de la guerra que le pueda permitir construir una narrativa de que todo ese enorme gasto sirvió para algo concreto es fundamental para Trump. En ese sentido, China puede ser de gran ayuda en su rol de mediador de facto, más allá del rol que juega Pakistán.
Claro está que un eventual apoyo de Pekín a Washington para resolver esta cuestión no será gratuito para la Casa Blanca, que a cambio podría tener que hacer concesiones respecto de su apoyo militar y, en otros niveles, de Taiwán, isla que China considera parte integral de su territorio y que ha sido un tema de disputa entre las potencias.
Por otra parte, la significativa presencia en la delegación de Trump de la mayoría de los grandes magnates de las empresas tecnológicas estadounidenses, con Elon Musk a la cabeza, marca otra de las grandes dimensiones de la visita del presidente estadounidense a la capital china.
Desde China se dejó claro que lo se pretende es una “coexistencia pacífica” con Estados Unidos, una idea coherente con los intereses de la potencia asiática ascendente. Lógicamente, Washington no puede dejar de ver a China como una amenaza a su hegemonía mundial, temores que se extienden a diversos sectores.
Uno de ellos es la industria automotriz estadounidense, que antes del viaje de Trump a Pekín presionó fuertemente para que el mandatario no permita bajo ningún concepto que la industria automotriz china irrumpa en el mercado estadounidense.
Según lo que informó el portal Axios, los altísimos precios del combustible y la preocupación por la inflación reactivaron los llamados a permitir la entrada de vehículos chinos baratos a Estados Unidos, una idea fuertemente resistida por la Alianza para la Manufactura Estadounidense.
“Si se permite a los fabricantes de automóviles chinos enviar su excedente de existencias a Estados Unidos, nuestra cadena de suministro automotriz colapsará bajo el peso de estos vehículos vendidos a precios inferiores a los del mercado”, declaró Scott Paul, presidente de la entidad, en una carta abierta pública al comienzo de esta semana.