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Mundo América
Lissett Pérez, embajadora de Cuba en Uruguay. Foto: Guillermo Legaria

Lissett Pérez, embajadora de Cuba en Uruguay. Foto: Guillermo Legaria

Para la embajadora de Cuba, el bloqueo impuesto a la isla es el “preludio de una agresión” que “está en el tintero”

Lissett Pérez sostuvo que la “intención” de Estados Unidos de anexar el país caribeño “no es nueva” y que el país del norte no puede “obligar ni presionar una transformación interna”

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A lo largo de este año, el gobierno de Estados Unidos impuso una serie de medidas de bloqueo comercial y financiero sobre Cuba. Las medidas, que llegaron a ser calificadas como parte de un “genocidio silencioso” por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, resintieron las capacidades productivas y energéticas y acentúan la vulnerabilidad económica de la isla, que hoy en día se sirve de donaciones humanitarias para solventar algunas de sus necesidades.

En una entrevista con Paren el mundo en la diaria Radio, la embajadora de Cuba en Uruguay, Lissett Pérez, abordó los efectos de las medidas impuestas por el gobierno de Donald Trump, que, entre otras derivaciones, dispusieron un “cerco petrolero” que recrudeció la situación perjudicial que pesaba históricamente sobre la isla. “Cierra espacios de lo que nos iba quedando de mover la economía: es un intento tremendo de –nosotros decimos asfixia– que la economía se desconecte del mundo”, resumió.

En este sentido, evaluó que la intención del gobierno estadounidense es “que no haya comercio” ni “se reciba combustible”. “Es así de perverso todo el sistema, que ha impedido todas estas inversiones [y motivado] toda esta desinversión”, evaluó.

Pérez definió la situación como “una crisis multisectorial” y dijo que redunda en “un conjunto de problemas que afectan [a] la familia”, ya que los principales perjudicados son los habitantes de la isla. Recordó asimismo que la nación caribeña denuncia reiteradamente la situación ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU): “Se han presentado todas las pruebas [...] de los efectos que tiene el bloqueo en la economía cubana [y] de que es el principal obstáculo que tiene Cuba para el desarrollo”, sostuvo.

“En estas circunstancias, evidentemente, está afectando la vida de personas”, reiteró, y apuntó a casos médicos muy complejos para los que “la sobrevivencia va a disminuir, desgraciadamente”, ante la falta de insumos. Adjudicó esto a “un proceso muy perverso”, ya que “al mismo tiempo que ese bloqueo se endurece y tiene esos efectos sobre la población, [...] el verdugo dice que es el gobierno y lo ineficiente el que mata a las personas”, y apuntó al “doble juego” mediático como el mecanismo habilitante.

“De alguna manera esto es parte de todo un preludio de una agresión, porque también la agresión militar está ahí en el tintero”, advirtió la embajadora cubana, que dijo que a la hora de estudiar los procesos de intervención internacional de Estados Unidos, es posible constatar que “suben las tensiones, suben las retóricas militares, suben todos los movimientos militares alrededor del país”. También cargó contra una percibida intencionalidad de los medios de difusión en su forma de abordar el conflicto, y cuyo último objetivo, sostuvo, pasa por “demonizar [a Cuba] para que los países se desconecten”, no solo a nivel de las economías, sino también “de las personas [y] de la solidaridad”.

Relaciones con Estados Unidos: “No van a obligar ni presionar una transformación interna que nos corresponde a nosotros”

Durante la entrevista se abordaron también las relaciones de Cuba con Estados Unidos, y se consultó a la embajadora sobre el estado en el que estas se encuentran. Al respecto, la diplomática sostuvo que la “intención” de la nación del norte de anexar a Cuba “no es nueva” y recordó que, por lo tanto, la historia de las relaciones entre ambos países “es compleja”, condicionada por una cercanía geográfica que “marca mucho todo eso”.

Empero, explicó que en todo momento “ha habido momentos de contacto”, aunque sea obligados, en tanto Estados Unidos ocupa parte de la isla, en la región de Guantánamo, donde tiene una prisión, algo que implica “diálogos” que permitan evitar enfrentamientos”. También manifestó la voluntad de la isla de “tender puentes” y explicó que ambos países han cooperado “en áreas de seguridad nacional, porque indudablemente la posición geográfica de Cuba es muy importante” para la nación del norte.

Igualmente, Pérez recordó que, en los últimos años “ha habido mucha difamación” para con la isla. La embajadora rechazó las diversas afirmaciones que sostienen que la nación caribeña es una amenaza, y caracterizó al país como “una isla pequeña que [...] tiene su doctrina de defensa pero nunca ha sido una doctrina agresiva”. “Es una doctrina de defensa del pueblo”, agregó.

Consultada acerca de la existencia de conversaciones más allá de lo descrito, explicó que “hoy por hoy, por supuesto, es una situación mucho más compleja”, con “operaciones militares en el Caribe” y “amenazas disímiles”, que repudió. “Tiene que haber un respeto mínimo y no van a obligar ni presionar una transformación interna que nos corresponde a nosotros”, sentenció minutos después.

“Yo lo que pido es eso: ese respeto a Cuba, que está sufriendo tanto, que está en medio de una situación límite por un verdugo poderoso, por gente que disfruta vernos sufrir [y] exacerba a otros, que saca los instintos peores de las personas para vernos sufrir, y no es justo”, evaluó.