Terminado el conflicto en el puerto de Montevideo, es importante señalar que el capital, sus organizaciones y representantes han gestado una gran ofensiva contra los trabajadores de Katoen Natie. Los latifundistas, los grandes empresarios, representantes políticos del capital han desatado durante todos los días, desde el inicio del conflicto, un ataque sistemático contra el sindicato.
Se dijeron cosas tales como que no quieren ni piensan en el país, que tienen grandes salarios, que son ingobernables, que no entienden razones y podríamos seguir enumerando una serie de cuestiones que no hacen más que tratar de descalificar a los trabajadores y poner al conjunto del pueblo contra los huelguistas.
Presiones permanentes también frente al gobierno, diciendo, por ejemplo, que no hacen nada para resolver el conflicto, que están en unidad con los trabajadores, que no se puede esperar más y que se debe decretar la esencialidad como remedio de todos los males del conflicto.
Muy poco se dice de la guerra de los capitales navieros interesados en competir con Katoen Natie en el fabuloso negocio de las playas de los contenedores. En los últimos días aparecieron nuevas ofertas de distintas empresas a los efectos de quedarse con parte del botín tan preciado. Pero ello pareciera haber quedado totalmente por fuera del conflicto, cuando es gran parte del problema.
A pesar de toda esta campaña de desprestigio, los trabajadores han resistido y mantienen sus reclamos, aunque son la parte del conflicto que más bajó su pedido intentando que el conflicto se resuelva.
Y lo que es peor, muy poco se dice de la entrega del puerto a la multinacional por parte del gobierno anterior: fue una entrega total que dio el monopolio de toda la operativa y, por cierto, gran parte de la entrega de la soberanía portuaria.
A pesar de toda esta campaña de desprestigio, los trabajadores han resistido y mantienen sus reclamos, aunque son la parte del conflicto que más bajó su pedido intentando que el conflicto se resuelva, lo que no ocurrió en el caso de la patronal.
Antes de tomar posición frente al problema, las y los trabajadores del país deben pensar si el aguinaldo, el salario vacacional, las mejores condiciones laborales a lo largo de la historia fueron alguna vez parte de la sensibilidad de las patronales o, por el contrario, fueron conquistas logradas en base a años de lucha de los trabajadores, quienes han pagado hasta con su vida por justas reivindicaciones. Por ejemplo, recién este año en nuestro país las trabajadoras domésticas han logrado que se reconozca y se pague como corresponde las distintas categorías de su labor.
Por haber vivido huelgas, sé que ningún trabajador o trabajadora realiza una huelga sin razones más que valederas para hacerla. Pobre de las y los trabajadores que crean que gracias a los grandes capitalistas tienen trabajo; en realidad, hay que pensar que las grandes fortunas son producto del trabajo de las trabajadoras y trabajadores. No nos dejemos convencer por quienes siempre han estado contra los trabajadores y trabajadoras.
Gustavo González es senador por el Partido Socialista, Frente Amplio.
