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Paysandú Sociedad
Foto principal del artículo 'Leonardo Rivero: “Paysandú necesita un plan permanente de seguridad vial y una mayor fiscalización para frenar la siniestralidad”' · Foto: Santiago Felitas

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Leonardo Rivero: “Paysandú necesita un plan permanente de seguridad vial y una mayor fiscalización para frenar la siniestralidad”

El exdirector de tránsito de la intendencia del departamento agregó que el aumento de los siniestros de tránsito volvió a instalar el debate sobre las políticas públicas de seguridad vial.

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El escribano Leonardo Rivero, quien se desempeñó en la Dirección de Tránsito de la Intendencia de Paysandú durante la administración del exintendente Guillermo Caraballo en distintos cargos, realizó un análisis de la situación actual y sostuvo que el departamento necesita recuperar una estrategia integral basada en la fiscalización, la educación y la coordinación institucional.

Rivero advirtió que el crecimiento del parque automotor no ha sido acompañado por un fortalecimiento de los controles. También reclamó más inspectores en las calles, mayor coordinación con la Unasev, campañas de educación vial durante todo el año y un plan integral para enfrentar una problemática que afecta principalmente a los jóvenes.

Asimismo defendió medidas implementadas en la pasada gestión, como las calles preferenciales y la Zona azul, y sostuvo que muchas decisiones en materia de tránsito exigen asumir costos políticos.

Para Rivero, el incremento del parque automotor registrado en los últimos años ha tenido una incidencia directa en el crecimiento de la siniestralidad. Sin embargo, entiende que ese fenómeno por sí solo no explica la situación.

“Ha habido un crecimiento exponencial del parque automotor y eso naturalmente se refleja en la cantidad de siniestros. Más de la mitad involucran motocicletas y cerca del 70% corresponden a colisiones entre vehículos. Pero no alcanza con explicar el problema desde ese punto de vista; hay varios factores sobre los que se debe trabajar”, afirmó.

El exjerarca considera que uno de los principales desafíos es recuperar una fiscalización efectiva en las calles. “Hoy se ven menos controles”.

Rivero sostuvo que actualmente existe una menor presencia de inspectores en la vía pública, lo que, a su juicio, repercute directamente en el comportamiento de los conductores.

“La fiscalización sigue siendo un elemento primordial y hoy no se está llevando adelante de la mejor manera. Se observa una reducción de inspectores en la calle porque muchos funcionarios fueron destinados a otras áreas de la Dirección de Tránsito. Eso hace que haya menos controles en escuelas, en avenidas y en distintos puntos de la ciudad”, señaló.

Incluso comentó que recientemente observó inspectores utilizando indumentaria poco visible para el trabajo que realizan. “Puede parecer un detalle menor, pero la visibilidad también forma parte de la tarea preventiva. Todo suma cuando se trata de generar presencia y respeto por los controles”, indicó.

Más allá de la fiscalización, Rivero insistió en que la educación vial debe ocupar un lugar central en cualquier estrategia de prevención. Destacó como positiva la incorporación de contenidos de seguridad vial en el sistema educativo, aunque consideró que esa decisión debió implementarse hace muchos años.

“La prevención tiene que comenzar desde la escuela y continuar durante toda la vida del conductor. La mayor cantidad de siniestros se concentra entre personas de 20 a 35 años, por lo que allí hay una población sobre la que hay que trabajar especialmente”, expresó.

En tanto, opinó que resulta necesario revisar los mecanismos de evaluación y renovación de las licencias de conducir para garantizar un seguimiento permanente de quienes circulan por la vía pública.

La experiencia durante la administración Caraballo

Durante la entrevista, Rivero recordó algunas de las medidas implementadas mientras estuvo al frente de Tránsito y aseguró que muchas de ellas permitieron mejorar indicadores de seguridad vial.

Entre ellas destacó el fortalecimiento de los controles de espirometría, el aumento de la plantilla de inspectores y las campañas destinadas a fomentar el uso del casco.

“En aquella administración se incrementó en aproximadamente un 50% la cantidad de inspectores y eso permitió desarrollar controles más intensivos, especialmente de alcoholemia. Las estadísticas demostraban resultados positivos y Paysandú logró ubicarse entre los departamentos con mayor porcentaje de utilización del casco protector, superando el 90%”, recordó.

A su entender, esos avances fueron consecuencia de un trabajo sostenido que combinó campañas de concientización con fiscalización efectiva. “La gente termina incorporando determinadas conductas porque entiende la importancia, pero también porque sabe que existen controles. Ambas cosas deben ir juntas.”

El costo político de controlar

Consultado sobre si muchas veces los gobiernos evitan endurecer los controles para no asumir un costo político, Rivero respondió afirmativamente.

“Creo que eso sucede. En nuestra gestión hubo decisiones que podían generar resistencia, pero entendimos que era necesario recuperar la institucionalidad del área de Tránsito. Había que ordenar una situación muy compleja y se asumió ese desafío aunque pudiera tener consecuencias políticas”.

Agregó que, pese a tratarse de un área habitualmente asociada a sanciones y multas, distintas mediciones realizadas durante aquella administración ubicaban a Tránsito entre las dependencias mejor evaluadas por la ciudadanía.

Otro de los aspectos que Rivero considera prioritarios es profundizar el trabajo conjunto con la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV). En este sentido, sostuvo que Paysandú debería conformar y fortalecer las Unidades Locales de Seguridad Vial (Ulosev), organismos previstos para coordinar acciones entre gobiernos departamentales, Policía, Fiscalía, organismos de salud y otros actores vinculados a la prevención.

“En otros departamentos funcionan muy bien. Hoy, con los niveles de siniestralidad que tiene Paysandú, existen todas las condiciones para conformar realmente esas unidades y desarrollar un trabajo coordinado”.

También destacó el aporte que realizaron en distintos momentos referentes nacionales en la materia, como Gerardo Barrios y Manfred Metediera, a quienes reconoció por impulsar políticas de seguridad vial desde la Unasev.

Preferenciales, Zona azul y semipeatonal

Rivero también fue consultado sobre algunas transformaciones urbanas implementadas durante la administración anterior. Respecto a las calles preferenciales, defendió el criterio establecido por la normativa nacional de que un vehículo pierde la preferencia cuando realiza un giro, aunque reconoció que el tema continúa siendo objeto de debate y requiere definiciones claras.

Sobre la Zona azul, recordó que en su momento existieron fuertes cuestionamientos por parte de algunos comerciantes, aunque aseguró que el paso del tiempo terminó consolidando el proyecto.

“Sabíamos que tanto las calles preferenciales como la Zona azul habían llegado para quedarse. Hoy prácticamente nadie cuestiona esas medidas porque la población terminó adaptándose y comprobó su funcionamiento”.

En cuanto a la semipeatonal, opinó que debería definirse con mayor claridad su funcionamiento. “Lo ideal sería avanzar hacia un espacio predominantemente peatonal o establecer reglas claras sobre cuándo está habilitada la circulación vehicular. Hoy existe falta de información para los propios usuarios”.

Rivero valoró las actividades desarrolladas en el marco del “Mayo Amarillo”, pero sostuvo que la prevención no puede limitarse a una campaña anual.

“Las acciones de seguridad vial deben realizarse durante todo el año. En nuestra gestión trabajábamos junto a la Policía, la emergencia médica, Fiscalía y otros organismos porque entendíamos que era una tarea permanente”.

Finalmente, insistió en la necesidad de elaborar un verdadero plan departamental de seguridad vial que establezca objetivos, acciones y responsabilidades concretas para reducir la siniestralidad.

“No alcanza con campañas aisladas ni con acciones puntuales. Paysandú necesita una política permanente, sostenida en el tiempo, que combine educación, fiscalización, coordinación institucional y presencia en las calles. Ese es el camino para empezar a revertir una realidad que hoy preocupa a toda la sociedad”.