El Senado interpeló desde las 11.00 a los ministros de Ambiente y Salud Pública, Robert Bouvier y Karina Rando, por la situación crítica del agua potable en el área metropolitana y otros puntos del país. Luego de la exposición del miembro interpelante, el frenteamplista Enrique Rubio, fue el turno de Bouvier de defender la gestión realizada por su cartera.

Bouvier se refirió a la necesidad de responder a los eventos “poco frecuentes” generados por la variabilidad climática y planteó que se deberá diseñar infraestructura porque “seguramente no hacer nada es aún más costoso”.

Según expuso el ministro, la magnitud de la lluvia “evoluciona en función del tiempo en forma aleatoria”, por ello, para su análisis se usan conceptos estadísticos como la “probabilidad de ocurrencia y el período de retorno de un evento determinado”. En ese sentido, dijo que se pueden preguntar “si es posible que no llueva durante cinco años en una determinada zona del país”.

Apuntó que la respuesta será “sí, pero seguramente la probabilidad de que ello ocurra es prácticamente nula, por lo que, en general, no se considera en los análisis”. “La situación que estamos viviendo hoy responde a un fenómeno de este tipo. Si analizamos los volúmenes de precipitación acumulados en tres años, veremos que se trata de un fenómeno absolutamente infrecuente”, agregó.

“Claramente se trata de evaluar los riesgos y, para aquellas situaciones que implican riesgos significativos, elaborar planes de contingencia”, apuntó, y agregó que “este análisis no tiene sentido sin una referencia territorial”. “Una situación de déficit hídrico no es igual en la cuenca del río Arapey que en la cuenca del río Santa Lucía Chico”, indicó.

Por otra parte, dijo que en los últimos 50 años los diferentes gobiernos han analizado la realidad del sistema de suministro de agua en la zona metropolitana, por lo que “no hay duda y todos somos conscientes de que tenemos un problema a resolver”. “Este sistema comprende las instalaciones de reserva y captación de agua bruta en el río Santa Lucía, el tratamiento en la planta potabilizadora de Aguas Corrientes, el bombeo y la aducción de agua tratada y la red de distribución que abastece a Montevideo y Canelones, entre otras zonas aledañas”, señaló.

Recordó que son casi dos millones de personas las que “dependen” de este sistema y que la cuenca del Santa Lucía tiene tres reservas: Paso Severino, Canelón Grande y Aguas Corrientes.

¿Es viable Casupá?

Ante las críticas de la oposición por la no construcción de la represa de Casupá, que ya estaba financiada, Bouvier dijo que “tampoco resuelve el problema” de mantener una sola fuente de abastecimiento de agua, que es el río Santa Lucía, porque “ya está bastante estresado por problemas ambientales y con una problemática diversa que se está atacando mediante planes para mitigar su contaminación y para la protección y restauración de ecosistema”.

Según el ministro de Ambiente, se trata de un río “al que hay que cuidar y darle un respiro para poder llevar a cabo una gestión ambiental sostenible”. Asimismo, estableció que “un accidente o un evento de contaminación” sobre la cuenca afectaría el agua bruta y las reservas utilizadas en la usina de Aguas Corrientes, “creando un problema cuya dimensión resulta difícil de imaginar”.

Sobre la financiación, dijo que “no estaba todo pronto”, como se señaló desde la oposición. “Simplemente había una comunicación de aceptación de condiciones, era una posibilidad de financiamiento [a la] que le faltaban bastantes etapas”, expresó.

Por último, señaló que el gobierno tiene “legitimidad” para replantear su estrategia con respecto a la provisión de agua para el área metropolitana y señaló que decidió priorizar otra alternativa que “se ajusta mejor al diagnóstico realizado”.

“Se confirma que la solución óptima es la toma del Río de la Plata, la presa de Casupá y el abatimiento de las pérdidas de agua, importantes las tres pero imposibles de llevar a cabo en forma simultánea”, apuntó, y agregó: “Repetiremos hasta el cansancio que Casupá no está descartado como una etapa posterior a Arazatí, y que lejos de ser excluyentes son confluyentes en la solución”.

Por otra parte, el jerarca dijo que OSE aprobó una iniciativa para que en diez años se baje de 47% a 25% la cantidad de cañerías rotas.

El cambio climático

En un pasaje de su intervención, Bouvier aludió al cambio climático. En ese sentido, dijo que “está acelerando tanto la escasez de agua como los peligros relacionados con este recurso”, ya que el aumento de las temperaturas “altera los patrones de precipitación y todo el ciclo del agua”.

Apuntó que Uruguay es un país “particularmente vulnerable” a los efectos del cambio climático porque tiene una población que reside”mayormente en la zona costera y una economía basada en la producción agroindustrial y de servicios”.

Sostuvo que “acciones tempranas orientadas a aumentar la capacidad de adaptación y resiliencia de la sociedad, sistemas productivos y ecosistemas, han sido priorizados y esto adquiere una relevancia aún mayor ante los eventos climáticos adversos que serán cada vez más frecuentes y que traen aparejados pérdidas y daños significativos”.

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