El viernes pasado, la Unión Europea (UE) aprobó el acuerdo comercial con el Mercosur) y está previsto que se firme este sábado en Asunción, la capital de Paraguay. La subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, atribuyó el éxito de las negociaciones al “contexto internacional”, ya que el acuerdo “nunca ha estado encapsulado sólo en la relación entre los dos bloques, sino que ha tenido mucho que ver con lo que está pasando en el mundo”.

En una entrevista con el semanario Búsqueda, la vicecanciller celebró las “iniciativas plurilaterales” a las que adhirió el país en el último tiempo y aseveró que “vuelve al ámbito”, porque “el multilateral lamentablemente no está avanzando”. Valoró que, durante la última década, el país “estuvo mucho más concentrado, por ejemplo, en cerrar la negociación entre el Mercosur y la Unión Europea y en toda esa especie de locura generalizada de acuerdos que el Mercosur empezó a negociar” y que repasó el titular de la cartera, Mario Lubetkin, en diálogo con este medio.

Además de la firma en la capital paraguaya, el acuerdo tiene que recibir el aval del Parlamento Europeo, así como el de los cuerpos legislativos de los países del Mercosur. Sin embargo, para Csukasi, en el caso de Europa, “no va a ser sencillo”, y en esa instancia “van a operar las mismas fuerzas que estuvieron operando hasta ahora” –principalmente el sector agrícola europeo, con Francia a la cabeza–, por lo que se imagina “muchísimas más manifestaciones”. Adelantó que “llegar a la firma para que después no se ratifique sería, de nuevo, una pérdida enorme de credibilidad europea”. Al mismo tiempo, destacó que hay que estar “preparado para rebatir argumentos falaces que se utilizan a diestra y siniestra”, trabajando para que “no instalen el relato de que vamos a inundar Europa con productos”.

Lo mismo aplica a nivel nacional: el Parlamento tiene que ratificar el documento para que los aspectos comerciales comiencen a regir, ámbito en el que existe un compromiso para que se haga rápidamente. Además de precisar que el acuerdo irá caratulado con “un resumen que establece los beneficios, los cambios legislativos que habrá que hacer y demás”, reiteró que trabajan en presentar “estudios de impacto más sectoriales que puedan dar cuenta de dónde están las ganancias” conjuntamente con el Banco Interamericano de Desarrollo, y “va a ayudar mucho también a desmitificar muchas de las cuestiones que se están conversando”.

Así, como medida de protección, los sectores que encuentran “una competencia más fuerte de empresas sólidas europeas” fueron incluidos en “canastas de desgravación muy largas” y deberán “esperar a veces 15 años para que los productos europeos entren sin pagar ningún arancel”. “Hay que trabajar ahí el impacto en estos sectores y determinar si hay necesidad de acompañarlos con políticas públicas que protejan de alguna manera. De la misma forma que los europeos hablan de subsidios para la agricultura o de una salvaguardia, nosotros podemos también evaluar si hay necesidad de instrumentar ese tipo de políticas para algún sector en Uruguay”, agregó, en línea con su reciente reunión con la Confederación de Sindicatos Industriales.

“Disciplinar” al Mercosur y las negociaciones que se desatarán a la interna del bloque

La vicecanciller espera que los cambios que deba implementar Uruguay para amoldarse al acuerdo “no sean tantos”, pero va a servir para “disciplinar al propio Mercosur en temas que no ha logrado resolver: doble cobro de arancel, libre circulación de bienes y servicios, interconexión de las Aduanas”. “Todo ese tipo de debate, que es un reclamo histórico de los exportadores y de los agentes comerciales del Mercosur, lo vas a tener que resolver muy rápido, porque va a estar el acuerdo en vigor y vas a tener que responder a los europeos cómo lo vas a hacer, si no, los europeos te van a reclamar y te van a reclamar fuerte”, dijo al semanario.

Por otro lado, aseveró que la discusión que “se abre” a la interna del bloque a raíz del reparto de cuotas para cada país será “tensa” y “difícil”, con la premura de que “tiene que estar resuelto para cuando el acuerdo entre en vigor” y de la dificultad de que “no hay mecanismo”. “Me parece que es algo que durará los próximos dos meses, va a ser intenso, va a ser complicado, pero va a tener que resolverse muy pronto”, opinó. Respecto de dónde están puestos los principales intereses, afirmó que el objetivo es lograr “la mayor cantidad posible de cuota para Uruguay en carne bovina, en arroz y en miel, sobre todo, y hasta en la de lácteos”.

Para Caggiani, la firma del acuerdo “abre otras responsabilidades”

El senador del Frente Amplio Daniel Caggiani también se refirió al tema en una rueda de prensa. Dijo que la firma del documento pautada para este sábado –un acuerdo muy “trabajado y negociado hace más de 25 años por todos los gobiernos”– termina de cerrar “un capítulo muy importante, pero abre otras responsabilidades”.

Entre ellas, listó cómo el país “se prepara para tener una agenda interna de cómo se establece y cuáles son los beneficios del tratado”, además de “cómo se puede trabajar con el sector productivo para tener los mejores beneficios para Uruguay”. En suma, valoró que el país “tiene desafíos importantes en materia internacional” y, conectado al documento en el que trabaja Yamandú Orsi para unificar la postura nacional al respecto, aseveró que “es importante tener una visión país, sobre todo para lograr un respaldo de todo el sistema político en estos temas”.

Resistencia en el Parlamento Europeo

Este jueves, el portal de noticias del Parlamento Europeo informó que, el miércoles 21 de enero y el jueves 22, se votarán solicitudes de dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y una moción de censura contra la Comisión Europea, respectivamente.

De acuerdo con lo que informó el organismo, tras la firma del acuerdo en Asunción, los eurodiputados votarán dos propuestas para decidir si pedir al Tribunal de Justicia de la UE “una evaluación de sus bases jurídicas”. En caso de aprobarse alguna de ellas, “deberá proceder al examen del acuerdo o los acuerdos antes de que el Parlamento Europeo y los estados miembros puedan proceder a su ratificación” y, “si la sentencia es desfavorable, el acuerdo no podrá entrar en vigor a menos que se modifique”.

Por otro lado, el lunes tendrá lugar el debate de la moción de censura y se votará de forma electrónica el jueves. La medida debió ser presentada por “al menos una décima de los miembros del Parlamento”, lo que representa a 72 eurodiputados, y para aprobarse deberá contar con “una mayoría de dos tercios de los votos emitidos que represente a la mayoría de los miembros que componen el Parlamento”.

El documento de censura que se presentó considera, entre otros ítems, que el acuerdo “amenaza el futuro del sector agrícola europeo al abrir el mercado a productos que no cumplen con las normas europeas en materia ambiental, social, de bienestar animal, sanitaria y fitosanitaria” y que “es contrario a los intereses de la UE y de sus ciudadanos”.