Era el 20 de agosto de 2024 y el entonces candidato presidencial por el Frente Amplio, Yamandú Orsi, disertaba ante un grupo de empresarios de la Cámara Uruguaya de Logística. A su lado estaban el próximo secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y el futuro ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone. Allí, entre otros temas, apareció la discusión sobre la reducción de la jornada laboral, una de las reivindicaciones del PIT-CNT. Según consignó entonces el semanario Búsqueda, los actuales jerarcas coincidieron en lo inconveniente de aplicar este cambio de una manera “inmediata”.

El planteo forma parte de las bases programáticas del Frente Amplio (FA), en las que se sostiene que en el período 2025-2030 “se implementará la reducción de la jornada laboral”, y se detalla que la carga laboral máxima disminuirá de 48 a 40 horas por semana, dejando por fuera a los “regímenes más beneficiosos”. Asimismo, en el programa del FA se remarca que dicha reducción no puede implicar “en ningún caso reducción de salario”, de modo tal que “los beneficios del cambio tecnológico se distribuyan de forma democrática y alcance a los trabajadores, en particular los más vulnerables”.

A instancias del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el compromiso del FA se intentó discutir, sin éxito, en el Consejo Superior Tripartito, en el marco de la decimoprimera ronda de los Consejos de Salarios. Según señaló días atrás, en entrevista con la diaria, la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, desde el gobierno se estuvo “todo el año proponiendo el tema” en ese ámbito, pero “de momento no hay acuerdo” porque “los empresarios se niegan a abordar el tema”. En ese marco, la jerarca adelantó que, “si no se alcanza de forma tripartita” un planteo concreto, “probablemente se envíe un proyecto al Parlamento” de todos modos.

Días después, Barrios señaló a radio Monte Carlo que durante este año se analizarán “experiencias de otros países” y se mantendrán conversaciones “con la academia y con distintos actores” en pos de una propuesta de consenso.

Sin embargo, por lo pronto, esta posibilidad se ve lejos. En diálogo con la diaria, el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, Leonardo Loureiro, afirmó que “no son momentos para conversar esta temática”.

“El país hoy necesita hacer una apuesta fuerte al desarrollo, y no nos parece que la apuesta para el desarrollo venga por hacer una reducción de la jornada laboral”, algo que “te afecta la productividad”, expresó Loureiro. Si bien reconoció que hay países en los que la disminución de la carga horaria ha funcionado, el empresario apuntó que en esos casos “ha habido una fuerte inversión estatal”. En ese sentido, dada la situación actual de Uruguay, descartó que eso sea posible.

“Si, por un lado, el PIT-CNT está planteando buscar fuentes de ingreso para la primera infancia –y yo creo que hay que buscarlas–, entonces hay que dejar de lado otros temas que tienen costos muy elevados para un país como este”, subrayó el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales. “No entiendo por qué es tan importante resolverlo ya”, agregó.

Loureiro señaló que actualmente el foco de los empresarios está puesto en el diálogo hacia una “estrategia nacional de desarrollo”, lanzado por el gobierno, bajo la órbita de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, a finales del año pasado.

Diverio: la falta de mayoría “nos desafía a ir conversando con algunos sectores”

“Se puede trabajar para la reducción [de la jornada laboral], pero para eso necesitamos un gran consenso donde la discusión se dé sobre datos firmes”, expresó a la diaria el presidente de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social de la cámara baja, el diputado del FA Gabriel Otero. “En principio, yo no hablaría de un proyecto de ley, porque esto está en pañales. Para hablar de un proyecto de ley tiene que correr mucha agua bajo el puente”, resaltó el integrante del MPP.

“No va a haber un proyecto de ley si no sale en el [Consejo Superior] Tripartito”, afirmó Otero, aunque apuntó que, a su modo de ver, “está bien que venga del Ministerio” de Trabajo y Seguridad Social la voluntad de profundizar en la discusión. Para el diputado del FA, no se puede “pensar en una reducción de la jornada laboral de manera lineal”, sino que deben considerarse las características de cada sector de actividad, ya sea, por ejemplo, con relación al “peso de la tecnología”, u otros aspectos.

En caso de concretarse, el del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social no sería el primer proyecto de ley presentado por el FA para reducir la jornada laboral. En la legislatura pasada, el MPP presentó una iniciativa para disminuir la carga horaria sin afectar el salario de los trabajadores. El proyecto fue desarchivado al comienzo de la actual legislatura y actualmente está a estudio de la Comisión de Asuntos Laborales y Seguridad Social del Senado.

Asimismo, también en el período pasado, el entonces precandidato presidencial por el Partido Colorado, Tabaré Viera, propuso aplicar en Uruguay “la fórmula alemana de 100% del salario, 80% del tiempo trabajado y 100% de productividad”.

El también diputado del FA Daniel Diverio dijo a la diaria que en el escenario actual “el camino a seguir” en este tema es “empezar con rondas de mesas de debate”. En ese sentido, destacó la importancia de la participación de la Organización Internacional del Trabajo, así como de “otros organismos que trasladen las experiencias que pueda haber en otros países”.

“La idea es que, en la segunda etapa del año, con todo eso que se pueda ir procesando, se pueda nuevamente intercambiar con los trabajadores y el sector empresarial, posiblemente en el [Consejo Superior] Tripartito, que es el organismo más legítimo para eso, para ver cuál podría ser la propuesta que podría caminar hacia ahí”, comentó Diverio, integrante del Partido Comunista. El ex secretario general del Sunca dijo que se trata de una discusión que “se viene dando”, ya que en Uruguay hay “sectores que ya tienen reducción de jornada”, como la construcción, con un máximo de 44 horas por semana.

Para Diverio, “hay posibilidades de avanzar en algo general con menos incidencia, una reducción quizás menor”. “En algunos sectores que tenés mejores condiciones, donde la productividad ha tenido un crecimiento importante por distintos motivos, vos podés avanzar un poco más”, resaltó.

Con respecto al proyecto de ley que enviaría el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Diverio expresó: “Ojalá que llegue con consenso, pero si llega sin consenso, [es importante] que el parlamentario por lo menos tenga claro lo que es la opinión de la mayoría de la sociedad”. “Cuando llegue al Parlamento nos debemos los espacios para discutir, [aunque] sabiendo que el Parlamento tiene lo que definió las urnas, que es la correlación de fuerzas. En Diputados hoy el Frente Amplio no tiene mayoría, por eso las mayorías hay que construirlas, y quizás eso nos desafía a ir conversando con algunos sectores”, comentó.

Sommaruga: “Hay ciertos cambios que tienen como requisito la autorización de algunos sectores sociales”

“Sería absolutamente regresivo y nocivo que este período de gobierno finalizara sin una reformulación modernizadora de las relaciones laborales”, manifestó Sergio Sommruga, miembro del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, al ser consultado por la diaria acerca del compromiso asumido por el gobierno. Sobre las posturas de algunos integrantes del oficialismo, el dirigente sindical dijo que, “si se espera como condición necesaria para que Uruguay avance en esta materia que el sector empresarial esté de acuerdo”, el cambio “no va a pasar nunca”.

“Ahí hay una responsabilidad política de quienes tienen que tomar las decisiones institucionales, porque cuando hay que tomar decisiones sin el consenso de los trabajadores, los gobiernos las toman”, afirmó Sommaruga. “Hay un momento en el que los gobernantes tienen que asumir responsabilidad con respecto al proyecto social que quieren impulsar”, subrayó.

Para el dirigente sindical, al parecer, “hay ciertos cambios que tienen como requisito la autorización de algunos sectores sociales, sobre todo los que tienen poder”. No obstante, también existe “una cuestión de responsabilidad histórica a la hora de conducir las decisiones, y cada uno tiene que asumir conciencia histórica”, insistió.

Sobre el tema de fondo, Sommaruga dijo que “hay una razón fundamental que tiene que ver con la adecuación de las relaciones laborales, la transformación de las fuerzas productivas y la incorporación tecnológica”. Asimismo, señaló que se trata de una “cuestión histórica y de contexto”, en vista de que, en su momento, Uruguay tuvo una política de “vanguardia” en la legislación de las ocho horas, y ahora está “quedando a la retaguardia de esa discusión, inclusive en América Latina”.

“No todos los sectores empresariales son homogéneos en su opinión, pero, en definitiva, todos quedan sumidos en una posición que es bastante reactiva a la modernización de las relaciones laborales en clave de avances civilizatorios”, afirmó el integrante de la central sindical. Y agregó: “Por lo general, cuando ellos quieren discutir las relaciones laborales es para instaurar formas de precarización”.