La misión oficial a China que encabeza el presidente de la República, Yamandú Orsi, marca el pulso de la agenda mediática local y ocurre en un escenario geopolítico convulso debido a las derivaciones de la incursión estadounidense en Venezuela junto con su más reciente puja con Irán, además del revés parcial que recibió el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). El asesor presidencial en integración regional, Álvaro Padrón, visitó la diaria Radio para repasar la coyuntura y afirmó que desde Uruguay “necesitamos abrir mucho la política internacional” porque el mundo “está cambiando de una manera radical”.

En un nuevo aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, Padrón reparó en la figura de Enrique Iglesias, excanciller que ratificó el primer acuerdo, y destacó que aquella “no era la China de ahora”, sino que “había que tener mirada larga hace 38 años para tomar una decisión así”.

El canciller actual, Mario Lubetkin, evaluó que el comunicado final que se emitió posterior a la reunión entre mandatarios “expresa la profundización de un largo recorrido de las relaciones”, y Padrón explicó que este es el “máximo” nivel de acuerdo con el gigante asiático tras una trayectoria escalonada que, de “asociación estratégica” en el gobierno de Tabaré Vázquez, pasó a “asociación estratégica integral” durante el período que lideró Luis Lacalle Pou. “Hay un siguiente paso, que ya no tiene que ver tanto con cuestiones estrictamente materiales, comerciales y demás, sino con compartir valores, un tema muy importante sobre todo para la forma en que piensa las relaciones internacionales China”, indicó sobre el concepto de “comunidad de futuro compartido” que aparece en el final de la misiva conjunta.

Sin embargo, la visita “cae como un tema delicado” en el contexto global actual, vinculado con que hay “sectores que están cuestionando haber hecho este viaje en relación con la posición que tiene Estados Unidos”. En diciembre, la potencia norteamericana presentó su estrategia de seguridad nacional y prevé restaurar su dominio en el hemisferio, además de que el propio embajador de Estados Unidos en Uruguay, Lou Rinaldi, expresó preocupación por la expansión china en una conferencia con Orsi sobre el visado. Para Padrón, coordinar la visita en este momento “es más oportuno que nunca porque es la demostración de soberanía política”: “tenemos que pensar los próximos 30 o 40 años y para dónde va el mundo, esta decisión tiene que tener ese marco”, consignó.

En relación con Estados Unidos, dijo que “quien de alguna manera rompe las reglas, el formato y las estructuras e instituciones que ha tenido el mundo para gobernarse es quien las armó y las aprovechó durante mucho tiempo”. Sin embargo, sobre la reciente decisión que afecta al visado, mencionó que “no está comprobado que haya ningún vínculo entre esa decisión y posiciones de Uruguay”, sino que “se apresuraron algunos líderes que usan mucho la política internacional para debates domésticos”. Valoró que el comportamiento de Donald Trump es “absolutamente inaceptable” y que es necesario “cerrar filas” a nivel país.

La decisión de viajar a China, junto con la determinación de avanzar en el marco del acuerdo comercial UE-Mercosur, configuran la señal de que “Uruguay y la región no tienen que caer en la trampa de hacer una opción de hierro” y “ese mensaje de ‘estás conmigo o estás contra mí’ no puede ser el que nosotros interpretemos como nuestra forma de relacionarnos internacionalmente”. “Nos vamos a relacionar con todos los que quieran tener relaciones con Uruguay”, manifestó, aunque evaluó que el país “no puede pensar solo estas cosas” y es necesario “que sea la región la que desarrolle una estrategia de inserción internacional en este contexto tan complejo, tan peligroso, que tiene hoy el mundo”.

La “unidad”: señales internacionales y el documento que elabora el Cefir

Padrón estuvo, la semana pasada, en el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, junto con líderes regionales en Panamá. Opinó que se trató de “la señal más importante del año” y que la manera de evitar que presiones internacionales impacten en el plano local es construir una “fuerza regional” en la que “la negociación no dependa de país por país”. “Hay una reflexión en la región de que es necesario, independientemente del perfil ideológico, unirse. Las palabras de [el presidente electo de Chile, José Antonio] Kast: ‘la fragmentación nos debilita’, ‘ningún país se salva solo’ y, en una conversación más privada [...], ‘yo no soy Milei’”, reconstruyó el entrevistado. En sus palabras, el político chileno se refería a que “no hay dos bandos” y es erróneo “creer que la integración, la unidad y la cooperación regional sólo van a funcionar con afinidades ideológicas”.

En el eje del multilateralismo, otra novedad fue la nominación, por parte de Chile, Brasil y México, de la expresidenta chilena Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU. Padrón dijo que se debe intentar “que sea de la región” y “que sea una mujer”, pero advirtió que desde Uruguay “no hay una decisión tomada, porque quiere contribuir al mayor consenso posible en la región” y su prioridad es que “en todo lo posible la región se manifieste de manera conjunta”.

A la interna uruguaya, el Cefir (Centro de Formación para la Integración Regional) se encuentra elaborando un documento para consensuar la postura de Uruguay sobre los conflictos internacionales. Padrón indicó que “no va a ser un documento como tal, van a ser aportes”, y sostuvo que buscarán que las visiones “muy plurales” sean “insumos para un debate que el presidente decidirá cuándo y cómo lo convoca”, en lugar de “forzar una especie de consenso”. El proceso de aportes ya terminó: “Estamos ya, a punto, de que a la vuelta del presidente de China le lleguen todas las reflexiones, incluso ampliadas, porque la conversación giró primero en torno a una reunión que hicimos en el propio Cefir, luego el almuerzo en Suárez, y además han ido aumentando los que participaron, sus aportes”. “Va mucho más allá de la mirada coyuntural. Hay un aporte muy potente para que Uruguay se pare bien los próximos 30 a 40 años, que es lo que deberíamos estar haciendo ahora: pensar en largo plazo”, sostuvo.

Vinculado con el despliegue militar estadounidense en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el asesor expresó “el rechazo absoluto” a la operación y observó que “genera unanimidad en Uruguay”, aunque escuchó “definiciones casi peligrosas de explicar o justificar la intervención”. “La sorpresa ha sido enorme. Muchos se apuraron en evaluar que eso desencadenaba un proceso de recuperación democrática, cuando fue explícito a partir de la conferencia ese mismo día del presidente Trump de que ese no era el objetivo y que por lo tanto lo que estaba sobre la mesa era la recuperación de intereses de Estados Unidos”, indicó sobre la instancia en la que el republicano mencionó “17 veces la palabra petróleo y ni una vez la palabra democracia”. “La hegemonía norteamericana está en declive y Trump no es la causa, es la consecuencia. Él acelera el declive de Estados Unidos, pero necesita la reafirmación de su base”, acotó.

Padrón, además, no tiene “ninguna duda” de que la izquierda uruguaya merece “una reflexión autocrítica” sobre los derechos humanos en Venezuela. “Lo importante es poner el foco en el pueblo venezolano y para mí ha sido uno de los déficits más grandes”, dijo, ya que es necesario “ayudar a una salida” que “está lejísimos”. En su visión, si la cuestión de Venezuela se sigue tratando “como un factor interno de Uruguay”, además de “no ayudar” se es “muy pobre en que la región fuera parte de la solución, entre otras cosas, para impedir que al final hubiera una acción externa”.

El siguiente paso en la agenda del Mercosur “puede ser perfectamente China”

En el duodécimo punto del comunicado conjunto, las partes “destacan su aspiración de un próximo inicio de negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y China”. Consultado al respecto, el analista y asesor indicó que esa posibilidad es “la única viable”, porque “Uruguay no puede negociar en nombre del Mercosur”. Además del mercado regional, lo que les importa a las potencias también se ve representado por “la relación política con una región”, porque, conectado con la nueva estrategia de la administración que encabeza Donald Trump, “cada vez hay que pensar más que cualquier movimiento comercial tiene un impacto político”.

“Podemos ofrecer como país el acceso a la región en la medida en que pertenecemos al Mercosur y por eso tenemos en Uruguay zonas francas. Por eso tenemos un montón de mecanismos por los cuales las inversiones que se instalan en Uruguay luego pueden comerciar con el resto de la región en tanto Uruguay pertenece al Mercosur”, acotó. En ese sentido, “esa hipótesis de cortarnos solos” y la idea de que tenemos “una especie de mochila” por pertenecer a la alianza “va a estar siempre presente”, pero “necesitamos a la región para insertarnos” y, tras los avances con el bloque europeo que permitieron que “la agenda externa del Mercosur empiece efectivamente a abrirse”, el “paso siguiente puede ser perfectamente China”.

“Esto no es una nueva guerra fría. Nosotros no tenemos por qué elegir uno de esos dos lados. El mundo tiene que ser mucho más rico, mucho más plural, y para eso se necesitan poderes intermedios: eso no puede ser Uruguay, ni siquiera lo puede ser Brasil, tiene que ser la región”, indicó. En ese sentido, el gobierno uruguayo también debería procurar mantener “la mejor relación posible” con Estados Unidos “en términos políticos y también en términos comerciales”, ya que es “el principal comprador de servicios”. “La idea de diversificar y tener equilibrio es clave en la política exterior uruguaya”, cerró.