Comparecieron ante la Comisión Permanente Gonzalo Civila, titular del Ministerio de Desarrollo Social, y los integrantes del directorio del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), convocados por el senador colorado Robert Silva por “hechos y situaciones que derivaron en la muerte de menores a cargo del INAU, provisión de cargos dentro del INAU y situación actual de los CAIF [Centros de Atención a la Infancia y la Familia]”, según consigna la web del Parlamento.

Este viernes Silva dijo que convocó esta instancia para hablar sobre tres temas “importantes y concatenados”: las muertes bajo tutela del INAU, la contratación de una universidad extranjera, la primera infancia y los CAIF.

Sobre el último punto, el legislador aseveró: “Si no trabajamos desde los primeros años de vida, no lo vamos a poder afrontar, porque cuando llegan a determinadas etapas etarias la situación se vuelve más compleja”. “Hemos convocado a quienes tienen responsabilidad institucional. Los encargados de tenderles la mano a los que menos tienen, de proteger al desprotegido”, expresó, y señaló que la intención “no es hacer un ranking” o una comparativa con el gobierno anterior.

En cuanto a los fallecimientos de menores al amparo del instituto sucedidos durante 2025 y 2026, Silva afirmó que “hay responsabilidad funcional”. “Queremos saber qué es lo que se ha venido haciendo, qué evidencia tiene el INAU y qué investigaciones ha llevado adelante”, manifestó, y consideró que “si no se trabaja sobre las causas, es muy difícil encontrarles una solución a estos problemas”.

Claudia Romero y Gonzalo Civila, el 27 de febrero, durante la sesión de la Comisión Permanente del Parlamento.

Claudia Romero y Gonzalo Civila, el 27 de febrero, durante la sesión de la Comisión Permanente del Parlamento.

Foto: Guillermo Legaria

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“¿Qué ha cambiado el INAU a partir de que detecta estas situaciones, qué ha hecho desde el punto de vista de la gestión?”, insistió, y advirtió que “no hay una hoja de ruta normativamente definida y verificable que permita cerrar las brechas que se están identificando”.

En esta línea, planteó una serie de preguntas a Civila y a las autoridades del INAU: “¿Cuáles son los cambios normativos específicos que tienen pensado impulsar a corto plazo para elevar estándares residenciales y fortalecer la planificación?, ¿qué metas cuantificadas anuales se fijarán para reducir la institucionalización prolongada y permanencias extensas en centros de breve estadía?, ¿qué indicadores públicos y periódicos se publicarán para evaluar la estabilidad vincular, los traslados, los incidentes críticos y los resultados de egreso?”.

Silva reconoció como positivo el proyecto aprobado por el instituto, que promueve eliminar la internación de niñas y niños de 0 a 3 años, “pero el problema concreto es con los adolescentes”, reparó.

Por otro lado, cuestionó los criterios para la asignación de “encargaturas” en el INAU. “¿Cuándo vamos a dejar de poner a dedo a la gente?”, se preguntó, y señaló que “no hay una política de concursos” en el organismo “para profesionalizar a sus funcionarios”. “Estuvo mal, está mal y estará mal designar a dedo a las personas en los cargos de responsabilidad”, ratificó.

Asimismo, se refirió a la contratación directa del directorio a la Universidad Atlántida de Argentina, pese a las advertencias de los técnicos. Según Silva, la resolución se tomó “en ausencia” de la directora del organismo “y se dispone gastar 250.000 dólares sin mayor argumentación”, y dijo que “existen informes que decían que había que ampliar la información [...] es de las peores universidades de Argentina”. “Hay un desprecio a las riquísimas entidades públicas que tenemos que pueden formar en infancia, en adolescencia y en políticas públicas”, dictaminó.

Como había adelantado a la diaria, el senador señaló la “falta de prioridad que esta gestión asigna a las políticas de los CAIF”. Desde su punto de vista, no hay una “política clara”, sino que, por el contrario, “se ha expresado que no es prioridad para el INAU”.

Civila manifestó que tiene “confianza en los compañeros y compañeras del equipo directivo”

El titular del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) comenzó diciendo que para el gobierno la infancia y la adolescencia son “una prioridad fundamental”. “Estamos en proceso de implementación de distintas políticas y medidas: la implementación de la ley de garantías para la primera infancia, la infancia y la adolescencia”, ejemplificó, y adelantó que el 12 de marzo se reunirá por primera vez el “gabinete de primera infancia, infancia y adolescencia”, ámbito que será “central” para la coordinación de las política públicas.

“La sensibilidad sobre este tema no es privativa del Frente Amplio; es una sensibilidad que existe en la sociedad en general y en distintos partidos políticos”, reconoció y valoró el “tono” de la oposición y “el del interés de transformar la realidad difícil, dura”.

Civila explicó que el Mides tiene un rol de “tutela administrativa” sobre el INAU y, antes de ceder la palabra a la presidenta del instituto y a los integrantes del directorio, transmitió su “confianza en los compañeros y compañeras del equipo directivo”.

En esta línea, expresó que tanto el Poder Ejecutivo como el presidente de la República, Yamandú Orsi, confían en las autoridades del instituto. “Conocemos su formación, su compromiso, su integridad y su sensibilidad con este tema”, concluyó.

Muertes bajo tutela del INAU

“La pobreza infantil, la crisis de salud mental –que también atraviesa a niñas, niños y adolescentes–, las violencias en sus múltiples expresiones, incluida la violencia comunitaria, y la participación de niñas, niños y adolescentes en economías ilegales son el escenario en el que interviene el instituto como último recurso público, destinado a la protección, al acogimiento y a la reparación”, dijo la presidenta del INAU, Claudia Romero.

La jerarca comenzó por destacar que los fallecimientos ocurridos en el último tiempo son el tema de “mayor sensibilidad” en esta instancia parlamentaria. En lo que va de 2026 se produjeron tres fallecimientos de menores al amparo del instituto: un niño de 10 años y dos adolescentes de 16 y 15 años. “No importa el número, porque basta uno para que a uno lo atraviese”, expresó.

En respuesta a la solicitud de información, sobre todo, en lo que respecta a las muertes, la jerarca indicó que “solo resulta jurídicamente admisible difundir información de carácter general anonimizada y estrictamente necesaria para la rendición de cuentas institucional, evitando todo detalle que permita identificar, estigmatizar o exponer la trayectoria vital del niño de su entorno”. Asimismo, aseveró que el deber del INAU “no es narrar la historia personal, sino protegerla, incluso después del fallecimiento”.

“Aún no contamos con los resultados de autopsia ni informes de investigación de fiscalía, ya que se encuentran en proceso y en esa circunstancia la información es reservada”, planteó. No obstante, mencionó que el directorio mantuvo una reunión con Fiscalía en la que se manifestó esta preocupación.

El primer fallecimiento “trascendido” ocurrió el 31 de diciembre de 2025, dijo Romero. Se trata de un adolescente de 15 años, ingresado en un centro de breve estadía para adolescentes varones. Se plantea como causa probable del deceso un ahogamiento, informó. De acuerdo a lo señalado por la jerarca, la asesoría letrada del INAU resolvió presentar un informe y un proyecto de resolución, que sugiere una investigación administrativa para valorar la existencia de omisiones o irregularidades en el caso. Este proceso y la investigación de Fiscalía aún se encuentran en curso. Conforme a las conclusiones, “se tomarán las acciones que sean necesarias”, determinó.

En tanto, Romero se refirió a los fallecimientos ocurridos este año. El 11 de enero, un menor de 10 años falleció por muerte súbita en un centro de atención especializada en salud mental. “No podemos descontextualizar este relato sin hacer énfasis en la actual crisis de salud mental, sobre todo de los niños, niñas y adolescentes alojados en nuestra institución, quienes presentan, en su mayoría, trayectorias vitales atravesadas por múltiples vulneraciones de derecho. Violencias, abusos y negligencias que generan niveles significativos de daño psíquico acumulado y que requieren respuestas inmediatas, integrales, sostenidas y con cercanía territorial. La atención de las patologías de salud mental de estos niños es frágil y excede a las competencias del INAU”, evaluó. En esta línea, señaló que el incremento en las solicitudes de intervención en salud mental durante el período 2020-2024 fue de un 276% y que el suicidio es la principal causa de muerte en franja etaria de 15 a 19 años.

Dentro del sistema hubo un crecimiento en la cantidad de intentos de autoeliminación de 2020 a 2024 de 96%, pasando de 91 casos a 179, “lo que evidencia la imposibilidad del sistema de dar respuesta a las necesidades de atención de salud mental de estos niños y la debilidad de las prestaciones”, valoró.

Frente a esta situación, el INAU y la Administración de Servicios de Salud trabajan en el diseño de un programa de salud mental para niñas, niños y adolescentes bajo la tutela del instituto.

El martes 20 de enero se produjo un incendio en el Centro de Acogimiento y Fortalecimiento Familiar de Tacuarembó, motivo por el cual una adolescente de 16 años que residía allí murió, tras siete días de internación en el CTI. Romero dijo que la sede de Fiscalía del departamento inició pericias para determinar el origen del fuego y si existieron fallas en los sistemas de prevención de incendios o en la respuesta de los educadores presentes. Según la pericia de Bomberos, el incendio fue por causa del recalentamiento de un enchufe del dormitorio. No obstante, el centro contaba con la habilitación necesaria.

Actualmente, las y los adolescentes se alojan en la residencia estudiantil del departamento, mientras se buscan alternativas provisorias de vivienda “y en un proyecto más a largo plazo están buscando una residencia”, informó.

En tanto, el 6 de febrero falleció un adolescente de 15 años, internado en un centro de salud mental, que cursaba una gastroenterocolitis. La emergencia médica lo asistió en dos oportunidades el día 5 de febrero, logrando estabilizarlo, pero, finalmente, murió en la madrugada del 6 pese a las maniobras de reanimación.