Marzo es un mes clave para la reforma del sistema del transporte metropolitano, según dijo eL lunes el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez. “Lo cierto es esto: en marzo tiene que quedar resuelto cuál es el proyecto”, afirmó.

En entrevista con la diaria Radio, Sánchez aseguró que uno de los consensos de cara a la reforma es el empleo de ómnibus articulados (BRT, bus rapid transit), ya que a raíz de los estudios publicados el 12 de febrero por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), “se entiende que es una muy buena opción”. Sin embargo, apuntó que “donde no hay todavía consenso es si luego de Tres Cruces hacia la Plaza Independencia el camino es un tranvía, el camino es continuar con un BRT por arriba o un BRT donde se genera el soterramiento de todo 18 de Julio”.

En ese marco de toma de decisiones se conformó el Foro Ciudadano por la Movilidad Metropolitana, que es un grupo de aproximadamente 100 personas integrado por ciudadanos que están interesados en el proyecto y los “impactos acumulados” que pueden generar las obras, así como “sus consecuencias en el largo plazo para la ciudad y las futuras generaciones”.

“Entendemos que dado el porte del proyecto resulta de fundamental importancia actuar con la máxima responsabilidad y de acuerdo al marco regulatorio que la sociedad uruguaya ha consagrado para abordar temáticas como esta”, afirman en un comunicado difundido el lunes.

Por esta razón, el Foro resolvió pedir una reunión al MTOP y las intendencias de Canelones, Montevideo y San José, que son las autoridades involucradas en la reforma, e hicieron una serie de solicitudes, como por ejemplo, que la información técnica que se publicó “sea transmitida a la ciudadanía en lenguaje accesible”, y en ese sentido, que se abra un canal de participación para la sociedad civil “con instancias abiertas donde despejar las interrogantes”.

Asimismo, el grupo pide conocer las alternativas no seleccionadas que se excluyen del proyecto; tomar conocimiento de los detalles sobre los corredores, longitud y posibles terminales, así como la complementariedad con los distintos modos de traslado; recibir información detallada sobre la futura coordinación público-privada a través de la Agencia de Transporte Metropolitano, “en busca de asegurar que en la gestión se privilegie el bien común y los derechos de los usuarios”; que se especifique “cómo inciden en la propuesta las tendencias demográficas recientes –envejecimiento y nuevos arreglos familiares–”.

Por último, solicitan “contar con información sobre incentivos o desincentivos del uso de automóviles particulares, y sobre la interferencia del transporte público con circulación de peatones, birrodados y automotores”.

“La interrogantes planteadas en el Foro abarcan desde asuntos muy concretos, como el estacionamiento en la zona céntrica y la construcción de un túnel y otros soterramientos, hasta temas como la cultura relacionada a la valoración social de diferentes modos de traslado”, concluyen en el comunicado.

“No estaban abiertos los canales de participación ciudadana para ponerse al tanto de cómo estaba todo”

La arquitecta y magíster en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, Alicia Artigas, que integra el Foro, dijo a la diaria que aún no han tenido respuesta de las autoridades, aunque aclaró que el comunicado fue difundido el lunes.

Artigas explicó que una vez que se conoció la información técnica, encontró que “había mucha gente que estaba preocupada por el impacto de las obras y por el impacto del proyecto en sí a largo plazo”. “Eso nos dio la pauta de que había interés y que no estaban abiertos los canales de participación ciudadana como para poder uno realmente ponerse al tanto de cómo estaba todo”, subrayó.

En ese sentido, señaló que si bien los estudios “son bastante densos” y “tienen muchísima información y muchísimo trabajo”, dijo que “no es fácil de decodificar si no sos experto”. “Esa información, además de estar publicada, debería ser comprensible para las personas, para los usuarios, para todos los ciudadanos que disfrutan del espacio público y que van a disfrutar del proyecto en el futuro”, sostuvo, y dijo que para eso es necesario “saber cuál es el fundamento, cuáles son los puntos de partida de por qué se hace todo este proyecto y las consecuencias que puede tener luego”.

“Hay una cantidad de cosas que no están demasiado claras de acuerdo a los impactos: el impacto a largo plazo, el impacto económico, social y ambiental”, expresó, y agregó que otro asunto que aún no se ha esclarecido con exactitud es el período de la obra. “Se habla de muchas obras, muchos pasos soterrados entre los corredores, y no está claro cómo es esa simultaneidad”, indicó.

De esa forma, se preguntó: “¿Va a estar todo [construyéndose] a la vez esos dos años que dicen que va a durar? ¿Hay posibilidad de etapabilizar para que la ciudad funcione en distintas etapas y empezar distinto, no empezar todo a la vez?”.

Consultada sobre la integración del grupo, la arquitecta dijo que “es muy variada” y que se compone de personas que tienen especializaciones o que saben de determinados temas, “personas comunes, usuarias del transporte” y también comerciantes del centro de Montevideo. “Hay gente que está interesada desde distintos lugares, pero lo que sí tenemos todos en común es que a todos nos preocupa el derecho a la ciudad, la posibilidad de participar en las modificaciones que van a tener dentro del espacio público, en el Centro, en los corredores y en todo Montevideo”, destacó.

Artigas dijo que lo que se imaginan al pedir que haya participación ciudadana es que se coordine una reunión con las autoridades y después se vea “cómo se puede procesar”. De todas formas, apuntó que las vías pueden ser una asamblea ciudadana o reuniones con grupos de vecinos.