El presidente de la República, Yamandú Orsi, centró la primera parte de su discurso en la cuarta edición de la cumbre “En defensa de la democracia” en la compleja coyuntura internacional. “Este año la humanidad va a gastar más dinero en destruirse de lo que jamás ha gastado en su historia”, señaló el mandatario uruguayo; y apuntó que, en simultáneo, la humanidad “va a reunirse en distintos foros a hablar de paz, de democracia y de desarrollo sostenible”.

Orsi sostuvo que, aunque dicha contradicción “no es el contexto de esta conversación”, a su entender, “es uno de los problemas que esta conversación debería resolver”, en referencia al evento que este fin de semana reunió en Barcelona a políticos progresistas de varios países. A la cumbre asistieron, entre otros, los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia), Cyril Ramaphosa (Sudáfrica) y Pedro Sánchez (España); también estuvieron presentes el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el expresidente de Chile Gabriel Boric.

“Nos reunimos en Barcelona mientras el mundo sostiene varios conflictos armados simultáneos que el sistema internacional no ha podido resolver ni contener. Ese es el contexto real de esta conversación sobre democracia y no podemos ignorarlo”, continuó Orsi.

El presidente sostuvo que, en este escenario, lo que se está omitiendo es que, en realidad, “el sistema internacional no está fallando ante estos conflictos”, sino que “está respondiendo exactamente para lo que fue diseñado”. Esto, subrayó, “es precisamente lo que tenemos que cambiar”. “Defender el multilateralismo no puede significar defender el statu quo de 1945. Tiene que significar construir algo nuevo, algo que incluya las voces que entonces no estaban en la mesa”, expresó.

Orsi señaló que los países pequeños, como Uruguay, no pueden permitirse “el lujo de la indiferencia”, dado que “cada decisión que se toma en los grandes centros de poder llega a nuestras costas sin que hayamos participado en tomarla”. Dicho esto, el mandatario pasó a otro elemento central en su discurso: el peso de la energía “como asunto determinante de nuestra época”.

El presidente definió a la energía como un “eje de la geopolítica, del desarrollo industrial y de la economía global que se está reconfigurando ante nuestros ojos”. Afirmó que una buena parte de las guerras actuales “tienen a las disputas por energía en el centro”.

Asimismo, Orsi señaló que la inteligencia artificial, “que se presenta como el gran salto productivo del siglo”, conlleva un consumo de energía que “pocos están dimensionando”. Mencionó que algunos centros de datos requieren “tanta electricidad como países enteros”. “Quien controle esa energía”, agregó, “va a controlar también buena parte de la economía del futuro”.

“Cuando vengo a esta sala y señalo lo que el consenso omite, no lo hago desde la comodidad de quien no tiene nada que perder. Lo hago sabiendo que si mañana alguna decisión tomada en un gran centro de poder se ajusta como respuesta, probablemente quienes la paguemos seamos nosotros”, expresó el mandatario; y resaltó que Uruguay “cree en la cooperación internacional como única salida viable a los problemas que ningún país puede resolver solo”.

Sentado a la derecha de Lula, y con el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, a sus espaldas, Orsi destacó en el tramo final de su discurso en España el valor de la democracia. “Estamos acá porque creemos en la democracia, en un mundo inundado de incertidumbre; en un tiempo en el que las palabras son un conjunto de letras, que ordenadas y tipeadas significan poco más que un sonido; en una sociedad que ha dejado de creer; en un planeta en el que la autodestrucción ya es algo más que un asunto de novelistas”, manifestó.

En este momento “decimos fuerte y claro: democracia”, subrayó el presidente; y sostuvo que “más de 200 años de lucha constante por la libertad, por la igualdad y por la soberanía no han sido en vano”. “Supimos combinar en un maravilloso crisol identitario. El humanismo surgido del cristianismo con el amor por la comunidad y la naturaleza de nuestros pueblos originarios. Todo junto e integrado con la amalgama revolucionaria de la razón”, expresó.

Por último, Orsi llamó a “reparar, entre tanto vértigo, los mecanismos que nos distinguen como sociedades democráticas”, esto es, “la defensa de las libertades”, así como “la lucha por la igualdad, el bienestar y la seguridad de nuestra gente”. Afirmó que “la interdependencia y el multilateralismo son el único camino para evitar el desastre”.

Boric: “La democracia no es un estado natural de las cosas”

El intercambio entre los presidentes que asistieron a la cumbre fue abierto por el anfitrión. Antes de la oratoria de Orsi, Sánchez hizo una distinción entre los conceptos de “preocupación” y “responsabilidad”, apoyándose en la diferencia que existe entre “asomarse a la ventana” y “bajar a la calle cuando algo ocurre”. “La preocupación lo que hace es observar”, mientras que “la responsabilidad lo que hace es actuar”, puntualizó.

El presidente de España planteó “tres grandes prioridades” para trabajar en el espacio político reunido este fin de semana en Barcelona. En primer lugar, la renovación del sistema multilateral, “que solo podrá sobrevivir si se reforma para reflejar la realidad del mundo en el siglo XXI”. Por otro lado, el interés por avanzar en una “gobernanza digital”, ya que, si bien “puede ser una herramienta de progreso”, la tecnología “no se gobierna sola ni todos los intereses en juego apuntan en la misma dirección”.

La tercera prioridad, “el combate contra la desigualdad”. Sánchez sostuvo que, “además de ser injusta”, la desigualdad “es difícilmente compatible con democracias sanas y fuertes”, porque “cuando amplias capas de la población sienten que el sistema no responde, la democracia pierde legitimidad” y “ahí es donde crece el extremismo”. “Por eso nuestra agenda democrática es también la agenda por la justicia social. Apostamos por la cohesión, por la igualdad de oportunidades, por la participación de los y las jóvenes, por la igualdad de género y por sociedades más inclusivas”, expresó.

A su turno, Sheinbaum ofreció a su país como sede de la próxima cumbre “En defensa de la democracia”. “Creemos que la democracia implica libertad, pero la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos”, afirmó.

La presidenta de México también planteó, como “una acción concreta”, volcar el 10% del gasto mundial en armamento, “que asciende a miles de millones de dólares”, en “un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas cada año”. “En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”, acotó.

En su discurso, la mandataria recordó una frase del expresidente estadounidense Abraham Lincoln (“el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”) y sostuvo que “no hay democracia cuando no hay opción para los pobres, para los desposeídos”. También citó al expresidente mexicano Benito Juárez, quien en su momento afirmó: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. “La democracia significa que solo el respeto a la diversidad y el amor por los demás hará posible construir un mundo donde quepan todas y todos, todos los pueblos, todas las lenguas, todas las culturas, todas las naciones”, expresó Sheinbaum.

Por su parte, Boric advirtió que “la democracia no es un estado natural de las cosas”. “Tenemos que cultivarla día a día”, porque la democracia “es frágil y requiere de conciencia y de mucho trabajo”, señaló. “No nos olvidemos que estamos aquí por la gente que la pasa mal en el día a día, que le cuesta llegar a fin de mes, y que la política, cuando se hace bien, cuando se hace con las manos limpias, puede ser una esperanza de transformación para crear un mundo mejor; eso es lo que estamos transmitiendo hoy día”, manifestó el expresidente de Chile durante su intervención en la cumbre.