La exposición agroindustrial de Melilla comenzó este jueves y se extenderá hasta el domingo. Durante la mesa de apertura, el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) –organizadora del evento–, Rafael Ferber, sostuvo que es “una injusticia enorme” decir que se produce “en contra del ambiente”. “Nosotros estamos, vivimos y nos desarrollamos en el ambiente. Lo precisamos para llegar hasta acá, lo precisamos ahora y lo vamos a precisar siempre en las mejores condiciones posibles. Por lo tanto, lo cuidamos y lo potenciamos dentro de nuestras posibilidades todo lo que podamos”, aseguró.
Consideró que desde las últimas décadas del siglo XX los productos agropecuarios han debido “soportar una importante cantidad de discusiones impuestas desde parte de la academia de forma sesgada y antiproductiva”, que “ha querido imponer distintos dogmas”. Puso como ejemplo de estos “dogmas” las afirmaciones de que “la forestación va a secar los acuíferos”, que “la agricultura extensiva va a terminar con los suelos”, que “el veganismo es sustentable para la salud humana y debemos dejar de producir alimentos de origen animal” y que “los transgénicos provocan enfermedades, alergias y un sinfín de problemas más”.
Ferber aseguró que, más de 20 años después del boom agrícola en Uruguay, los suelos “producen cada vez más cuando se dan condiciones climáticas favorables”. “Ni hablar de que no hay ni un fundamento agronómico que diga que el cultivo de soja es de mayor impacto que muchos otros cultivos. Fíjense que, por lo pronto, no precisa fertilizaciones nitrogenadas porque es una leguminosa. Y la presión de fitosanitarios usada es similar a la de cualquier cultivo extensivo”, afirmó, y reclamó: “Bajen la bandera de una vez por todas”.
Opinó que “lo de los transgénicos solo se puede explicar desde el miedo provocado por entidades financiadas por los que perdieron la carrera tecnológica, la gran mayoría con casas centrales en Europa”. “La insulina se produce con técnicas transgénicas desde 1982. Les recuerdo que hasta 1922 los niños con diabetes de inicio rápido tenían un año de expectativa de vida”, sostuvo. Y concluyó que “discutir el impacto enormemente positivo del glifosato y los transgénicos es como discutir los antibióticos”. Señaló que “atrás de todo esto” hay un “negocio ambientalista enorme”.
En esta línea, Ferber se refirió a la actuación del gobierno y del Estado. “La estructura estatal parece que quisiera detener la producción constantemente en vez de ayudar a gestionar su impacto para beneficio de todos los uruguayos”, cuestionó. “Basta, dejemos de poner piedras en el camino y trabas que afectan la cantidad y calidad del trabajo. Esto va desde costos duros o reglamentaciones, que en el sector productivo nos cuesta encontrarles el sentido útil”, añadió.
Dijo que luego de 15 años no ha habido un “estudio objetivo” sobre los impactos del establecimiento de planes de uso y manejo del suelo. “No sabemos si debe continuar igual, si se debe mejorar en algunos aspectos o si no aporta nada y se debe dar de baja”, comentó. Añadió que hoy esas exigencias representan “un costo duro” que “basa su accionar en cuestiones burocráticas que están bien lejos de las chacras”.
Fratti: Con “el 80% de lo que dijo Ferber estoy de acuerdo”
A su turno, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, dijo que está de acuerdo con “el 80% de lo que dijo Ferber”, en relación con las afirmaciones sobre la producción y el ambiente. “Creo que sí hay eso que tenemos que revertir, y que tenemos que juntarnos todos para defendernos los países que somos productores de alimentos”, aseguró.
Pero discrepó con el presidente de la ARU en cuanto a la crítica a los planes de uso del suelo. “Tenemos que tener control y hay que seguir con (los planes de) uso del suelo. Y la forestación vino para beneficiar al país, pero tampoco puedes plantar un árbol en cualquier lado, por lo tanto ahí también tiene que haber regulaciones. Esto no puede ser una anarquía en la que cada uno hace lo que quiere”, enfatizó el ministro. Agregó que tampoco se puede decir que todos los productores son “súper responsables”, porque “tampoco”; “el órgano más sensible que tenemos todos, los católicos, los ateos y los agnósticos, es el bolsillo”. “Por lo tanto, si puedo hacer dinero, si no tengo a alguien... es que para eso existen los estados; si no, no precisaríamos; poníamos un gerente y que cada uno haga lo que quiera”, expresó.
Fratti afirmó que los estados y la política existen “para darnos un marco de referencia” y para detallar “cómo tenemos que trabajar”. Sostuvo que está de acuerdo con la posibilidad de revisar los planes de uso del suelo, pero no con que “no existan”. “Como era antes, no. Con esto mejoramos bastante”, sentenció.