La subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE), Valeria Csukasi, se refirió este miércoles en Panorama informativo de la diaria Radio a las movilizaciones de transportistas autoconvocados que tuvieron lugar en distintos puntos del país en los últimos días para oponerse a la guía electrónica de carga que impulsa el gobierno y expresar su disconformidad ante la suba del precio de los combustibles. Aunque sin referirse al contenido que debería tener dicha guía –por ser una competencia del Ministerio de Transporte–, la vicecanciller señaló que la trazabilidad de la mercadería es “un tema que durante las negociaciones dentro del capítulo de facilitación del comercio [del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea] ha surgido muchas veces”.
“Ahora tenés compromisos asumidos de garantizar trazabilidad y garantizar que la mercadería no sea alterada”, dijo Csukasi, y aseguró que el historial de Uruguay en Europa es “el de un país que es prolijo”, y las irregularidades “afectan mucho la credibilidad”, por lo que, a partir de ahora, con múltiples acuerdos internacionales sobre la mesa, el país deberá ser “muchísimo más prolijo de lo que ya es”.
Csukasi consideró que en materia de logística el país necesitará “conversar temas que hoy por hoy los vemos muy desde lo nacional y desde lo doméstico, pero que van a empezar a tener un impacto muy serio sobre la propia inserción del país”, en función de que “poder certificar la trazabilidad de la carga es parte de los compromisos”. “La trazabilidad entera del producto es fundamental, mucho más en el contexto de una Unión Europea, que está instalando debates relativos a este concepto del certificado libre de deforestación, que es pura y dura trazabilidad”, puso a modo de ejemplo.
“Cuantos más acuerdos negociemos, cuanto más generemos oportunidades para el sector productivo, más controles vamos a tener que tener, y eso es así en el mundo integrado. Si uno se quiere integrar al mundo, si uno quiere proveer insumos, si uno quiere proveer alimentos, la seguridad y la trazabilidad de lo que está proveyendo es esencial para que esos mercados elijan a Uruguay”, concretó la jerarca.
Alcance e impacto del acuerdo con la EFTA
El acuerdo entre el Mercosur y la EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) obtuvo el aval unánime del Senado este martes, y está previsto que este miércoles sea ratificado de forma definitiva por la Cámara de Diputados. Al respecto, la vicecanciller valoró que la negociación fue rápida, ya que la primera ronda de negociación fue en 2017.
Con la puesta en marcha de este acuerdo “tenés todo el continente europeo con preferencias para poder vender”, puntualizó, en referencia a que estos países no integran el bloque de la UE. Por otro lado, destacó que los países de la EFTA poseen un “enorme poder adquisitivo” y compran bienes “de altísima calidad”, lo que compensa el hecho de que no van a comprar grandes cantidades en términos de volumen. “Un mercado como el noruego, que compra el 80% de su carne importada de origen en Uruguay previo al acuerdo, para las empresas que ya le están vendiendo significa automáticamente dejar de pagar aranceles o poder ingresar mejor”, ejemplificó.
Csukasi señaló que Uruguay “nuevamente cumple y es el primer país” del Mercosur en ratificarlo, y que de esta forma el sector privado recibe “una opción más” para hacer negocios. Agregó que se trata de países que por el tipo de consumo que tienen “pueden ser interesantes para mipymes uruguayas, que capaz les asusta llegar a mercados de mucha más demanda”.
A partir de la promulgación presidencial, junto con la publicación en el Diario Oficial, el acuerdo entra en vigor “el primer día del tercer mes”, lo que podría ser en setiembre, indicó. Hasta ahora, está aprobado por Islandia y Noruega, mientras que “Suiza está esperando aprobarlo el año próximo”, sostuvo.
Respecto de los productos que podrían arribar al país con preferencias, reparó en los asociados a la pesca, como el salmón noruego. También aseguró que puede existir interés en instalar empresas en Uruguay para “proveer o brindar servicios” a toda la región, ya que son países “que miran mucho América Latina pensando en la potencialidad de la inversión”.
La jerarca explicó que prevén realizar estudios de impacto sectorial como se hicieron para el acuerdo Mercosur-UE y adelantó que el tema “más sensible” en la negociación hasta ahora “es el de las indicaciones geográficas para los quesos”. Si bien este acuerdo es más flexible, señaló Csukasi, las autoridades están dando “la pelea” para que se pueda seguir utilizando el nombre del queso Sbrinz, que exporta Conaprole.
Una vez que este acuerdo entre en vigor, hay “un número muy pequeño de productos que van al [arancel] cero automáticamente”, y van a pasar “hasta 15 años para que el resto vea una eliminación real del arancel”. A su vez, los países de la EFTA dieron ofertas diferentes y el país recibirá un tratamiento diferencial respecto a cada uno, explicó.
Csukasi destacó que es la primera vez que Islandia dio “preferencias para carne bovina” con un 50% de preferencia sobre el arancel que aplican, y Suiza otorgó “una cuota de carne bovina más una preferencia arancelaria dentro de una cuota que ya tienen a nivel de la Organización Mundial del Comercio”. En ese sentido, señaló que esto “va a abrir otro nuevo debate a la interna del Mercosur sobre qué hacemos con esas cuotas, que, además, son mucho más pequeñas”, acotó.
