El Instituto Nacional de Colonización (INC) lanzó el lunes un llamado para la instalación de seis tambos en la estancia María Dolores, adquirida el año pasado por un total de 32,5 millones de dólares. El organismo fijó el 14 de agosto para el cierre de la recepción de interesados y comunicó los requisitos necesarios para poder competir por el acceso al arrendamiento de las fracciones del campo de 4.400 hectáreas, como, por ejemplo, disponer de al menos 60 vacas en ordeñe o su equivalente.
Este último aspecto, sumado al hecho de que el llamado sea para solamente seis tambos, provocó críticas por parte de la oposición. En diálogo con la diaria, el senador nacionalista Sebastián da Silva calificó el reciente anuncio del INC como “la continuación de una farsa”. En primer lugar, Da Silva recordó que, en un principio, el gobierno había informado que se instalarían 16 tambos en los predios de María Dolores.
Por su parte, el diputado colorado Carlos Rydström valoró que se haya definido la instalación de seis tambos, porque esto supone que “el directorio de Colonización escuchó a los técnicos del instituto, que es lo que no hizo a la hora de comprar”. En diálogo con la diaria, Rydström sostuvo que “es de sentido común” pensar que “lo que cabe” en el terreno que “no está bajo pivotes de riego y que tampoco se encuentra en área anegable” son solamente seis tambos.
“Nuestra crítica fue que se vendiera tanto humo como se vendió originalmente, cuando se hablaba de 33 millones de litros de leche, y cuando se hablaba de que esta compra se pagaba en 11 o 12 años”, remarcó el diputado colorado. “Eran números irreales y agronómicamente imposibles; ahora se trabaja con lógica y con sentido común”, agregó.
El capital necesario
Da Silva apuntó que el capital que se exige para participar del llamado -60 vacas de ordeñe- implica tener entre 120.000 y 140.000 dólares. En ese sentido, dijo que es de esperar la llegada de productores lecheros que ya trabajan en un “tambo arrendado”; en ese caso, la diferencia sería que pasarían a ser colonos, lo que “no mueve la aguja” de la actividad lechera nacional.
“Eso sorprende a quienes no conocían los llamados de Colonización, o quizá a parte de los que se tomaron la compra de la estancia con el idealismo fantasioso que planteaban de ‘tierra para el que la trabaja’”, afirmó Rydström.
“No puede haber aspirante a colono o empleado rural que hoy tenga los 120.000 o 140.000 dólares necesarios como para aspirar a ser colono de María Dolores, salvo aquellos que hayan sacado el 5 de Oro”, subrayó Da Silva.
El senador nacionalista sostuvo que, más allá de aquellos que ya tienen un tambo en calidad de arrendatarios, serán los “hijos de algún tambero grande, a los que les cedan 60 vacas”, quienes podrán presentarse al llamado del INC.
Rydström coincidió en que un llamado con estas características “típicamente puede beneficiar a gente que más o menos esté dentro del rubro”, ya sea un “tambero arrendatario”, un “hijo de un productor” o alguien que accede a una sucesión de bienes con determinadas características.
La evaluación general del proceso
Según Da Silva, lo que da cuenta del “delirio” que implicó la compra de María Dolores es la “tarjeta naranja” que se le mostró al INC a través de la Rendición de Cuentas, que incluye una reducción de diez millones de dólares del presupuesto del organismo.
Rydström, por su parte, valoró que por lo menos se ve “mucho más de realidad y mucho menos de los sueños que nos estaban vendiendo” en los últimos meses. Asimismo, consideró que, una vez consumada la compra, “está perfecto que el instituto deje de tener esa estancia abandonada y vaya asignando a los futuros colonos las fracciones que se hayan determinado”.
Sobre las hectáreas del terreno que se dedican a la producción de forraje, Da Silva sostuvo que, más allá de la “admiración” hacia las gremiales lecheras, “la sociedad uruguaya no le puede regalar el usufructo de 1.000 y pico de hectáreas”. Remarcó que las mismas “no han pagado un peso” del arrendamiento de los campos para la producción forrajera. “Nos peleamos en el Parlamento por tres pesos, y mientras tanto allá están jugando a ser ricos cuando somos un país pobre”, concluyó.
