La Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep) recibió en las últimas horas una denuncia anónima contra el exsenador del Partido Nacional (PN) Jorge Gandini, actual director por la oposición de la Administración Nacional de Puertos, a partir de las repercusiones políticas de la operación Trazador. Fuentes de la Jutep señalaron a la diaria que ya se asignó a una persona para que investigue la denuncia.
En la tarde-noche del domingo, prácticamente diez días después de que trascendiera el vínculo político entre Pablo Leiva, condenado por lavado de activos en el marco del operativo policial, y el edil nacionalista Gonzalo Gómez, el PN se pronunció finalmente al respecto. Luego de reunirse con Gómez, la Comisión de Asuntos Políticos del PN afirmó que el hecho de que “una persona condenada por narcotráfico haya accedido a un cargo de confianza política es de enorme gravedad”.
Pablo Leiva figuraba como asesor de Gómez en la Junta Departamental de Montevideo, al igual que su hijo Lucio, quien también fue detenido, pero posteriormente liberado. El PN informó que Gómez desvinculó a Lucio Leiva como asesor y también solicitó licencia en el directorio del partido, que integra en representación de la juventud nacionalista. A su vez, Lucio Leiva renunció a su cargo de vicepresidente de la Comisión Departamental de Jóvenes de Montevideo del PN. Gómez, a su vez, comparecerá ante la Comisión de Ética del partido. La Jutep ya había recibido una denuncia anónima contra Gómez.
En la declaración de la Comisión de Asuntos Políticos del PN no hay ninguna mención a Gandini, líder del sector Por la Patria, al que pertenece Gómez. La vinculación de Gandini surgió a partir de mensajes encontrados en el celular incautado de Pablo Leiva.
En concreto, la Policía está investigando el eventual uso en el esquema de lavado de una sucursal de cobranza que está a nombre de la esposa de Gandini, Laura Scalabrino Muga. La semana pasada, en una conferencia de prensa, Gandini rechazó cualquier actividad ilícita y se puso a disposición de la Fiscalía. “No tenemos nada que ocultar”, aseguró Gandini, si bien reconoció que Pablo Leiva concurría al local de pagos de su esposa con billetes de baja denominación, “de 100 y 200 pesos”. También comentó que las empleadas de la sucursal se comunicaban con Leiva para pedirle “dinero cuando se quedaban sin cambio”.
