Ser católico y de izquierda no es vivir en contradicción, sino rechazar los extremos que olvidan al otro. El fanatismo –sea devoto o militante– rara vez es beneficioso para la sociedad.
Los atrasos en las partidas generan deudas del Estado con las organizaciones y de estas con sus equipos, lo que profundiza la precarización laboral en la primera línea de atención social.
El problema no es crecer, es crecer sin apropiarse del crecimiento y sin asumir sus costos reales. Todo debate serio sobre desarrollo empieza por una pregunta simple: ¿qué estamos midiendo cuando decimos que a Uruguay le va bien?
La utilización de la Ley de Faltas como herramienta para abordar una problemática social compleja corre el eje del debate: transforma un problema estructural en una supuesta “falta” individual.
Mientras la élite se jacta de consumir solo en comercios establecidos, pagando sobreprecios que son un insulto al bolsillo popular, la mayoría de nuestros niños crece en hogares que no llegan a cubrir una canasta básica digna.
Detrás de la reglamentación de una prueba para acreditar el bachillerato se juega algo más que una discusión técnica: lo que está en cuestión es si la educación pública se concibe como un derecho a garantizar colectivamente o como un resultado individual a certificar.
La ciudad está dividida entre los que habitan bajo techo, tienen baño, tienen un auto o una bici o una moto, y, por otro lado, los que solo tienen una mochila y todo lo demás que poseían alguien resolvió que es basura.
Lo que está en juego va más allá de la economía. En Ucrania se defienden principios básicos que protegen a todos los Estados: la soberanía, la integridad territorial y la prohibición del uso de la fuerza para cambiar las fronteras.