El 30 de abril de 2005 se llevó a cabo en Salto el primer congreso de la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (Unatra). Este congreso fundacional marcó un hito en la sindicalización rural en Uruguay al reunir a casi 1.000 trabajadores de todo el país nucleados en una docena de gremios, además de delegados del PIT-CNT, del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteleros, Restaurantes, Tabaco y Afines y varios legisladores.
Su objetivo fue organizar y unir a los trabajadores rurales –un sector históricamente disperso y desatendido– en busca de mejorar sus condiciones laborales y el reconocimiento de sus derechos, con miras a participar, por primera vez en la historia, en la instancia de negociación colectiva que se desarrollaría a partir de la reinstauración de los Consejos de Salarios.
Esta fecha fue adoptada para conmemorar el Día del Trabajador Rural en Uruguay, establecido por la Ley 19.000, promulgada en noviembre de 2012. Desde ese entonces, cada año la jornada es considerada un “feriado no laborable pago para los trabajadores que desempeñan esa actividad”.
Este año el acto central en el sur del país se llevó a cabo en la chacra Los Pilares, en la localidad de Santa Rosa, Canelones, a las 19:00, y fue organizado por varios sindicatos rurales de la región sur, del litoral norte y del centro del país. Es así que se dieron cita asalariados rurales de tambos, hortifruticultura y citricultura, y representantes de grupos de mujeres rurales no asalariadas. La celebración fue acompañada por autoridades del gobierno nacional y del departamental y municipal, parlamentarios de ambas cámaras y referentes de organizaciones de la producción familiar.
La ceremonia fue abierta por un muy breve acto protocolar en el que hicieron uso de la palabra María Flores, dirigente del Sindicato Único de Trabajadores de Tambos y Afines y de la Unatra; Alfredo Fratti, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca; Mónica Xavier, directora del Instituto Nacional de las Mujeres; Matías Carámbula, subsecretario del MGAP; Marcela Barrios, directora nacional de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social; y Gustavo González, director de la Agencia de Desarrollo Rural de la Intendencia de Canelones.
La tónica del acto fue el encuentro y el intercambio entre pares, y el diálogo distendido entre los diferentes grupos de trabajadores rurales con las autoridades presentes, en un clima festivo. Es así que durante el acto también hubo espacio para actividades culturales en las que se sucedieron las actuaciones de grupos musicales y de danza. En un intermedio entre los espectáculos, la Intendencia de Canelones entregó una plaqueta conmemorativa a la Unatra, destacando el trabajo conjunto realizado durante los últimos años.
En la charla mantenida por la diaria con Lourdes Parada, la representante de los trabajadores de arándanos de Salto, alentó a los asalariados rurales a “seguir unidos todo lo más que se pueda, porque el campo es lo que le da vida al país”. Son variadas las dificultades que afrontan los trabajadores de este rubro, informó Parada, y destacó que la disminución del área de este cultivo es uno de los principales, porque “cuando la zafra era importante se llegaba a tener 3.000 puestos de trabajo. En este momento se da en zafra, en un pico de cosecha de arándanos, tenemos unos 1.000”.
La reducción de la zafra es otro de los factores que inciden negativamente en la generación de empleo, “como que el campo está quedando chiquito”, y aunque estos trabajadores también se ocupen en la zafra de otros rubros, por ejemplo, la de los citrus, muchas veces tienen que viajar al sur para tener una continuidad de trabajo”. El desafío de este colectivo es que “la gente pueda tener un ingreso continuo durante el año”. Esta circunstancia, además, complejiza el proceso de organización del sindicato. “Es complicado que [los zafrales] estén sindicalizados, tratamos de miles de maneras de que entiendan que si estamos juntos es mejor porque podemos luchar por precios, por un montón de cosas, pero es complicado”.
En cuanto a los logros conquistados, Parada afirmó que la situación es diferente para los zafrales y los permanentes. “Para el trabajador que mantiene el campo durante todo el año, por suerte, tenemos buena vinculación con los empresarios y hemos logrado el presentismo, la vestimenta, el calzado, los elementos de seguridad para la gente de riego que utiliza agroquímicos; lugares donde la gente haga su descanso que tenga todas las condiciones, es decir que si es invierno estén abrigados; que tengan un lugar donde calentar la comida y tengan en verano una heladera, y agua potable. Pero en cuanto a los zafrales, como es un servicio tercerizado, es complicado negociar con los contratistas. Estamos un poco estancados, pero estamos en la lucha, hay que seguir para adelante”.
Por su parte, Graciela Sena, integrante de la Unión de Trabajadores y Citrícolas Rurales, colectivo que nuclea a los trabajadores del campo de este rubro de “Río Negro, Paysandú, Artigas, y de partes del sur del país”, afirmó que la celebración del Día del Trabajador Rural “es todo un logro, toda una conquista. Es mostrarnos que tanto esfuerzo y tanta lucha dio sus frutos, que a pesar de que falta –nos falta todavía mucho camino por recorrer y conquistar sobre los derechos de los trabajadores y más de los trabajadores rurales–, el puntapié inicial se dio. Se dio y logramos tener nuestro día. Logramos mostrar nuestras conquistas y poder acercar al trabajador rural un poco más de conocimientos, y a su vez conocerlos a ellos y conocer cada situación, cada inquietud, cada realidad en el área rural. En los distintos sectores las realidades son muy distintas”.
Pero más allá de las diferencias existentes en cada sistema productivo, las que más le preocupan a Sena son las de género. “Hay diferencia en las condiciones de trabajo y salario [entre hombres y mujeres].En el área rural sucede mucho que hay igual trabajo, distinta remuneración. El hombre percibe un salario y la mujer percibe otro distinto, inferior, obviamente. Eso todavía lamentablemente se está dando. Lo mismo que las condiciones de poder ascender de categoría en el trabajo… es completamente distinto. Las posibilidades que tiene una mujer son distintas de las que tiene un hombre, por más que las capacidades sean iguales o superiores”.
La violencia de género en el ámbito rural también es un tema de preocupación. “El año pasado en los talleres [que organizó el MGAP] se tocó muchísimo este tema, entonces, y es complicado, es complicado. Hay muchas cosas que no sabíamos, ni siquiera nosotras que andamos más en la vuelta. Hemos aprendido mucho de los procedimientos, qué es lo que se debe hacer, qué es violencia de género, los distintos tipos de violencia. Y acercarles eso a los y las trabajadoras rurales fue muy importante”.
Al preguntarle cómo se logra transformar esas realidades, Sena dijo que “lleva su trabajo. Es complicado dar vuelta esa tortilla. Lamentablemente estamos metidos en una sociedad demasiado machista. Parece que el hombre es más capaz de hacer cosas que la mujer. Y en eso hay una equivocación muy grande: las mujeres somos muy capaces para desarrollar un montón de tareas. Entonces es trabajo nuestro mostrarles que nosotras sí podemos, que nosotras estamos capacitadas para eso”.
La dirigente sindical quiso dejar como mensaje que “si miramos para atrás, lo que se ha conquistado es muchísimo. La unión es importantísima. Si no cinchamos la piola todos para el mismo lado, se complica mucho más. Este no es un camino sencillo, pero pasito a pasito las cosas se logran”.
“Colonización ya lleva 10.000 hectáreas compradas”
En dialogo con la diaria, Fratti señaló que “tenemos que estar en este tipo de actividades”, porque “las mujeres y los hombres del medio rural son los que hacen el día a día de nuestro país, de toda la producción nacional”. “Nuestra presencia es para remarcar y felicitar que existe este día, porque así nos concientizamos todos de que hay un hombre o una mujer que estuvo haciendo cosas, para que nosotros tengamos lo que tenemos una vez que nos sentamos en la mesa”, añadió.
El ministro expresó que hay que “ayudar y luchar por todos los medios, para que la gente que está en nuestro campo y que se quiera quedar pueda hacerlo. Hoy, lamentablemente, muchas veces no lo pueden hacer por un problema de escala. Y después tenemos esos cinturones de pobreza, primero en las ciudades del interior y después en la capital de la república”. “Hay que tratar de que los que están, los productores chicos, que de repente son expulsados del medio rural por el tamaño, o los trabajadores, por no encontrar un trabajo adecuado que les permita mantener a sus familias, tengan la posibilidad de quedarse en el lugar de origen y en lo que conocen. Ahí se está haciendo contra viento y marea. El Instituto Nacional de Colonización ha comprado campo, no solo la muy famosa estancia María Dolores, sino que ya lleva más de 10.000 hectáreas compradas y atiende esa realidad”, concluyó Fratti.
Recordar el papel de muchos
Por su parte, Carámbula sostuvo que “acompañar a las asalariadas y los asalariados rurales de nuestro país en su día es también asumir responsabilidades. Es un día para comprometernos en seguir avanzando en el reconocimiento de los derechos de este sector tan importante, que aporta mucho a la riqueza nacional”.
El subsecretario señaló que también es un día “para recordar el papel de muchos trabajadores y trabajadoras en la organización, a Raúl Sendic, que capaz que es el más conocido, pero también estaban ahí los Banderas, los Santana, el Cholo González, Orosmín Leguizmón. Es reconocer la historia de los trabajadores del arroz. Siempre pienso en María Julia Alcoba, obrera textil cuyo compromiso fue ayudar a la organización de los trabajadores del arroz en contextos muy difíciles”. “Para recordar lo que fue la organización de los peones de tambo, con Pedro Aldrovandi, Walter y Hernando Marrero, y varios otros militantes, trabajadores que en la década de 1950 armaron la primera marcha de los peones de tambo que llegó a Montevideo, y terminó con varios de ellos procesados, bastante antes de que se hiciera la primera marcha cañera. Hoy es un día para reconocer también que los logros, las mejoras que se han conseguido son producto de una historia, de un compromiso muy grande de mucha gente. Y para reconocer a las mujeres, como la Chela Fontora con los trabajadores de la caña o Julia Arévalo, María Julia Alcoba y tantos cientos de mujeres que son parte de que hoy se haya avanzado en el reconocimiento de los derechos y del aporte que hacen los trabajadores rurales”, agregó.
Carámbula concluyó señalando que “es un día para celebrar los avances, pero también para recordar que tienen una historia muy profunda en un contexto durísimo. Y mirando hacia adelante, todavía falta equiparar el derecho de los asalariados rurales a los de los asalariados urbanos. Son los desafíos que hay que asumir tanto desde las organizaciones sindicales como desde el Estado”.