La exministra de Seguridad de Argentina durante los gobiernos de Mauricio Macri y Javier Milei y actual senadora Patricia Bullrich visitó recientemente Uruguay convocada por la Fundación Manantiales, para brindar una conferencia sobre narcotráfico, crimen organizado y adicciones en jóvenes que se desarrolló el viernes 24. Previo al evento, Bullrich fue entrevistada por El País, y opinó sobre las políticas de seguridad aplicadas en ambos márgenes del Río de la Plata, y comparó, según su perspectiva, los resultados obtenidos en ambos países.
Al ser consultada sobre cómo combatir las adicciones en jóvenes, como problema “derivado del narcotráfico”, Bullrich afirmó: “En Uruguay se ha legalizado la marihuana, pero tiene un nivel de consumo bajo porque tiene un THC [acrónimo de tetrahidrocannabinol, principal compuesto psicoactivo del cannabis] muy bajo. Hoy en día, la marihuana está al nivel de la cocaína, es decir, es mucho más fuerte de la que está legalizada”, afirmó la senadora y, si bien admitió desconocer el porcentaje de la población que utiliza el sistema legal, opinó que esa diferencia que identifica debe alinearse.
“Si uno legaliza algo que no lo consume prácticamente nadie, es una legalización que no está dando el resultado que debería dar, que es descomprimir el dinero del microtráfico”, dijo y consideró que eso en Uruguay “no se ha logrado”.
Recientemente, el gobierno publicó la segunda evaluación de la Ley 19.172 de regulación del mercado del cannabis, estudio elaborado por el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA) que analiza los impactos de la normativa a 11 años de su aprobación. El informe retoma los datos surgidos de la 8ª Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en la Población General, que estimó en 218.000 la cantidad de personas que consumió cannabis al menos una vez en los 12 meses previos a la consulta. De ese total, el Ircca estableció que 46,7% accede al cannabis mediante el sistema legal, unas 101.681, de las cuales un 73,2% lo adquieren mediante la compra en farmacias.
Por otra parte, el informe presenta los resultados de una medición realizada por el Observatorio Uruguayo de Drogas (OUD), que muestra cómo en los últimos años el mercado ilegal de cannabis ha ido perdiendo peso respecto al acceso mediante el sistema legal. La consulta, realizada a consumidores en los últimos 12 meses, arroja que mientras en 2014 un 58,2% del consumo de esa sustancia provenía del “prensado” ofrecido por el narcotráfico clásico, en 2024 ese producto representó apenas un 6,7% del total.
Asimismo, un 37,4% recurrió a los mecanismos del sistema legal (autocultivo registrado, farmacias o clubes cannábicos), un avance de 10% respecto a la medición de 2018. Además, deben adicionarse las personas que obtuvieron el producto mediante el “mercado gris”, conjunto que representa un 29,7%. Estos últimos son todos aquellos que obtuvieron cannabis a través de personas que sí se encuentran amparadas en alguno de los dispositivos legales o, también, mediante el autocultivo no registrado. Esto redunda en que este grupo no recurra a productos no regulados provistos por el narcotráfico y evita, según afirma el estudio, “la interacción con el mercado criminal”.
Cabe mencionar que, de acuerdo al OUD, el cannabis representa la tercera droga de mayor consumo entre la población uruguaya en general, con 12,3%, solo por detrás del alcohol (71,4%) y el tabaco (27,8%). Muy por detrás quedan otras sustancias ilegales o de consumo restringido como los hipnóticos (6%), los opioides (5,5%), la cocaína (1,6%), el éxtasis (1%) o la pasta base (0,3%).
Incidencia del consumo de cannabis en las adicciones
En conversación con la diaria Verifica el director ejecutivo del Ircca, Martín Rodríguez, destacó el proceso de estabilización en la cantidad de personas que declaran consumir cannabis observado durante el período de implementación de la política pública, ejecutado por “distintos gobiernos de distintas orientaciones ideológicas”. “Lejos de que haya una disparada o un crecimiento exponencial del uso de cannabis, lo que la evidencia muestra es que eso se está estabilizando, y que en algunas poblaciones de mayor riesgo, como pueden ser los adolescentes, el consumo de cannabis viene marcando una tendencia decreciente”, afirmó el técnico.
De acuerdo a los datos del OUD, la cantidad de estudiantes de enseñanza media que afirman haber consumido cannabis en algún momento de su vida se redujo del 25,6% en 2021 a 20,8% en 2024. Una tendencia similar se observa en quienes afirmaron haber consumido alguna vez en los 12 meses previos, que pasó de 19% a 14,8%, y quienes lo hicieron en los 30 días anteriores, que se redujo de 11,2% a 7,4% en igual período. Asimismo, entre quienes manifestaron haber consumido en el último año, el consumo semanal o diario se redujo de 23,6% a 15%.
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En paralelo, Rodríguez señaló que cada vez más personas acceden al cannabis por la vía regulada dentro del mercado legal. “Si tenemos en cuenta que, desde el inicio de la implementación de este sistema, se han generado más de 80 toneladas de cannabis por las distintas vías, que han alejado a las personas del mercado ilegal. Estamos hablando de que hay un volumen de dinero importante, superior a los 160 millones de dólares, que no fue canalizado a las redes de crimen organizado o al comercio ilegal”, explicó.
Por otra parte, Rodríguez señaló que “no hay elementos para sostener” que la regulación del mercado de cannabis “no está gradual y progresivamente contribuyendo a mejorar las condiciones de salud y seguridad de las personas usuarias”. De hecho, los datos del OUD muestran que el porcentaje de usuarios habituales de cannabis que presentan un uso problemático de la sustancia se mantuvo prácticamente invariable, en el entorno del 17%, entre 2014 y 2024.
Competir con el mercado
Por su parte, respecto a la afirmación de Bullrich sobre el “bajo nivel” de THC que presentarían los productos ofrecidos por el sistema legal, y que no alcanzarían a competir con las alternativas ofrecidas por el mercado ilegal, Rodríguez explicó que en la actualidad existen una “diversidad de productos” que van desde concentraciones de “potencia baja o media” a otras con hasta 20% de concentración de THC.
“Eso, comparado con la información que se puede obtener de incautaciones, no permite afirmar que en el mercado regulado no se ofrezcan productos que, desde el punto de vista de la potencia, sean inferiores o no sean competitivos a los productos del mercado ilegal”, explicó el director y recordó que esa restricción no abarca a los cultivadores domésticos y los clubes cannábicos. “Hasta por razones formales, la afirmación es incorrecta”, sentenció Rodríguez.
Por su parte, Daniel Radío, quien fuera secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND) entre 2020 y 2025, afirmó a este medio que está parcialmente “de acuerdo” con el hecho de que los usuarios de cannabis no acceden al producto en su totalidad mediante el mercado regulado y que la situación debería conducir a preguntarse los motivos. “Teníamos un cannabis que no es el que la gente demandaba. Lo que había que hacer era corregir eso, por lo que introdujimos nuevas variedades”, explicó el exjerarca.
En 2023, las farmacias comenzaron a distribuir la variante de cannabis Gamma, con niveles de THC de hasta 15%, y la variante Épsilon, con una concentración de THC de hasta 20%. Esto repercutió en que la cantidad de kilos de marihuana vendida al año por las farmacias casi se duplicara, al pasar de 1.775 kilos en 2022 a 3.207 kilos en 2024. “Creo que eso dio un resultado bárbaro, y logramos que más gente se sumara al sistema de farmacias, que es donde está la mayoría”, opinó Radío.
Sin embargo, Radío cuestionó los dichos de Bullrich que pusieron en duda los efectos positivos de la regularización. “Siempre, cada vez que algún país regula, se pregunta: ‘¿en qué país funcionó la regulación?’ Acá nos pasó cuando regulamos el cannabis. Y éramos los primeros; no iba a haber ningún país que funcionara. Pero esa pregunta no se la hicieron cuando prohibieron. ¿Y en qué país funciona la prohibición? Yo creo que la respuesta es obvia, que no funciona”, sentenció Radío, y agregó: “por culpa de que otros países lo tienen prohibido, es que sigue habiendo un comercio internacional”.
“Yo creo que la gente consume en Argentina, Brasil, Chile y en todos lados. El problema no es ese, es cómo la adquiere y cuál. Si nosotros alimentamos la mafia, la mafia va a existir en cualquier caso, pero lo que nosotros a través de la prohibición estamos regalando es un mecanismo inmejorable de financiamiento”, opinó el extitular de la JND.
Cannabis ilegal y narcotráfico
En lo que respecta al peso del cannabis en el mercado ilegal, el sociólogo y especialista en crimen organizado Gabriel Tenenbaum afirmó que “el cannabis nunca ha sido el gran negocio en todo esto” y señaló que en el caso uruguayo la droga que genera mayores ingresos al narcotráfico es la cocaína. “Los derivados de la hoja de coca son los grandes negocios de nuestras unidades económicas domésticas dedicadas al mercado de las drogas ilegalizadas, como la pasta base y la cocaína, y eso no se tocó”, explicó el sociólogo a la diaria Verifica y señaló una “falsa inferencia” en la opinión de la senadora argentina y que no puede suponerse que la regulación va a “minimizar el negocio de grupos económicos que no se dedican a la venta de cannabis, o que su venta no es realmente lo que los hace florecer”.
En línea similar, Radío afirmó que “el narcotráfico no es la marihuana”, sino que abarca a un sinfín de sustancias, por lo que el cannabis “no es su principal fuente de ingresos”. “Todos los días nosotros tenemos noticias de un herido o de un detenido en una boca de venta clandestina. Nunca tenemos esa noticia en una farmacia. Eso es un avance en términos civilizatorios, que la gente que consume no tenga que ir a una boca en donde se expone a situaciones de riesgo y de violencia”, opinó.
En lo que respecta a la política de seguridad defendida por Bullrich en su pasaje por Montevideo, Tenembaum explicó que, a diferencia de lo que sucede en Uruguay, en Argentina las fuerzas de seguridad pública “gestionan el territorio” en “connivencia” con los grupos de crimen organizado. “Es una pacificación que se da en base a acuerdos tácitos o algunos explícitos, con cierta gestión territorial del mercado”, afirmó el sociólogo, quien detalló que este mecanismo se implementa desde finales de los años 80. Esto permitió que los niveles de delitos vinculados al narcotráfico, como los homicidios y las extorsiones, sean “más bajos” que los de Montevideo.
“No es porque no existan en el Gran Buenos Aires o en Rosario mercados ilícitos de drogas pujantes. Los hay, más que en Uruguay, y con más problemas en los trasiegos en relación a la hidrovía del Paraná y la cocaína, sobre todo boliviana, que va hacia Argentina. Son mercados mucho más pujantes que el nuestro, solo que están más pacificados”, explicó Tenembaum.