El 27 de marzo el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, junto con la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, anunciaron en una conferencia de prensa el incremento de 7% en el precio de los combustibles a partir de este 1° de abril, porcentaje establecido como tope mensual en el Decreto 130/025. De acuerdo con lo informado por el gobierno, de seguirse a rajatabla los lineamientos establecidos por el sistema de Precios de Paridad de Importación (PPI), vigente desde julio de 2021, los incrementos hubieran sido de 13% para las naftas y de 44% para el gasoil en los precios de venta al público.

Asimismo, desde Presidencia recordaron que la suba es menor a los aumentos de combustibles que atraviesan otros países de la región: en Argentina fue de entre 20% y 25%, Paraguay entre 18% y 28%, Perú un 40% y Chile entre 30% y 40%. En este último caso, el alza de precios decretada por el presidente José Antonio Kast implicó que ese país abandonara el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, regla vigente desde 2014 y que permitía un tope de aumento de 2,4% cada tres semanas, lo que motivó protestas ciudadanas en las calles de Santiago. Sin embargo, esta brecha con los vecinos de la región no impidió que Uruguay siga ubicándose primero en el ranking de precios de combustibles en dólares.

A esta narrativa se plegó la militancia oficialista en redes, desde donde se amplificaron las cifras utilizadas por el gobierno para matizar el anuncio. “Con el Frente Amplio solo un 7%. Además, se implementan medidas de apoyo al sector productivo y se decidió que esto no tenga impacto en el precio del boleto. Si gobernara el Partido Nacional el aumento sería el doble”, publicaron las redes oficiales del Movimiento de Participación Popular, mensaje que fue replicado por buena parte de los legisladores de ese sector.

El informe divulgado el 26 de marzo por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) señala que los aumentos del precio de paridad en la explanta, con impuestos, fueron de 14,4% para la nafta Súper, mientras que el gasoil 50S fue de 53%. Entre las causas esgrimidas en el informe, se mencionan “importantes incrementos en los precios FOB (precio de la mercadería puesta a bordo), fletes y seguros”, además de un “incremento sostenido en el tipo de cambio”. Asimismo, el texto señala que la situación deriva de un “contexto geopolítico que afecta directamente al mercado internacional de los combustibles”.

Durante el último trimestre, los precios internacionales del petróleo atravesaron aumentos inéditos producto del conflicto entre Estados Unidos e Irán. A modo de ejemplo, el petróleo Brent pasó del entorno de 60 dólares por barril a mediados de diciembre de 2025 al máximo de 108,9 dólares, alcanzado este 30 de marzo, lo que significó un incremento de 81% en solo 100 días, el más importante desde 1990. Por otra parte, el precio del petróleo OPEP pasó de 60 dólares por barril a 122 dólares en igual período, lo que equivale a un incremento de 103%.

Según el último informe de la Agencia Internacional de Energía, la actual guerra en Medio Oriente está generando “la mayor interrupción de suministro en la historia del mercado mundial del petróleo”, lo que motivó que la organización definiera por unanimidad de los 32 países miembros la liberación de 400.000 millones de barriles de petróleo.

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