Un posteo difundido en la red social X afirma que Uruguay “entró en recesión” durante el segundo trimestre de 2026 y que una prueba de eso sería la próxima visita de la directora gerencial del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. Sin embargo, esa conclusión no puede sostenerse con la información disponible hasta el momento.
La principal razón es que el Banco Central del Uruguay (BCU) todavía no publicó las Cuentas Nacionales correspondientes al segundo trimestre de 2026, que constituyen la fuente oficial para medir la evolución trimestral del Producto Interno Bruto (PIB). Sin ese dato, no existe evidencia que permita afirmar que la economía cayó durante ese período.
Además, el último registro oficial disponible apunta en sentido contrario. Según el informe de Cuentas Nacionales correspondiente al primer trimestre de 2026 publicado por el BCU, el PIB creció 0,8% en términos desestacionalizados respecto al cuarto trimestre de 2025 y 0,9% en comparación con igual trimestre del año anterior. El crecimiento estuvo impulsado por el consumo de los hogares y del gobierno, mientras que desde la producción sobresalieron el transporte, la información y comunicaciones, el comercio y los servicios financieros. El agro y la construcción, en cambio, incidieron negativamente.
¿Qué significa que una economía entre en recesión?
Aunque no existe una definición única, en la práctica los economistas suelen utilizar el concepto de recesión técnica para describir una situación en la que el PIB desestacionalizado cae durante dos trimestres consecutivos. Con esta situación se especuló luego de pasado el cuarto trimestre de 2025, pero finalmente se supo que el crecimiento en ese período fue de un magro 0,1%, lo que evitó la recesión técnica, y el balance al cierre de año arrojó un crecimiento de 1,8% interanual.
En Uruguay, ese diagnóstico solo puede realizarse a partir de las Cuentas Nacionales elaboradas por el BCU. Como el primer trimestre mostró crecimiento y el dato correspondiente al segundo trimestre todavía no fue divulgado, no existe base estadística para afirmar que el país haya ingresado en una recesión. Ante la consulta de la diaria Verifica, el economista del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) Ramiro Correa, señaló que esa situación “no lo ve probable”. y si bien recordó que el indicador de actividad tuvo una caída, no implicaría una fase de contracción. “Yo no estoy viendo una recesión. Sí estamos viendo una economía que está creciendo poco, en el entorno del 1%, explicó el investigador del CED.
Mientras se conocen las Cuentas Nacionales, el principal indicador de seguimiento mensual de la economía es el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE). Al respecto, la economista del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), Silvia Rodríguez, explicó que el indicador relevante no es únicamente la variación mensual del IMAE, sino especialmente su componente tendencia-ciclo, que elimina los efectos estacionales y las perturbaciones transitorias para captar el comportamiento subyacente de la actividad económica.
Según Rodríguez, ese componente permanece en terreno favorable. “El último dato sigue siendo positivo, alrededor de 0,2%. Eso significa que el crecimiento subyacente de la economía continúa siendo positivo. Muy bajo, pero positivo”, señaló. La economista agregó que esa trayectoria se observa desde octubre de 2025 y constituye una señal consistente con una economía que avanza lentamente, pero no con una economía en contracción.
Este diagnóstico también fue señalado en un informe elaborado por la propia investigadora en abril de este año. Allí sostiene que luego de la desaceleración observada durante el segundo semestre de 2025 la economía comenzó una leve recuperación, aunque todavía con tasas reducidas. El documento proyecta un crecimiento de 1,2% para 2026 y cercano al 3% para 2027, con una mejora gradual a medida que avance el año.
Rodríguez explicó además que “lo que hoy discuten los economistas no es si Uruguay crecerá o no en 2026, sino cuánto crecerá”. En ese sentido, calificó como “un disparate” y “una noticia falsa” afirmar que el país ya entró en recesión.
Crecimiento proyectado por el BCU
El escenario presentado por el propio BCU tampoco coincide con la afirmación difundida en redes sociales. En el Informe de Política Monetaria (IPOM) correspondiente al segundo trimestre, el organismo sostiene que la economía uruguaya “retomó dinamismo al comienzo de 2026” luego de la desaceleración registrada durante el segundo semestre del año anterior, y señala que la economía mantiene un crecimiento tendencial cercano al 2% y estima una brecha de producto levemente negativa.
El informe atribuye ese desempeño principalmente al consumo privado, favorecido por la evolución positiva del empleo y de los salarios reales. Si bien reconoce que la inversión continúa relativamente rezagada y que la brecha de producto permanece levemente negativa, el BCU concluye que la economía continúa expandiéndose y mantiene prácticamente sin cambios sus proyecciones de crecimiento para los próximos trimestres.
Asimismo, señala que el crecimiento del primer trimestre estuvo impulsado por el consumo privado, mientras que la inversión mostró una caída asociada principalmente a la menor ejecución de obras de infraestructura y a menores importaciones de maquinaria para la industria forestal. Además, afirma que los indicadores parciales correspondientes al segundo trimestre muestran señales de mejora tanto en las ventas de camiones como en las importaciones de bienes de capital, elementos que suelen anticipar una recuperación de la inversión.
Otros indicadores tampoco son compatibles con una recesión
Rodríguez sostuvo que la evaluación de la coyuntura no debe realizarse únicamente a partir del PIB. La economista mencionó que indicadores como la evolución del mercado laboral, la tasa de desempleo elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y la cantidad de trabajadores cotizantes al Banco de Previsión Social tampoco muestran señales compatibles con una economía en recesión.
A eso se suma la evolución del consumo. Una nota publicada por El País informó que el consumo de los hogares creció 6% en junio, aunque moderó el ritmo de expansión respecto de los primeros meses del año. Si bien el dato muestra una desaceleración, continúa reflejando una demanda interna en crecimiento, impulsada por el aumento del salario real, el empleo y el crédito al consumo.
En esa línea, el BCU identifica al consumo privado como el principal motor del crecimiento durante el primer semestre de 2026 y señala que los indicadores adelantados, como las ventas de automóviles y la recaudación del IVA, sugieren que esa tendencia continuó durante el segundo trimestre.
Las proyecciones de los analistas privados tampoco respaldan la hipótesis de una recesión. El Observatorio de Coyuntura Económica de la Universidad Católica recordó en su último Monitor de Coyuntura que las expectativas relevadas por el propio BCU ubican el crecimiento esperado del PIB en 1,35% para 2026 y 1,7% para 2027, cifras inferiores a las previstas originalmente por el gobierno, pero igualmente positivas.
Por otra parte, BBVA Research en su informe de Situación Uruguay, publicado en junio, coincide con ese diagnóstico y sostiene que el país mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos, inflación controlada y acceso favorable al financiamiento internacional. Aunque advierte que el crecimiento será moderado y que el principal desafío es aumentar la inversión para elevar la productividad, proyecta una expansión del PIB de 1,3% en 2026 y 1,8% en 2027. También señala que los indicadores recientes muestran mejoras en la industria, las exportaciones y la demanda interna, lo que reduce el riesgo de una desaceleración más pronunciada.
