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la diaria Conflictos laborales
Trabajadores de FNC en la Torre Ejecutiva, el 1° de julio. · Foto: Alessandro Maradei

Trabajadores de FNC en la Torre Ejecutiva, el 1° de julio.

Foto: Alessandro Maradei

Dirigente de FOEB sobre la situación de FNC: “Termina siendo una resolución política: si queremos una industria nacional o no”

Bruno Pastorino dijo que el 16 de julio habrá “por lo menos una resolución de qué es lo que pretende hacer la empresa”, pero evalúa que, a diferencia de años anteriores, “está tomando resoluciones tajantes” en lugar de “emparchar”

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El jueves 25 de junio, Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) envió al seguro de paro a todos los trabajadores en su planta de Minas en el marco de un proceso de evaluación de los negocios a nivel nacional. Una semana después, tras una instancia tripartita entre el Sindicato de Pilsen –que integra la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB)–, la empresa y negociadores del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), todavía no hubo avances entre las partes.

En ese marco, el dirigente sindical Bruno Pastorino dijo a La mañana de la diaria que, tras la primera medida que tomó la empresa y que afectó a 59 trabajadores de Lavalleja, quedó claro que “evaluar la producción en Minas es uno de los puntos que van a estar en análisis en este mes de julio”. Sin embargo, también se prevé analizar “la industria nacional en sí”, lo que pone “en juego” su producción en ese departamento y en la capital.

En la fábrica de Montevideo trabajan 220 personas, aseguró. Si se suman los depósitos –donde desarrollan tareas unas “50 personas más”– y los funcionarios de Minas, el saldo final arroja que “aproximadamente 300 o 350 personas que se ven afectadas únicamente por la producción de cerveza”. “Una de las hipótesis que ponía arriba de la mesa era la posibilidad de transformarse en una megaimportadora y dejar de producir en Uruguay”, apuntó.

Según Pastorino, la posibilidad fue trasladada por los representantes empresariales en el último ámbito tripartito y están “evaluando realmente dejar de producir en Uruguay”. “El MTSS preguntó cuál era la salida a esto y la empresa –los representantes regionales, porque ni siquiera fueron los locales– dijo que lo que está en análisis es la viabilidad de la industria en Uruguay. Ellos analizan que hoy en día no es rentable para el negocio: por más que las ganancias están, no obtienen las ganancias que ellos pretenden”, sostuvo.

A su vez, otro factor es que la diferencia con la producción en países como Argentina y Brasil “es grande”. Se suma un planteo vinculado a la situación impositiva, que viene presente en las instancias bipartitas desde “hace tiempo” y se asocia principalmente al impuesto específico interno (Imesi). Dijo que, hoy por hoy, FNC no tiene “ninguna devolución” y se quejan de que “el ficto del Imesi que fija el Poder Ejecutivo está por encima de lo que deberían tributar”.

Por esos motivos, entienden que la decisión “industria sí, industria no” también debe resolverse en el ámbito del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y en el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), ya que “también alegan que el costo energético que tienen en Uruguay es muy elevado”.

El futuro de la negociación: el 16 de julio habrá “por lo menos una resolución”

De cara al futuro, “jugaron un rol preponderante las negociadoras del ministerio para tener una respuesta cuanto antes”, dado que no quieren “pasar por lo mismo que está pasando la [Cervecería y] Maltería de Paysandú, que está hace cuatro meses esperando una respuesta”. Ambev también es propietaria de Cympay, donde la producción está paralizada desde el 1° de marzo.

En ese sentido, “presionaron” y se marcó el 16 de julio “para tener por lo menos una resolución de qué es lo que pretende hacer la empresa con el tema industria”. En ese momento se abrirá “otro capítulo” en el que, con base en la respuesta, el sindicato deberá “crear una línea” para evaluar las posibilidades de cara a “preservar las fuentes de trabajo” e “intentar defender” la industria nacional.

“Sabemos que es una decisión multinacional de una de las cerveceras más grandes del mundo y que nosotros somos ínfimos al lado del poder que tiene esa empresa. Es por eso que las discusiones las queremos llevar al ámbito político, porque termina siendo una resolución política: si queremos una industria nacional o no”, dijo.

Por otro lado están los salarios. Según Pastorino, les trasladaron que los competidores “tienen salarios menores” y existe otro debate debido a que, en caso de continuar distribuyendo bebida, “quieren ver menguado” el sueldo. “La conclusión para nosotros es que estamos frente a una embestida de la empresa, que está tomando resoluciones tajantes, a diferencia de años anteriores, en los que se venían emparchando situaciones”, concluyó.