Es sencillo comprender en Uruguay que necesitamos terminar con la pobreza extrema, terminar con la violencia machista que mata, y retomar la soberanía y distribución de nuestros recursos naturales y alimentos.
El crecimiento exponencial infinito es la trampa del modelo planetario basado en una extracción de materiales que crece a un 2,8% anual, crecimiento que supera en casi tres veces el aumento poblacional.
Otra enseñanza del ejemplo uruguayo, que acentúa el carácter institucional-estatal de la dictadura, es que son las propias fuerzas de seguridad del Estado las que sostienen la faz clandestina de la represión.
Han pasado casi 40 años desde la recuperación democrática y el poder civil casi no ha impulsado ninguna acción en el campo de la educación militar, fuera de convalidar las decisiones producidas por las propias fuerzas.
Próximo a cumplirse un mes del golpe de Estado, surge un nuevo intento de resistencia al convocarse a un paro general para el jueves 2 de agosto de 1973.
La construcción de un modo de transporte masivo, de carácter metropolitano, no contaminante del medio ambiente, seguro y que reduzca los tiempos de traslado de los ciudadanos es en sí misma una muy buena noticia.