Seguir pensando en una reforma en contra de la opinión de los representantes sociales no solamente es una barbaridad política, sino que claramente violenta una de las columnas constitutivas de la OIT.
Se debería tener en cuenta que el Frente Amplio se denominó así, fundamental y básicamente, porque unificó a toda la izquierda. A toda la izquierda que compartió los documentos fundadores.
No tengo idea de cuándo escuché el término “micromachismo” por primera vez, pero empecé a usarlo como quien se apropia de una palabra que siempre estuvo ahí, como “sociedad” o “dinero”, supuestamente transparente, sin necesidad de explicar nada.
La política exterior de este gobierno ha sido errática y poco congruente, pretendiendo ejercer una forma de soberanía que en lo internacional no es imaginable en un complejo mundo lleno de intereses contrapuestos.
Sin la consulta y participación de diversas organizaciones que trabajan diariamente en la temática de la discapacidad, ese sistema nunca logrará ser efectivo y siempre alguna mirada le estará faltando.
Como sociedad, no podemos darnos el lujo de perder un bien tan valioso e imprescindible como el agua y debemos incluir en los balances los impactos positivos y negativos de las actividades que se desarrollan.
Desde esta perspectiva, no serían las mujeres en los movimientos feministas las grandes impulsoras de los cambios, sino otros varones, que utilizan fondos billonarios para implementar políticas de bienestar social.
Lo peor de estos enfoques simplificadores de la dimensión moral sería cuando se individualizan los escándalos y se minimizan las condiciones estructurales que los hicieron posibles.