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Colonia Educación
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El entusiasmo y la paciencia. La “época heroica” del magisterio valdense, el nuevo libro de Gerardo Garay Montaner

Este libro representa una nueva entrega de las investigaciones del docente referidas a la educación, la cultura letrada y la religiosidad en la comunidad valdense del departamento de Colonia.

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Continuando con el estudio emprendido en Singular (2024) a propósito de Jean D Revel y el universo cultural de la inmigración valdense, en esta nueva obra Gerardo Garay, doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) y profesor en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, recrea los inicios de la educación escolar entre los grupos valdenses, apenas arribados a Uruguay.

La denominación “época heroica” proviene de un maestro del período, quien fuera entrevistado por Oscar Griot para la redacción de su diario de memorias. Cabe referir que Griot fue un destacado referente a nivel local, como político y como educador, habiendo sido director del liceo Valdense y del liceo departamental de Colonia del Sacramento. Su trayectoria vital es representativa, sin duda, del programa cultural de los valdenses.

El libro hace foco en las petites écoles y en las escuelas dominicales. Estas modalidades de estudio, diseñadas para el medio rural, acompasaban sus prácticas con las actividades agrícolas y ganaderas. Como le señala en carta el pastor Daniel Armand Ugón al inspector departamental de instrucción pública, Francisco Morelli, en 1879, los niños colaboraban en las tareas agrícolas, llevando por eso a que los maestros se amoldaran a esta circunstancia. La agricultura constituía la base de la existencia valdense y la mano de obra era familiar. Pero la agricultura, asimismo, junto al templo y la escuela (afortunado título de un libro ya clásico de Roger Geymonat), también desempañaba un papel educativo, brindando enseñanzas de sacrificio, previsión y ahorro.

No obstante, la religión y la escuela trajeron tensiones y conflictos a la interna de la comunidad valdense. Al igual que en el libro anterior, Garay relativiza la versión idílica construida por autores consagrados como Tron y Ganz, quienes para resaltar una uniformidad valdense la contrastaban con un ambiente hostil, sobre todo de signo criollo. Dado que el proceso colonizador se estaba consolidando, diversos actores, desde pastores a maestros, intentaban imponerse para configurarlo y dirigirlo.

Estas disputas, y la falta de fondos y desembolsos económicos por parte de los colonos, hicieron que el funcionamiento de las escuelas fuera irregular. Por eso se volvió proverbial el apoyo del Estado. En 1879, por ejemplo, el jefe político Máximo Blanco ofrece toda la colaboración posible para sostener a las escuelas. La Jefatura Política y de Policía, durante el siglo XIX, fue la principal autoridad estatal en los departamentos del interior, siendo la encargada de construir espacios de estatalidad a nivel local y contribuyendo, por lo mismo, a regular y disciplinar a la sociedad local. Los intercambios entre el pastor, el inspector escolar y el jefe político dan la tónica de los entrelazamientos entre los inmigrantes y los diversos actores estatales.

Con la creación del liceo valdense, en 1888, se habría cerrado esta etapa “heroica” del magisterio. La cultura letrada, que había anudado “la escuela, el templo y el hogar”, ya estaba por demás arraigada en la zona. Su consecución, como bien prueba este libro, estuvo lejos de ser fácil, y el “entusiasmo” tuvo que amalgamarse con la “paciencia” en pos de los consensos necesarios.

Gerardo Garay Montaner, El entusiasmo y la paciencia. La “época heroica” del magisterio valdense, Colonia Valdense, 2026, 141 páginas.