Arroyos entubados, innovaciones tecnológicas, corrientes migratorias que dejaron infraestructuras ineludibles y grandes proyectos que moldearon la capital a lo largo de más de dos siglos estructuran el volumen Montevideo. Historia ilustrada del desarrollo urbano y del reciclaje edilicio, del arquitecto León Kalansky, publicado por la editorial Artemisa, que propone una mirada documentada sobre cómo se cimentó y fue evolucionando la ciudad.
“Tenía mucha información desde hacía más de cuatro décadas, siempre fue un tema que me apasionó, un hobby. Mientras ejercía como profesional, no tenía tiempo de procesar ese material. Ahora que me jubilé, dije: ‘Hace falta un libro como este’, porque hay muchos sobre Montevideo, pero ninguno tiene un enfoque que no sea académico, que no sea solo para arquitectos, sino también para el público en general, que les guste a los turistas, que les sirva a los guías, que les interese a los nostálgicos, a los observadores, a los curiosos”, dijo a la diaria Kalansky, egresado de la Universidad de la República y con una carrera que lo llevó a ser parte de obras de relevancia, vinculadas a la represa de Salto Grande y a los puentes de los accesos por las rutas 1 y 5. Docente de larga trayectoria, fue además arquitecto y director de obra de Punta Carretas Shopping y Punta Shopping.
“Este no es un libro de arquitectura, pues no analizaré detalles estéticos, estilísticos ni morfológicos de edificios que voy a mencionar; tampoco será un libro de historia, pues si bien ubicaré el contexto y sus años, es más una mirada a la evolución de la ciudad a través de las huellas físicas palpables (a veces solo queda algo en el nomenclátor de la ciudad) que han dejado las corrientes migratorias y religiosas, la inversión extranjera, la evolución de los avances tecnológicos en los medios de comunicación, en la industria, en la educación física y los deportes, y figuras de arquitectos, inversores, intendentes y presidentes, quienes con sus decisiones han dejado una huella en nuestra ciudad”, aclara en la introducción. Los desarrolla en tres grandes capítulos que recorren el contexto histórico y geográfico, urbanismo y arquitectura y lo que define como complementos urbanos (abarcando desde saneamiento y alumbrado hasta relojes, escaleras mecánicas, ascensores y quioscos policiales y de plazas).
“Fui analizando y organizando los datos de manera que haya un contenido interesante para todo público. Primero, cómo era Montevideo antes de que sea Montevideo, cuando vino Zabala y se encontró con el relieve, las islas, los arroyos, y luego cómo fue evolucionando”, continúa, “desde la típica ciudad española aglomerada en la Ciudad Vieja y el crecimiento que fue teniendo en las etapas siguientes. Y aparte de todo eso, hay un hilo conductor que son los inventos, a principios de 1900”, detalla, como los automóviles, y cómo generaron nuevos panoramas arquitectónicos. “Empezaron a surgir automotoras, estaciones de servicio. Cuando se pasó del cine mudo al sonoro empezaron a abrir salas de estreno sobre 18 de Julio y sus transversales, luego los cines de barrio y todo eso generó un tipo de edificio”, explica.
Respecto del flujo poblacional, “aquí empezaron a venir a partir de 1850, una vez finalizada la Guerra Grande, inmigraciones inglesas, francesas –los españoles ya estaban acá–, vinieron italianos y también grupos culturales diferentes, los judíos, los armenios, y todos de alguna manera nos transmitieron su cultura. Llegaron las inversiones extranjeras del ferrocarril, la Compañía del Gas, los tranvías, el agua, y cada uno fue dejando su huella y sus edificios, como el Hospital Español, el Hospital Británico, el club L’Avenir, el Liceo Francés, la Scuola Italiana. Y los profesionales: tenemos a Luigi Andreoni, que fue el que hizo el Hospital Italiano, la Estación Central; tenemos arquitectos franceses como Joseph Carré, que fue el primer rector de la Facultad de Arquitectura; tenemos muchos edificios interesantes de arquitectos extranjeros”, señaló.
El libro no elude la tensión tan actual entre patrimonio y desarrollo, y en ese sentido, Kalansky habla de la necesidad de poner en juego la sensibilidad: “Independientemente de lo que ya esté legislado o de que haya una lista de edificios patrimoniales, porque no es completa. Entonces, de repente suceden cosas como perder lo que era la fábrica de alfombras Assimakos o el hotel San Rafael, de Maldonado. No puede pasar, realmente no estamos pensando en el patrimonio. Después, la heladería Cantegrill, que era una obra del arquitecto Pittamiglio también se demolió. Por lo menos pudimos mantener esa fachada; no nos termina de gustar la solución, pero es algo”, apuntó.
El trabajo analiza la evolución del comercio, desde los mercados y las tiendas tradicionales hasta las galerías del Centro, supermercados y centros comerciales contemporáneos. Profundiza en grandes intervenciones urbanas que redefinieron la ciudad, como la construcción de la rambla Sur sobre terrenos ganados al mar, o la apertura de avenidas, como Libertador, pensadas para jerarquizar visualmente el Palacio Legislativo, lo que implicó procesos de expropiación, demolición y reconfiguración del tejido urbano. La investigación pone el acento en faros, relojes, túneles. “Todos los días caminamos por la ciudad y no nos damos cuenta de la riqueza que tenemos: la rambla Sur, la rambla, en general, de Montevideo es única. Tenemos edificios emblemáticos, nos gusten o no. Ese tipo de cosas las tenemos que mantener y, si es a nivel privado y cuesta, tenemos que ayudar como ciudad desde el lado estatal”.
Visibles y subterráneos
Los capítulos van dando cuenta también de elementos que no están a la vista pero son parte sustancial de la ciudad y la afectan en distinta medida, como los arroyos entubados, información algo escasa para la que recurrió, por ejemplo, a documentos del arquitecto Américo Rocco. “Tenemos una parte oculta, como el saneamiento de la famosa red Arteaga, pero debemos conocerla porque eso nos ayuda a entender por qué se nos inunda la ciudad en ciertos puntos”, subraya el autor, antes de poner algunos ejemplos: “Sucede en la calle La Paz, al lado de la estación de AFE, y a veces en la zona del Buceo, por la calle Asturias, porque ahí corría otro arroyo, y pasó hace un par de años en Concepción del Uruguay, en Malvín. Son zonas bajas, donde estaba el arroyo correspondiente debajo. Esos colectores para entubarlos fueron hechos en una época –sobre todo los anteriores a 1930–, para el clima de ese momento y para una determinada ciudad, no tan edificada”, explicó. Si se considera el cambio climático y la concentración de lluvia en poco tiempo, además de la pavimentación de los fondos de las viviendas, lo que impide que drene el terreno, “los colectores no están preparados para esa cantidad de agua”, agrega. “Una solución que se está usando ahora –ya se hicieron varios– es la construcción de unos reservorios subterráneos, unas cisternas que reciben el agua cerca de la desembocadura y luego la van bombeando lentamente a la red”, menciona.
“Cada barrio tiene su historia y merece ser recorrido”, asegura Kalansky, a quien le tocó, en sus primeros años de facultad, tener como profesor a Mariano Arana, otro enamorado de Montevideo. En cuanto a su propia trayectoria docente, la pregunta es qué cambios fue observando en los intereses de los profesionales: “Yo me dediqué muchos años a la dirección de grandes obras, de centros comerciales, de puentes, obras ingenieriles, y sobre eso fui docente. De todas formas, la educación de la arquitectura ha cambiado muchísimo y diría que se perdió de vista la funcionalidad. Hoy importa más la forma que la función. Sí hay un interés mucho mayor hacia el patrimonio, a conservar, desde que Arana empezó con su Grupo de Estudios Urbanos y desde que empezó a funcionar la Comisión del Patrimonio”, responde.
El libro no solo sistematiza y allana una forma de observar la ciudad, la ilustra con imágenes de archivo, en muchos casos de colecciones particulares, aparte de algunas propias, junto a toda una pesquisa que Kalansky puso en marcha contactando a través de las redes sociales a distintos y muy activos grupos de vecinos que rescatan fotografías de Montevideo antiguo y de Uruguay.
El martes 12 de mayo a las 18.00 en la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (Gonzalo Ramírez 2030) será la presentación del libro del arquitecto León Kalansky y hablará el presidente de la SAU, Alberto Leira.
Elogio del camino
En el marco del ciclo Impulsar Salud, de la Fundación Peluffo Giguens, y coorganizada con la Universidad de Montevideo, este martes visitará nuevamente Uruguay el periodista escocés Carl Honoré, nacionalizado canadiense, reconocido como el padre del movimiento “slow” a partir de su bestseller Elogio de la lentitud. Ese ensayo se extendió como una opción que tiñó la gastronomía y la moda hasta diversos estilos de consumo, contraponiendo la sostenibilidad sobre la inmediatez.
De la vorágine al propósito se titula la conferencia que Honoré brindará en la sala Movie Montevideo este martes a las 19.00, con entradas desde $ 1.200. Lo recaudado será destinado a seguir ampliando el hogar La Campana, donde la Peluffo recibe a pacientes oncológicos de todo el país cuando deben tratarse en Montevideo.
Edificios que posan
“La arquitectura como sujeto de la imagen” es un taller que propone Yisel Espinosa para mirar la ciudad con otros ojos, explorando sus edificaciones como protagonistas. “Vamos a trabajar sobre encuadre, luz, color y punto de vista, pero también –y sobre todo– sobre la manera en que nos vinculamos con los espacios que habitamos”, adelanta. El taller combina análisis de obras y producción propia, en un espacio de intercambio y reflexión colectiva.
Serán ocho encuentros a partir del 15 de mayo, los viernes de 18.30 a 20.30 en Modo Casona (Peatonal Sarandí 544). Incluye una salida grupal por la ciudad. Consultas e inscripciones: @yiselespinosa.ph.
Adornos y entorno
“El porqué de la ornamentación en Montevideo y su fin” es el eje de la charla que Imanol de los Reyes dará en el café L’Atelier Casciani Castellano (Sarandí 294) este sábado a las 16.00, con entrada libre. Algunas preguntas que intentará responder: ¿con qué finalidad se ornamentaron las edificaciones en Montevideo que aún siguen en pie?; ¿por qué, pese a su esplendor, no fueron replicadas?
Historias barriales
Los sábados 9 y 23 de mayo y 6 y 13 de junio a las 15.00 el Centro de Barrio de Peñarol (avenidas Sayago y Aparicio Saravia) invita a una actividad gratuita con inscripción previa: un taller de narrativa para transformar recuerdos, anécdotas y vivencias del barrio Peñarol en relatos. “No importa si ya escribís o si es tu primera vez, lo importante es tener ganas de crear”, animan. Inscripciones por Whatsapp a 091 224 997 o al teléfono 1950 3997.