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Cotidiana Ciudad
Asentamiento en Montevideo (archivo). · Foto: Ernesto Ryan

Asentamiento en Montevideo (archivo).

Foto: Ernesto Ryan

“Fragmentación socioterritorial en el área metropolitana”, una mirada académica sobre la desigualdad reproducida en el territorio

Mientras en el este metropolitano se conforma “una nueva centralidad insular para los ricos”, en el “eje no costero” aumenta la cantidad de asentamientos irregulares.

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En el marco de la actividad “Fragmentación socioterritorial en el área metropolitana: desafíos para las políticas públicas”, organizada por la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) y el Instituto Juan Pablo Terra, el docente del Departamento de Sociología de la FCS Víctor Borrás expuso su trabajo Cuatro décadas de desigualdad espacial y pobreza en Montevideo -ganador de la 6ª edición del Concurso Juan Pablo Terra- en una jornada de debate, intercambio y reflexión sobre fragmentación territorial y procesos urbanos.

Como punto de partida, Borrás manifestó su “preocupación” por “los patrones de desigualdad que imperan de modo persistente” en Montevideo y que han tendido a expandirse más allá de las “fronteras administrativas” de la ciudad, es decir, al área metropolitana.

Para analizar las transformaciones vividas en estos últimos 40 años, tanto en Montevideo como en el área metropolitana, el autor tomó una noción “tradicional” de esta última, identificándola como “el conjunto de localidades urbanas en un radio de 30 kilómetros, desde el kilómetro cero de Montevideo”.

Asimismo, dividió el “conglomerado urbano Montevideo-área metropolitana” en cuatro regiones: el área central, el área costera, el área intermedia y la periferia de Montevideo y sus cuatro ejes metropolitanos (ruta 1, ruta 5, rutas 8 y 7, y ruta Interbalnearia).

Según el docente, en las últimas cuatro décadas las “dinámicas poblacionales” de Montevideo sugieren “cierto estancamiento; la ciudad no ha crecido en los últimos años”, mientras que al considerar el área metropolitana “se duplica”.

“El conjunto Montevideo y área metropolitana está constituido por un 75% de población que reside en la ciudad de Montevideo y un 25% en el área metropolitana. Los cuatro ejes metropolitanos aumentan su población, sobre todo el eje interbalneario”, indicó.

Si bien las condiciones de vida han mejorado en los últimos años, “el distanciamiento físico y social no se revierte. Hay una tendencia creciente a la periferización de los hogares encabezados por trabajadores manuales no calificados”, explicó.

Los “ejes no costeros” del área metropolitana “atraen año a año hogares de clase trabajadora” y confirman la tendencia a la periferización y metropolización de los sectores populares. Por su parte, el eje interbalneario costero es más “heterogéneo”, aunque en los últimos años “ha atraído fundamentalmente sectores medios-altos”.

Más asentamientos y más barrios privados

Los asentamientos irregulares se han distribuido “de modo disperso” a lo largo de la periferia montevideana y “de modo creciente” en el área metropolitana.

Si bien entre los años 2011 y 2024 la cantidad de asentamientos irregulares en Montevideo se redujo levemente y pasó de 359 a 345, en Canelones y San José —departamentos que integran el área metropolitana— se registró un aumento “significativo”.

En Canelones, pasaron de 106 a 128 —el 92% de ellos se encuentran en el área metropolitana de Montevideo—, mientras que en San José aumentaron de 9 a 13.

De acuerdo con Borrás, una parte “relevante” de esta población proviene de Montevideo, lo que indica un desplazamiento de hogares de bajos ingresos hacia periferias metropolitanas más alejadas.

El panorama para el este del área metropolitana es distinto. En el “eje de la ruta 8 y eje interbalneario”, reside “casi el 20% de los hogares trabajadores montevideanos, que han sido testigos del desarrollo de nuevos formatos residenciales para las elites”, señaló.

A los barrios privados, que pasan de 17 a 24 entre 2020 y 2024, se suman condominios cerrados y torres náuticas en torno a lagos urbanos. “En muchos casos, sus desarrollos han supuesto excepcionalidades a la normativa urbana, como infraestructuras y servicios de uso mixto de muy alta gama y la muy buena conectividad”, indicó.

En el este metropolitano, la conectividad incluye vías rápidas de acceso a la ciudad, conexión por rutas nacionales y una ubicación cercana al Aeropuerto Internacional de Carrasco, así como la presencia de colegios privados y campos deportivos en la “zona de influencia” de los barrios privados, lo que, sumado a las grandes superficies comerciales, las oficinas corporativas, los centros de salud privada, conforman “una nueva centralidad insular para los más ricos”, determinó.

“Espacios ocupados, otrora, por sectores populares, comienzan a ser disputados por desarrolladores inmobiliarios, configurándose un territorio socialmente fragmentado”, concluyó.

Territorio como “reproductor de desigualdades”

La jornada contó con la participación de cuatro panelistas invitados: Ximena Baráibar, docente e investigadora de la FCS; Alicia Rubini, directora del área División, Tierras y Hábitat de la Intendencia de Montevideo; Juan Martín Fernández, director de la Dirección de Transferencias y Análisis de Datos del Ministerio de Desarrollo Social, y el sociólogo Juan Pablo Labat.

Los cuatro coincidieron en que la desigualdad es “central” para pensar la fragmentación socioterritorial.

“La desigualdad no supone solo diferencias. Estamos hablando de gente que vive mal hace mucho tiempo. Territorios, personas, familias que persistentemente y hace mucho tiempo tienen sus derechos vulnerados”, expresó Baráibar y se refirió al territorio como “reproductor de desigualdades”.

En este sentido, dijo que hay que “ubicar” cuáles son “los ejes” capaces de reducir la desigualdad. “No pasa por la política asistencial, pasa por la política sectorial que, entre otras cosas, es más cara. Hay una discusión detrás que tiene que ver con los recursos y la estructura impositiva”, apuntó.

En cuanto a la “segregación en las ciudades”, Rubini dijo que se trata de un “fenómeno mundial” difícil de revertir, ya que “todas las ciudades tienden a segregarse cada vez más y profundizar las desigualdades socioterritoriales”.

“Estamos hablando de muchos millones de dólares para regularizar un fenómeno que ya se consolidó”, sostuvo.

Repensar las políticas públicas y la seguridad

Fernández cuestionó la “persistencia” del país en los últimos 40 años y planteó el “entrevero” como una forma de romper estructuras.

“Hay que entreverarnos, romper algunas paredes, algunos muros que tienen que ver con las identidades que se van construyendo en torno a los territorios. Romper esos muros que no son solamente físicos requiere mucha política y mucha fuerza antiinercial, porque la inercia va a que seamos cada vez más diferentes y estemos cada vez más separados. Vamos a tener que hacer intervenciones significativas para tratar de afectar esa inercia”, expuso.

Por otra parte, Labat colocó el foco en las “fallas gigantes” de las políticas públicas “en la dimensión asistencial”.

“La clase media tomó las instituciones y las saturó con su demanda, mientras los que tienen menos capacidad de acceso van quedando afuera. Creo que hay que redimensionar la asistencia como derecho de cualquier ser humano, de cualquier clase social o estrato”, consideró.

Asimismo, habló de “reconceptualizar la idea de seguridad”. “Yo creo que el principal problema de esta sociedad es la seguridad, por lejos. La seguridad en la vivienda, en el trabajo, en la educación, en la alimentación, en la convivencia, porque de lo que carece una buena parte de nuestra sociedad es de seguridad en todos esos planos. Hay que tomar de la agenda política el asunto de la seguridad y llevarlo a donde tiene que ir, a una seguridad multidimensional”, cerró.