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Cultura Música
Florencia Núñez durante un show en el Cosquín Rock Uruguay 2026. · Foto: Pablo Vignali

Florencia Núñez durante un show en el Cosquín Rock Uruguay 2026.

Foto: Pablo Vignali

Florencia Núñez cierra su gira Década y media en el Auditorio Nacional del Sodre

Tras recorrer teatros y centros educativos del interior, la cantautora se presenta el domingo en Montevideo.

Una década y media de música suena, por puro capricho de nomenclatura, mucho más imponente que 15 años. Quince son las primaveras, los vestidos blancos, las velas, el cotillón; pero la década y media se viste de azul, extendiendo la fiesta a muchos encuentros, escenarios, abrazos, momentos. Al menos así lo entendió Florencia Núñez.

“Una década y media te da la idea de algo quebrado, que no está completo; porque no es que estoy celebrando todo lo que tengo y no vengo más y no haré más. Estos 15 años son solo una parte de quien soy”, argumenta la cantautora.

Antes de ser gira, “Década y media” fue canción y, sin haberla publicado, Núñez ya tenía el título en mente, pero aún no lo había sellado a fuego. “El nombre tiene que macerar un poco para que realmente le calce a una canción”, explica. Fue en una escuela pública donde los gurises pidieron escuchar la última canción que había escrito. “No tiene nombre”, avisó la artista, a lo que los niños ofrecieron nombrarla ellos mismos. “Apenas la escucharon, un niño me dijo: ‘se llama Década y media’”. A partir de ahí, no hubo más dudas.

“Me parecía que tenía todo el sentido empezar una nueva etapa con una canción nueva”, explica sobre la decisión de lanzarla sola, sin el contexto de un álbum o EP. Para diferenciarla de las etapas anteriores, diseñó junto con su equipo una estética en la que el azul ocupa un lugar central; la idea fue revolucionar la gráfica, “aplicar una paleta de color nueva, modificar la comunicación”, cuenta. Y entre todo eso, surgió la necesidad de girar.

Década y media pasó 2026 acumulando kilómetros y tendrá su punto final en el Auditorio Nacional del Sodre. Será el primer show propio de Núñez sobre un escenario que solo ha visitado en condición de invitada. “He sido muy invitada, de gente muy diversa, con colegas de distintos ámbitos y públicos de distintos lugares”, recuerda. “Y es genial porque todo el trabajo duro ya lo hizo otra persona, yo solamente agarro la diversión. Pero también es una pesca: vas a pescar gente que después te acompaña”.

Esta vez, será ella quien invite a artistas a compartir el escenario, aunque prefiere no revelar nombres aún. La presentación tendrá una banda ampliada, arreglos concebidos especialmente para la ocasión y un registro audiovisual del concierto. “A veces, para ir para adelante, tenés que hacer una pequeña revisión, una evaluación de quién sos tú ahora”, dice. En esa búsqueda, el aniversario terminó desbordando todos sus planes, poniendo a prueba el proyecto en otros territorios, cruzándola con artistas locales y acercándola a comunidades educativas donde sus canciones habían empezado a circular de una forma inesperada.

Salir al encuentro

“Soñar con un imposible e ir poco a poco a su encuentro”, canta en el tema de igual nombre, punto de partida de esta gira celebratoria que la sacó de su zona de confort, invitándola a crear comodidades nuevas.

El denominador común inicial fueron los teatros: “He estado buscando cuáles son mis espacios y finalmente he llegado a la conclusión de que mi música se entiende o se vive mejor en un teatro, en una sala”, explica. La decisión de salir a recorrer Uruguay por ese circuito tenía algo de aventura quijotesca, reconoce, y por momentos también de apuesta arriesgada. No alcanza con anunciar un espectáculo y esperar que el público llegue, hay que encontrar interlocutores, conocer las dinámicas de cada lugar y construir una relación que no existe necesariamente de antemano.

La experiencia también le permitió volver sobre una realidad que conoce desde su propia historia. Nacida en Rocha, pasó allí sus primeros 18 años antes de instalarse en Montevideo. Desde esa doble perspectiva, cuestiona la tendencia a mirar el país desde el área metropolitana, que “a veces es como una falsa puesta en el mapa”. “Si bien aquí están los medios centrales, cada lugar, cada ciudad, cada departamento tiene su propia estructura de comunicación, su propia estructura de consumo. Y esas estructuras, para entenderlas, tenés que conocerlas; para conocerlas, tenés que ir”, define.

Para Núñez, el movimiento de una gira tampoco se limita a la venta de entradas. “Cada vez que pasa algo en la ciudad, que va un artista, el pueblo se revoluciona un poco. Y no es solamente el show, es la gente que trabaja en el teatro, la gente que está alrededor, el negocio”, señala. “Es mucho más grande que ir y decir: ‘Abro la puerta’. Y no es de un día para el otro”, advierte.

Núñez no supone que después de esta experiencia pueda afirmar que recorre Uruguay llenando teatros; por el contrario, entiende que ese vínculo recién empieza a construirse. Pero la apuesta tiene para ella un sentido que excede el desarrollo de su carrera; es la cruzada por habitar estos espacios en pos de mantenerlos abiertos.

En muchas ciudades del interior, los teatros fueron durante décadas puntos centrales de la vida comunitaria, junto con la plaza, la iglesia, el club social. “En la medida en que no dejemos de ocuparlas, pueden desaparecer, como todo lo que se deja de usar. Y me parece algo a nivel ciudadano, una postura de decir: ‘Yo quiero que dentro de 50 años siga habiendo la posibilidad de tocar en un teatro, en una sala’”, defiende.

En esa lógica también entran los artistas que abrieron los conciertos en las distintas localidades. Núñez los eligió personalmente, a partir de recomendaciones y de una búsqueda de proyectos vivos, con compositores y compositoras que estuvieran publicando, tocando y preparando sus primeros discos. Para ella, la apertura forma parte de la experiencia completa: no da lo mismo quién toca antes ni cómo se prepara el ambiente para lo que sigue. “Hay que generar un clima, y en eso siento que la apertura es muy importante. Por eso los elijo yo, por eso para mí no da igual cualquiera”.

Florencia Núñez.

Florencia Núñez.

Foto: Brian Ojeda, difusión

Guiada por una canción

En 2024, Florencia Núñez lanzó “Lo canté”, primer adelanto de su disco Fe. No sabe cómo, pero a finales de ese año empezó a popularizarse en el cierre de cursos de escuelas a lo largo y ancho del país. Para cuando salió el álbum, algunas instituciones la elegían como canción a trabajar durante todo el año. De repente, sin pensarlo, era responsable de una suerte de himno educativo.

“Yo hice esta canción, la solté. Y entendí con esta canción el verdadero uso de la música, que más que para quien la hace, sirve para otras cosas”, dice. La canción no había sido concebida específicamente para las infancias, ni refería al mundo educativo, sin embargo, encontró allí un público.

Este año, la gira Década y media le abrió la posibilidad de acercarse a algunas de esas comunidades. En coordinación con la Administración Nacional de Educación Pública, Núñez propuso visitar escuelas, liceos y escuelas técnicas de UTU de las localidades por las que pasaba, aprovechando las jornadas de prensa que ya formaban parte de la logística de cada concierto. Las experiencias le dejaron escenas que todavía la emocionan.

“Lo que más te sorprende es aquello para lo que no trabajás”, reflexiona. “Lo que te agarra y es como un regalo”. Por un lado, el cariño de los estudiantes. Por otro, las conversaciones posteriores con docentes y equipos de dirección que le permiten conocer realidades muy diferentes, incluidas situaciones de violencia y vulnerabilidad que atraviesan algunos de los niños.

Ese contacto la llevó a pensar en las condiciones que hicieron posible su propia trayectoria y en la desigualdad de oportunidades que existe detrás de la posibilidad de dedicarse a la música. “Puedo ser quien soy y haber elegido seguir una vocación, porque tuve toda una serie de privilegios de la vida que hoy, adulta, plenamente consciente de ello, puedo decir. Tuve una familia que tenía casa, acceso a la educación, estudios, comida, salud, acceso a la cultura, cariño, tiempo”, enumera.

Durante años, cuenta, pensó que la forma de devolver lo recibido tenía que estar ligada a un aporte económico; cuando el proyecto estuviera en condiciones, podría colaborar con una escuela, financiar formación o impulsar alguna iniciativa concreta. “Esta canción me enseñó que las maneras de devolver son tan únicas como las personas, y me dio la posibilidad de devolver algo, que es mi tiempo”, reflexiona. “Yo siento que con lo que hago estoy al servicio. Siento que hago un servicio. No siento que hago algo que llena mi ego, mi narcisismo”. No se trata de negar el trabajo que implica construir una carrera ni el valor de lo conseguido, sino de encontrarle sentido en el vínculo con los demás.

Traer las canciones al presente

Década y media pasó por Rocha, Canelones, Durazno, Colonia, Tacuarembó y otras localidades del país, también tuvo escalas en Buenos Aires y San Pablo. El recorrido llegará a su fin este domingo en el Auditorio Nacional del Sodre, con una propuesta musical distinta de la que caracterizó los conciertos del interior.

La gira se sostuvo sobre una formación de quinteto, mientras que para el domingo serán 13 intérpretes, con percusión, coristas, una sección de vientos y arreglos específicos. El espectáculo también será grabado.

Con todo esto en mente, elegir el repertorio fue una de las decisiones más difíciles. Con cuatro discos, además de sencillos y colaboraciones que forman parte de su historia, dejar temas afuera implica renunciar a distintas versiones de sí misma. “Si te duele lo que queda afuera, es porque lo que entra te alegra”, afirma.

“Para mí no es lo mismo cantar ahora una canción que escribí hace 15 años, porque yo soy otra. Entonces tengo que traer al presente esa canción”, explica. Esa búsqueda también le permite reconocerse como intérprete de su propio repertorio. Así como hizo con el cancionero rochense en Porque todas las quiero cantar, ahora revisa las canciones que escribió en distintas etapas de su vida. “Me divierte traer una canción y hacerla mía hoy”, dice.

El registro del concierto le interesa precisamente para documentar la manera en que esas composiciones suenan ahora, atravesadas por otra voz, otros arreglos y otra experiencia. El aniversario funciona así menos como una mirada hacia atrás que como una instancia para decidir qué conservar, qué transformar y qué hacer después.

En lo inmediato, Núñez viajará a Madrid para cumplir compromisos musicales y permanecerá en España hasta principios de diciembre. Su intención es regresar en 2027 y pasar allí una temporada, con la expectativa de abrir nuevas posibilidades creativas. Después de 15 años construyendo su proyecto desde Uruguay, busca probarlo en otro entorno y salir de una dinámica que reconoce como montevideocéntrica.

“El entorno modifica lo que hacés”, sostiene, por eso entiende que necesita cambiar de escenario para seguir creando. “Tengo ambición, pero no como algo malo. Es una ambición creativa, una inquietud. No me puedo quedar quieta”.

Florencia Núñez presenta Década y media. Domingo 18 de octubre a las 20.00 en el Auditorio Nacional Adela Reta (Mercedes y Andes). Entradas en Tickantel desde $ 1.200. 2x1 para la diaria.