Saltar a contenido
Cultura Música
Zafhfaroni.

Zafhfaroni.

Vuelve Zafhfaroni, la legendaria banda uruguaya de jazz-rock fusión

Interpretan material de sus discos los dos primeros martes de noviembre.

“Pensamos que Zafhfaroni debe replantearse los valores estéticos de su propuesta”, escribía el periodista Guillermo Baltar en páginas del diario El Día. Era el invierno de 1984 y su crónica de una noche en el Teatro del Anglo concluía con un juicio nada auspicioso con el espectáculo que había presenciado. Para fortuna de los futuros seguidores de la influyente banda uruguaya de jazz-rock fusión, el grupo no hizo caso a la sugerencia del cronista, según se desprende de sus tres discos editados y de la noticia de su sobrevida, que vuelve a anunciarse este 2026, más de 40 años después de su nacimiento artístico.

“La historia comienza con una idea de [el guitarrista] Luis Firpo y mía, y allí empezamos a buscar gente. Te estoy hablando del año 82”, contaba el baterista José Schmid en una entrevista realizada por Fernando Cabrera para el semanario Jaque, en setiembre de 1985. “Antes del primer toque que hicimos como Zafhfaroni, en el teatro Millington Drake, se empezaron a dar una serie de zapadas interminables en la casa de Gustavo Rodríguez, el batero del grupo El Barón Rampante”, sigue Schmid, ahora en una entrevista pandémica de Zoom con el Club Bateristas del Uruguay, en 2021.

El percusionista iniciador de la aventura, que por aquella época se dedicaba a arreglar antenas como antes lo había hecho su padre, recordaba que podían ser 20 y hasta 30 músicos metidos en las habitaciones del improvisado alojo, y definía ese núcleo de pertenencia como “una pléyade de subnormales que se juntaban a tocar, comer y desbundarse”. Y agregaba: “El baño estaba siempre ocupado”.

Ese mismo espíritu explica por sí solo otra vuelta de aquella barra a comienzos de los 80, en este caso en la ciudad de Buenos Aires. Era domingo, alguien preguntó por el precio de la hora de un estudio de grabación porteño. El cambio de moneda resultaba conveniente para los uruguayos. Otro le dijo al encargado del lugar: “Cerramos acá. Nos quedamos en el estudio de aquí al miércoles, después vemos si seguimos unos días más”.

El primer disco de Zafhfaroni se llama Bala cósmica y salió en 1985 por el sello Orfeo. Fue grabado en IFU con Daniel Blanco y Jorge Iglesias como ingenieros de sonido. La llamativa portada, de un transporte futurista y sus supuestos inventores, fue diseñada por el fotógrafo Rodolfo Fuentes. “Esa ilustración es un montaje entre un recorte de revista que un amigo de alguien del grupo les proporcionó y unas fotos de ellos. En tiempos en que no había Photoshop”, detalló Fuentes a la diaria.

Mucho más que cualquier historia de desbordes, los primeros segundos de “Ximena”, el track 1 del lado A del vinilo, delinean la personalidad del proyecto y confirman que los Zafhfaroni estaban en una. Entonces eran Luis Firpo en guitarra, Luis Alderotti en teclados, Arturo Meneses en bajo, José Schmid en batería y Ricardo León en piano.

“Yo no me siento identificado con ninguno del canto popular de todos estos años, pero quisiera decir que de todos ellos Jaime Roos me parece el más inteligente”, afirmaba Alderotti, un publicista creador de jingles, en su entrevista con Jaque: “Parece que la mayoría del movimiento de la música popular se olvida de la música y piensa solo en lo popular. Hay una despreocupación total por la música”, respaldaba Meneses, músico que por aquel entonces era funcionario de OSE. Firpo, el autor de gran parte de las canciones de ese álbum debut, prefería a Soft Machine y Schmid resaltaba a bateristas sesionistas como Billy Cobham, Tony Williams y Steve Gadd.

Bala cósmica traía música instrumental de jazz súper picado hecha por peludos barbudos. Algo de lounge y solos virtuosos sin reparos, apoyados en una dinámica de estilo libre más enfocada en la violencia de sus cambios de ritmo que en la búsqueda de climas incidentales.

La integración de la banda iba a cambiar para su segundo LP, en una deriva sostenida del colectivo desde sus comienzos. En 48 horas, editado en 1988, sigue el dúo original de Firpo y Schmid. Entran Jorge Sadi en bajo y Fernando Notaro en teclados, y el célebre Ricardo Nolé participa como músico invitado. Este segundo capítulo, por momentos, resulta algo más sofisticado. El bajo gana lugar en la mezcla y el grupo conserva sus ganas de hacer música con actitud lúdica. “Costa azul” y “Zafhfarrancho” son de lo mejor de la placa.

El tercer LP de la banda, Matafuego, de 1990, salió originalmente solo en casete. Continúa el dúo fundador, con Notaro en teclados, y entra Daniel Jacques en el bajo. Además, se suma Hugo Fattoruso como invitado especial. Esta versión de Zafhfaroni prueba con música particularmente experimental. Se acerca al funk, acelera el rock y logra un balance sólido entre la furia de los comienzos y la elegancia del segundo álbum.

En 1992 la banda se separó naturalmente. Era habitual que sus músicos se alejaran del país hacia otras tierras y que emprendieran proyectos paralelos. Firpo, por ejemplo, siguió una carrera solista, y formó el Firpo Trío, y entre muchas colaboraciones, tocó con Urbano Moraes y Alberto Magnone.

Regreso y recreación

En 2023 Zafhfaroni festejó 40 años de la salida de su primer disco con un concierto en la sala Nelly Goitiño del Sodre. Allí se presentaron con Luis Alderotti en teclados, Numa Rey en guitarra (había tocado con el grupo en sus primeros años), Jorge Sadi en bajo y José Schmid en batería.

Con esa misma formación el conjunto vuelve en 2026, en los dos primeros martes de noviembre, para presentarse en Enriqueta, en el Parque Rodó.

“Yo vivo esta vuelta con mucha emoción, pero también con naturalidad, al igual que el resto de los compañeros”, sostiene Sadi, que llega desde Buenos Aires, donde actualmente reside. Después de tocar tantos años con los Zafhfaroni, así como de tantos años de silencio, volver a estar juntos es sin dudas un privilegio y un regalo. La música que hacemos sigue viva, y sigue teniendo un sentido para nosotros volver a recrearla. Por lo tanto, y mientras eso ocurra, siempre habrá una razón para volver a encontrarnos e improvisar juntos en el escenario”, asegura el bajista.

“El origen del nombre del grupo lo mantenemos en secreto hasta ahora. Hay gente allegada a la banda que conoce la historia. Siempre quisimos mantener ese misterio. Es como un pacto que tenemos”, cuenta Schmid a la diaria. Y adelanta que esta encarnación de Zafhfaroni interpretará temas de sus tres discos y buscará que suenen “lo más parecido posible”. Por último, actualiza el retrato con un recuerdo y una pregunta. “Fuimos muy underground, pero teníamos nuestro público. Tocábamos muy seguido y en lugares inusuales para la música que hacíamos, como el festival Montevideo Rock. La televisión pasó entero el solo de batería, que no era muy televisivo que digamos, y Canal 4 usó un tema nuestro como cortina musical del festival. Nunca pudimos conseguir esa grabación. ¿Quizás alguien la tenga?”.

Vuelve Zafhfaroni. Martes 3 y 10 de noviembre a las 20.30 en Enriqueta (21 de Setiembre y Bulevar Artigas) Entrada libre. Reservas por Instagram.