El Mundial 2026 nació como una -supuesta- celebración sin fronteras, con tres países organizadores, hinchas viajando de ciudad en ciudad y selecciones cruzando continuamente Estados Unidos, México y Canadá, dependiendo de sus hojas de ruta. Pero esa idea de libre circulación chocó, por segunda vez, con el límite impuesto por los controles migratorios.
Tras el caso del ghanés Thomas Partey, ahora fue el turno del delantero marfileño Elye Wahi, quien no podrá viajar con su selección a Canadá para enfrentar a Alemania en Toronto por la segunda fecha del Mundial. Las autoridades canadienses le negaron la entrada debido a su situación judicial en Francia, donde está bajo investigación por un presunto caso de corrupción deportiva vinculado a apuestas. Wahi, de 23 años, fue titular en el debut de Costa de Marfil, que le ganó 1-0 a Ecuador en Filadelfia. Cuando el plantel debía cruzar la frontera hacia Canadá, el cuerpo técnico se encontró con el obstáculo que no pudieron sortear.
La causa que involucra a Wahi se abrió tras una alerta de apuestas durante un partido de la liga francesa entre Niza y Metz, jugado el 17 de mayo. Los organismos de control detectaron un volumen inusual de apuestas que anticipaban que a Wahi le sacarían una tarjeta amarilla, algo que luego ocurrió. El caso pasó a la policía y a las autoridades del fútbol francés, que investigan posibles delitos de fraude organizado, corrupción deportiva, encubrimiento y lavado de dinero.
Sobre fines de mayo el jugador fue detenido, interrogado y luego quedó en libertad, pero continúa con el expediente abierto. No fue condenado ni la Federación Marfileña de Fútbol recibió una sanción formal en su contra. La federación, de hecho, hizo público su respaldo al delantero y aseguró que mantiene la confianza en él.
El caso Wahi muestra un punto ciego de este Mundial repartido entre tres países con reglas migratorias distintas. Un jugador puede estar habilitado por la FIFA, pero igual quedar bloqueado para entrar a alguno de esos territorios.
