Después de sendos empates que habían dejado todo parejo tras la primera fecha, el grupo B dio un salto espectacular para su segunda etapa, que tuvo a primera hora la goleada de Suiza ante Bosnia-Herzegovina y más tarde la respuesta de Canadá, que con seis goles de renta quedó primero en la tabla. Se definirá el grupo con un choque decisivo entre norteamericanos y europeos, pero parece que los canadienses por primera vez lograrán avanzar una fase en su participación mundialista.
El técnico de Canadá, el estadounidense Jesse Marsch, hizo un cambio en el equipo titular respecto al que jugó en el debut y puso desde el arranque al 9, Cyle Larin, que en el primer partido había entrado desde el banco para rescatar el empate y que hoy acompaño en el ataque al referente y capitán, Jonathan Davies, quien esta tarde hizo tres y es ahora uno de los goleadores del Mundial.
Antes de que el equipo empezara a sufrir la falta de definición que le había complicado el debut, Larin convirtió su segundo tanto mundialista, apenas pasado el primer cuarto de hora del partido, y abrió el camino canadiense ante un Qatar que, desde ese golpe, empezaría a derrumbarse gradual e inexorablemente. Mucho más cuando ya perdía 2-0 y se fue expulsado Homam Ahmed, a los 33 del primer tiempo, por una dudosa falta de atrás que el chileno Cristián Garay primero cobró como penal, pero el VAR corrigió para dar al borde del área.
Desde ahí, el partido fue un monólogo de ataque canadiense, que se fue al entretiempo 3-0 arriba y con un hombre más. En el segundo tiempo, entonces, la interrogante pasaba por ver cuántos goles más podía hacer Canadá ante la pasividad y las fallas defensivas de Qatar. La respuesta llegaría pero después de una dramática incidencia.
En los primeros minutos del complemento, en una jugada más bien intrascendente en la mitad de la cancha, hubo una falta sobre otra de las figuras canadienses, Ismaël Koné. No pareció una falta excesiva –de hecho, el árbitro chileno la cobró sin más–, pero el mediocampista canadiense quedó tendido, y con gesto de asombro y temor se miró la pierna derecha, que presentaba una aparente fractura expuesta en la tibia.
En todo caso, una lesión muy grave y fea de ver, que generó revuelo y causó conmoción en compañeros y rivales, que se agarraban la cabeza, incluyendo al pobre Assim Madibo, que no podía creer el daño que su intervención había provocado y que vio la roja más por el resultado que por la falta en sí. Koné fue retirado en camilla con la pierna entablillada, pero con gesto tranquilo saludó a la afición canadiense que llenó el estadio.
Toda la situación terminó por sacar de partido a Qatar, que ahora jugaba con nueve jugadores en cancha y permitió a Canadá buscar más goles que le allanen el camino para la próxima fase. Nathan Saliba, que había ingresado en lugar del lesionado Koné, hizo un golazo de tiro libre y lo celebró con un rápido homenaje improvisado a su compañero recién caído en la batalla, levantando su camiseta en alto. Un gol en contra de Qatar y el tercero personal de Davies, máximo goleador histórico de les rouges, pusieron cifras definitivas en Vancouver.
