Desde hace un año, mes a mes, de forma consecutiva, las exportaciones de bienes vienen a la baja. Según el último informe mensual de Comercio Exterior elaborado por Uruguay XXI, incluyendo zonas francas, las exportaciones en setiembre sumaron unos 938 millones de dólares, lo que representa una caída de 9% con respecto al mismo mes de 2022.

A grandes rasgos, la caída se debe a la suma de menores colocaciones de productos como la soja, carne bovina, productos lácteos y, a su vez, la celulosa. No obstante, se registró un aumento de ventas en otros rubros, como la madera, el arroz, los subproductos cárnicos y los vehículos.

En diálogo con la diaria, el decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica, Marcos Soto, adelantó que este año va a ser “extremadamente” atípico para las exportaciones uruguayas, básicamente por dos “grandes ingredientes”: uno de ellos es la “sequía histórica” que atraviesa el país –donde aún rige una emergencia agropecuaria– y que afectó la producción agrícola, en particular, la cosecha de soja, como también la producción de carne, lo que provoca “problemas” de oferta uruguaya de esos bienes.

El segundo es un problema de demanda. “En el mundo, a los mercados uruguayos les están comprando menos de lo que compraron en años anteriores, en particular China”, explicó Soto, y agregó que uno de los riesgos que planteó hace un tiempo, en el marco de las negociaciones por el tratado de libre comercio (TLC) entre el gobierno y el gigante asiático, “era el riesgo de la chinodependencia”, es decir, qué pasaría si en algún momento China se enlenteciera económicamente y dejara de comprar.

En ese sentido, cuando se comenzó a discutir nuevamente el TLC con ese país, Soto dijo que China “se llevaba el 60% de la carne uruguaya, y eso podía provocar, indudablemente, un problema en la cadena exportadora. Eso está pasando este año, básicamente, producto de una sustitución de producto por la producción brasileña: China siguió comprando carne, pero se la compra a Brasil, y en esto hay un desplazamiento de orígenes”.

Según el último informe, Brasil es el principal destino de las exportaciones, con 22% del total, aumentando 3% interanual, mientras que China ocupó el segundo lugar, con ventas por 118 millones de dólares, 15% del total.

De acuerdo con Soto, Uruguay sigue teniendo un problema de demanda de su principal producto histórico, que es la carne. Además, “tiene menos productos de otros, vinculado también a la escasez” causada por la sequía.

Sumado a esto, el contador indicó que el sector agroexportador en su conjunto “posiblemente” tenga problemas de rentabilidad este año por el dólar “deprimido”, que tiene un “pequeño repunte” en este semestre. “Eso genera una erosión de la rentabilidad, porque [hay] menores ventas a menores precios, y caída del dólar. Entonces, estamos enfrentados a un cóctel complejo para el sector”, por lo que será un “año desafiante”, que, indudablemente, va a terminar ajustando “muy fuerte” en comparación a lo que fue “un muy buen año del año pasado”.

“La caída” es desde un nivel “muy alto”

Por su parte, el economista Bruno Giometti, del Instituto Cuesta Duarte, opinó en diálogo con la diaria que la caída de las exportaciones de bienes, desde el punto de vista macroeconómico, es una “preocupación”.

“Todos sabemos que uno de los motores del crecimiento económico que tiene nuestra economía son las exportaciones de un conjunto de bienes de base agraria, principalmente, que componen la mayor parte de la canasta exportadora. Eso ha tenido una retracción en lo que va de este año y eso explica, en gran medida, los ajustes a la baja de las expectativas de crecimiento económico para este año, que va a estar algo por debajo de lo que se proyectaba inicialmente”, reflexionó.

Si bien la caída de las exportaciones en lo que va este año es “importante”, Giometti señaló que también hay que tener en cuenta que el año pasado fue un año “récord” en cuanto a valor exportado por “bastante distancia” y, en ese sentido, la “caída” es desde un nivel “muy alto”.

A modo de análisis, el exvicepresidente de la Unión de Exportadores de Uruguay y actual CEO de Cristalpet SA, Álvaro Queijo, señaló a la diaria que los precios internacionales, que habían tenido hasta hace un año un “crecimiento”, ahora han caído y eso llevó a que el valor de las exportaciones baje. En ese sentido, indicó que “también es cierto que la producción en Uruguay cada vez se está haciendo más difícil y costosa, y entonces también lo que bajan son los márgenes de la cadena exportadora”. Queijo considera que, “sin duda”, para la mayoría capaz que “no es tan problemático, pero hay otros que están con los números muy apretados”.

En definitiva, el CEO de Cristalpet SA, uno de los principales exportadores a Brasil, expuso que la evolución del tipo de cambio en Uruguay “no ayudó este año a que se recuperaran las exportaciones”. En ese marco, consideró que la competitividad del país sigue en uno de “sus peores momentos”, especialmente en la región; en particular, Argentina, que es “históricamente uno de los principales mercados que tenemos, está atravesando un momento realmente muy difícil para poder recibir productos y poder pagarlos”. “Por suerte”, Uruguay tiene “muchos mercados” y “eso no afectó como lo hubiera afectado hace diez años”, valoró.

Perspectivas

Giometti sostuvo que hay dos componentes clave para poder elaborar una proyección de cara al año próximo. Uno es el caso de la celulosa, puesto que el año que viene será el primero en que la segunda planta de UPM va a estar “produciendo y exportando” en el total de 2024, por lo que eso va a generar un “salto en escalón” en las exportaciones. “Ese es un factor que va a incidir positivamente”, expresó.

El otro factor que probablemente incidirá también de forma positiva el año que viene son las condiciones climáticas. “Si uno espera condiciones climáticas un poco más normales o, por lo menos, no tan severas como las que hubo este año, eso podría permitir un efecto rebote de las exportaciones para 2024. Lo que es más incierto es qué va a ocurrir con los precios internacionales de los productos, que en 2022 habían estado en niveles altísimos”. Eso favoreció en gran medida algunos rubros y permitió que las exportaciones de bienes de Uruguay ese año fueran récord, evaluó Giometti.

En tanto, Queijo sostuvo que esperan que el año próximo los factores externos como la sequía “hayan desaparecido”, por lo tanto que los volúmenes para comercializar soja y lácteos, entre otros productos, “sea mayor” y, asimismo, saben que no van a estar en “un buen momento” de las exportaciones por los rendimientos y los márgenes, pero sí esperan una “recuperación fuerte contra este año”. “Es posible que la situación cambiaria no vaya a ser mejor, pero al menos no se va a deteriorar como se ha venido deteriorando. Así que esperamos un resurgimiento, básicamente, porque los volúmenes van a crecer”, concluyó Queijo.

Mientras tanto, para Soto, todo lo que aumente “un poco” el dólar va a intentar “recomponer” una estructura de rentabilidad de los sectores. En ese sentido, recordó que el dólar lleva “muchos años” perdiendo contra la inflación en Uruguay, es decir, la “erosión viene de lejos”. “Tendría que haber un incremento bastante más fuerte del dólar como para compensar al menos los efectos de los últimos dos años, siempre y cuando los precios internacionales no se recuperen. Esa sería una gran expectativa. Todavía no hay síntomas de que se estén recuperando los precios internacionales relevantes para Uruguay, como es el caso, por ejemplo, del ganado”, analizó.