Si bien desde hace algunos años vive en Estados Unidos, Verna Lalbeharie es sudafricana. A lo largo de los últimos 25 años, desde distintos roles se ha encargado de la intersección entre tecnología educativa, políticas basadas en evidencia y equidad. Fue directora del Departamento de Instrucción Pública de Carolina del Norte, en Estados Unidos, pero desde hace un tiempo se dedica a generar conocimiento y acompañar a países de ingresos bajos y medios de África y Asia en la toma de decisiones sobre la incorporación de tecnología en sus sistemas educativos.
Actualmente, es directora general de Results for Development (R4D) y directora ejecutiva de EdTech Hub, una iniciativa global de investigación y práctica de R4D. Hace unos días fue una de las conferencistas principales de EduIA, el evento internacional que todos los años organiza Ceibal sobre inteligencia artificial (IA). En ese marco, su organización firmó un convenio de cooperación con Ceibal para traer y adaptar su metodología de trabajo a la región y particularmente a Uruguay, sin que ello tampoco implique “volver a inventar la rueda”, según explicó Lalbeharie a la diaria.
¿Cuán difícil es tomar decisiones basadas en evidencia para los gobiernos, en un contexto en el que los usos de la IA varían?
Las políticas públicas siempre son difíciles cuando se trata de implementar una tecnología o una innovación. Los tomadores de decisiones se enfrentan a un entorno que cambia muy rápido y eso es un desafío. Cuando vemos los componentes de IA, surgen estos problemas.
Otro desafío es que avanza muy rápido y se plantea como algo muy técnico, y muchas veces pasa que perdés a los tomadores de decisiones en la conversación. Entonces, así como hablamos de generar capacidades en cuanto a los docentes, también hay que generar oportunidades para que los funcionarios de gobierno y los líderes gubernamentales y políticos puedan entender estos conceptos complejos de la IA, por ejemplo, cuándo tiene sentido utilizar la IA y cuándo no. Se trata de generar espacios seguros para que los líderes puedan aprender. También pasa que hay tomadores de decisiones que tienen mucha experiencia y quizás sea más difícil para ellos entrar, pero hay que generar estos espacios.
EduIA realmente permite que los líderes de políticas públicas se expongan al tema y entender cuándo tiene sentido utilizarla y cómo. Fue muy bueno ver que hubo muchos legisladores. Roberto [Porzecanski], de Fundación Ceibal, me decía que los veía muy conectados, prestando muchísima atención, muy interesados en lo que estaba compartiendo en mi charla. Realmente necesitamos más de este tipo de cosas.
¿Cómo analizás el caso uruguayo y en particular el rol de Ceibal, que tiene un papel importante en el asesoramiento en la toma de decisiones?
Me parece que el caso de Uruguay es muy único. Yo trabajo en distintos lugares, por ejemplo, con África subsahariana, en Asia, en el sudeste asiático. Son principalmente países de ingresos bajos, aunque también trabajo con países de ingresos medios. En Uruguay y en Ceibal la estructura de la gobernanza es única y diferente. Es un país pequeño también, entonces, eso hace que haya una conexión muy buena entre organismos y que sea menos complicado. Con Ceibal tienen 20 años de historia, se ha hecho muchísimo, tienen una base muy sólida.
Es la segunda vez que estoy acá, y algo que me parece muy importante es la conectividad, que lo cambia todo. La conectividad realmente es base y también el acceso a los dispositivos. Estas son dos cosas fundamentales que en Uruguay ya sacaron del medio, o sea, son cosas difíciles, como también llegar a los últimos lugares que necesitan conectividad, llegar a lugares remotos, ver cómo pagar los dispositivos. Esas cosas las tienen resueltas y esto es algo esencial, porque, si no, no podés hacer nada con la IA.
Llegar a las personas que están más marginadas es algo muy importante, que no en todos lados se puede lograr. El lunes visité Ceibal y me llamó muchísimo la atención ver que las políticas y el presupuesto están alineadas, porque es justamente lo que consigue que se logre la conectividad, que haya dispositivos. Aprendí además muchísimo del enfoque de Ceibal respecto a la sostenibilidad. Esto me sorprendió, fue algo que me llamó muchísimo la atención, me dejó maravillada, porque nos mostraron cómo seleccionan los dispositivos para que justamente se puedan intercambiar partes si es necesario, que se puedan rearmar, que se puedan reciclar las partes y los dispositivos; hacen arte después también con las piezas que ya no funcionan. Más allá de la tecnología y la IA, es algo muy importante.
En mi rol como directora de la parte de tecnología para la educación en Carolina del Norte, me encargaba de decidir qué dispositivos se utilizaban, ver qué recursos comprábamos, etcétera, y reconozco que estos son componentes que son importantes. Veo que acá hay mucha intencionalidad; en Ceibal también veo que hay muchísimo apoyo, no solamente con respecto a los dispositivos, sino en general. Y también que se hace muchísimo énfasis en las capacidades de los y las docentes, porque cuando fui a la visita había muchas personas que trabajaban en tecnología de la información, pero también había muchísimos que tenían que ver con la pedagogía, con la enseñanza, con el desarrollo profesional. No se puede innovar sin tener métodos sólidos de enseñanza.
Después, por otro lado, si no sabemos utilizar los dispositivos e incorporarlos, utilizar la IA, también nos estamos perdiendo de algo importante. Es central que los docentes estén en la narrativa.
Yo sabía sobre Ceibal desde antes de venir a Uruguay, y en términos de la educación digital Ceibal ha puesto a Uruguay en el mapa. Están todas estas lecciones aprendidas y a nivel global puede aprenderse muchísimo sobre el caso de Uruguay. Vinimos a la conferencia, pero también traje equipos de África y de Asia para que pudieran experimentar lo que es Ceibal y la conferencia. Es muy importante mantener esta visibilidad y puede contribuir muchísimo a nivel global.
Hablando de la aplicación de IA a la educación, a menudo se pone foco en las respuestas que deben tomar los países, pero ¿cuán importante es tener insumos para hacerse buenas preguntas?
Creo firmemente en que cuando adoptamos IA o plataformas que tengan que ver con la educación, ya sea una aplicación de tutoría o una plataforma de evaluación, hay que realmente entender el porqué. Y para entender hay que tener muy en cuenta a las partes interesadas. En este caso, los líderes son importantes, pero lo principal serían los docentes, que son quienes están frente a la clase, quienes van a adoptar estas herramientas, y si no pueden tener comunicación con los líderes políticos y decir qué es lo que necesitan, no se van a sentir con propiedad sobre estos nuevos sistemas, no van a sentirse realmente incluidos, no van a querer quizás utilizarlos.
También debemos tener en cuenta cuáles son los problemas que queremos resolver. Tenemos que tener mucha intencionalidad en ese sentido para resolver problemas auténticos. Desde Tech Hub trabajamos con diferentes problemas que tienen los docentes. Hay que tener también en cuenta otra cosa sobre la que no se habla tanto, que es otra parte interesada muy importante: los alumnos, que muchas veces están muy por delante de los docentes o los líderes [en el uso de IA]; hay que realmente tener en cuenta las voces del alumnado. Hay que ver también cómo es que ellos utilizan la IA, qué valor le atribuyen.
Yo abordo el tema desde el lugar del compromiso y la conexión, la integración de las partes interesadas que son quienes ven el valor de estas cosas. Nosotros también realizamos muchas encuestas, investigaciones y hacemos focus groups, entrevistas individuales y tratamos de ver qué es lo que sería ideal implementar y hacemos muchas preguntas.
Quiero hablar sobre el concepto de hacer las preguntas correctas. Hace cinco años con EdTech Hub se organizó una cumbre con respecto a educación y se habló de cinco preguntas que los ministros de educación o los líderes políticos dedicados a esto debían hacerse. La primera tenía que ver con, antes de adoptar una IA, una plataforma o cualquier tecnología, preguntarse si esto realmente va a generar un cambio grande para el aprendizaje. Y, sobre todo, si esto va a ser así para las personas más marginadas, porque también sabemos que hay cosas que en el Norte global funcionan y quizás en el Sur no.
La segunda pregunta era si esta tecnología hoy ya va a ser efectiva en cuanto a costos, porque esto también nos permite ver si se va a poder escalar, particularmente para las comunidades que tienen menos recursos.
También hablamos de que no se trata solamente de las mejoras, sino de que se puedan mantener en el tiempo. Hablábamos de qué es lo que pasa cuando se implementa la tecnología. Muchas veces hay como una bajada y después se vuelven a equilibrar las cosas. En todo esto hay que tener en cuenta, por supuesto, a las poblaciones más marginadas. Otra cosa muy importante es que esta tecnología tiene que ser adecuada al contexto, no puede ser un enfoque único para todos los lugares.
Y lo último, que sería lo más importante de estas preguntas, es que este uso de la tecnología que se quiere implementar esté realmente alineado con las prioridades gubernamentales en cuanto a educación. A veces nos obsesionamos mucho con los productos y no tanto con lo que queremos que hagan y por qué queremos que logren eso. Es muy importante estar alineados en cuanto a prioridades. Tenemos que pensar qué problema queremos resolver.
A partir de los resultados de las últimas pruebas PISA se sacaron muchas conclusiones sobre cuál fue el impacto de la tecnología en la caída de los desempeños de los estudiantes. ¿Cuál es la evidencia disponible y qué conclusiones se pueden sacar?
Esa es la pregunta del millón y los resultados de las pruebas PISA todavía se están analizando. Es muy importante tomarse seriamente los resultados, porque cuando los datos te muestran que hay una bajada en los resultados académicos, esto va en contra de lo que queremos.
Hay que pausar un poco y ver el porqué. Esto nos lleva a querer realizar más investigaciones y ver qué cambios hay que realizar, qué es lo que hay que hacer si queremos lograr lo opuesto. Hay que ver cuáles son los matices de los datos, porque también está la disonancia cognitiva del sector. En EdTech Hub somos muy cautelosos. En el entorno de la IA hay mucho ruido, pero es muy importante enfocarse en la evidencia, la investigación, los entornos de prueba. Hay que apuntar que la mejora del aprendizaje sea más rápida y no esperar las siguientes pruebas PISA, porque al final son los niños quienes se ven impactados.
Hay que tener también una perspectiva equilibrada. Yo no soy una evangelista de la tecnología, pero sí creo que hay que ser cautelosos porque tiene sus partes negativas; está la adicción a las pantallas; en Estados Unidos se está luchando mucho con el tiempo que se dedica a las pantallas y los dispositivos en clase. Yo no soy extremista en mis perspectivas, hay que tener una postura equilibrada y también que después las consecuencias negativas no recaigan justamente sobre las infancias.
¿Qué opinión tiene sobre la prohibición de teléfonos celulares en los centros educativos?
Bueno, como decía, en Estados Unidos se está tratando de que se prohíban los teléfonos en las aulas. Yo creo que realmente tiene que ser según la edad y el año escolar. Tengo un ahijado en Sudáfrica y está en una escuela pupila en la que prohibieron los teléfonos, y pasaba que había padres intentando meter teléfonos en las escuelas. Es interesante ver que a veces lo que se hace es prohibir los smartphones, los teléfonos inteligentes, pero no los teléfonos más viejos como los que teníamos antes. Entonces, en ese caso, se les pide a los padres que, si quieren que su hijo tenga un teléfono, que consigan uno de esos.
Creo que tiene que ver mucho con el nivel de desarrollo de las infancias. No apoyo realmente la prohibición total. Me parece que no tenemos por qué tener visiones tan extremistas. El tema es, sobre todo, qué tipo de uso se le da, qué calidad tiene ese tiempo que se le dedica a la pantalla, qué es lo que hacen con el celular y cómo, ya sea dentro como fuera de la escuela. En mi caso, trabajo con África subsahariana y en muchos casos el único dispositivo al que tienen acceso esas infancias es un teléfono, entonces, lo utilizan también incluso para justamente tareas escolares y otro tipo de cuestiones que tienen que ver con su aprendizaje.
Hay que entender por qué queremos prohibir; si es porque se distraen, quizás tendríamos que incorporarlo de una forma diferente a la clase o a la planificación de las clases. Hay que quizás brindar mayor profesionalización a los docentes sobre cómo incorporarlos para que no sean una distracción, sino que sean quizá también parte del programa. El foco principal tiene que ser la calidad.
Tampoco me parece muy bien que los niños muy chicos tengan dispositivos. No es muy apropiado para el desarrollo, sobre todo cuando recién estás adquiriendo el lenguaje.
¿Qué rol juegan las plataformas y qué problemas de gobernanza trae su importante peso?
Me parece muy importante que la soberanía de los datos sea 100% de las naciones. Los datos tienen que permanecer en el país. Personalmente me asusta, por ejemplo, la compra de datos. En Estados Unidos no hay regulaciones al respecto y los gobiernos realmente deben asegurarse de tener esta soberanía en cuanto a los datos, saber que son los propietarios. Los data centers también me preocupan a nivel ambiental y también con respecto a las comunidades más pobres, porque hay que ver también dónde es que se establecen. EdTech Hub y Unicef realizaron un reporte insignia sobre educación digital que se llama Beyond digital as usual, trabajaron en conjunto en esto y también con autores a nivel global que contribuyeron. Es un informe muy bueno y vale la pena leerlo.
Algo en lo que tratamos de hacer énfasis fue recomendar que los gobiernos realmente logren que las entidades comerciales sean responsables de sus acciones. Tiene que haber expectativas y regulaciones en cuanto a esto. Así como los gobiernos tienen que hacer que se responsabilicen las entidades comerciales, las empresas tienen que prepararse y saber que van a ser responsables de sus acciones. Los gobiernos tienen que tener este tipo de autoridad y empoderarse, digamos, en ese sentido.
Uno de los incentivos para la adopción de la IA tiene que ver con incentivos comerciales, y hay que ver también quién es el que firma los cheques, pero también ellos entonces tienen que involucrarse en esto, en la responsabilidad y que sepan que son responsables y que no es que pueden hacer lo que quieran.
Es muy importante que los ministros y los líderes se hagan las preguntas correctas para realmente poder ubicar esta responsabilidad en estas entidades comerciales, que no es algo fácil de hacer. No sabemos cuáles son las consecuencias si es que esto no se hace o no se hace bien. En los países pobres está el tema de que vienen las empresas con ofertas que tienen que ver con los tokens; muchas veces se parece a esto de los 30 días de prueba, pero después se te acaba la prueba y ya tenés que pagarlo y es mucho más complejo.
También tenemos que ver qué es lo que obtenemos cuando una de estas empresas quiere asociarse con nosotros o quiere colaborar. Con todo esto de los tokens y los máximos que tienen, yo todavía estoy aprendiendo al respecto, pero, obviamente, cuanto más sofisticado es el sistema, también se necesitan más tokens. Tenemos que tratar de entender estos matices y complejidades que tienen todos estos incentivos comerciales. Es un poco similar a lo que pasaba antes con las primas con respecto a los proveedores de tecnología.
